El zorro: el mayor enemigo de las gallinas
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El zorro: el mayor enemigo de las gallinas

Una de las pesadillas de los granjeros es el ataque de los zorros a sus gallineros, ya que, gracias a su astucia, audacia y hábitos nocturnos, pueden matar varias gallinas de una sentada.


Aunque el vídeo que os traemos tiene un marcado carácter de parodia y su tono humorístico parece que minimiza el problema de la depredación del zorro con las gallinas, lo cierto es que es un tema que preocupa, y mucho, a los propietarios de granjas avícolas ya que, entre la multitud de enemigos que tienen las gallinas, uno de los más activos es el zorro.

Las gallinas, sus presas favoritas

Hasta existe una expresión acuñada en inglés que indica cómo estas aves siempre están en el punto de mira de los zorros: “It’s like a fox in the henhouse “(Como un zorro en un gallinero) utilizada cuando alguien hace incorrecto o que le va a perjudicar mucho. Este cánido suele cazar de noche, pero, si tiene mucha hambre, también lo hace de día y generalmente, no se conforma con una gallina, sino que llega a matar varias en el mismo ataque. Se puede identificar fácilmente que el ataque es de un zorro porque, además de faltar muchas aves, quedan las plumas esparcidas por el gallinero. Normalmente, el zorro mata más presas de la que puede comer y tiende a esconderlas o enterrarlas. En ocasiones regresarán para desenterrarlas y comérselas después de unas horas o unos días.

 

Sus técnicas de ataque

El zorro es un experto cazador de gallinas, empleando tácticas sigilosas y efectivas para atrapar a su presa. Una de ellas es el camuflaje ya que cuenta con un pelaje que le permite mezclarse con su entorno, haciéndolo difícil de detectar por las gallinas. También se desplaza con sigilo, aprovechando la oscuridad de la noche para acercarse a las gallinas sin ser detectado. Usa la paciencia como estrategia, esperando el momento oportuno para atacar, observando el comportamiento de las gallinas y seleccionando su presa con cuidado. Cuando llega el momento, el zorro se lanza con rapidez y precisión sobre la gallina elegida, evitando que alerte a las demás. Además, también pueden saltar hasta un metro y medio o por el contrario, entrar por debajo, escarbando. Es necesario construir todo un alcázar para conseguir que no entren.

Mató 45 gallinas y un gallo

Flagrante fue el caso de la empresa agroganadera La Vaca Vegana. El año pasado un zorro entró en la explotación y terminó con la vida de casi cincuenta gallinas en una sola noche. Cuarenta y cinco gallinas y un gallo, para ser más exactos. El ataque fue muy sonado en la localidad y también en los medios, dado el alcance y brutalidad del mismo.

Por distintas zonas de la explotación iban apareciendo cadáveres, animales degollados y otros semi devorados. Además del impacto emocional que supuso para sus propietarios las pérdidas económicas no fueron pequeñas pues únicamente seis aves sobrevivieron y la producción de huevos se desplomó. No podemos suministrar a nuestros clientes. Es un gran perjuicio —aseguraba su propietario, Jesús Puyal.

Otro ataque, del que Club de Caza hizo eco, fue el sufrido por la Ganadería cántabra Val del Mazo hace un par de años. Pese a tener el gallinero cerrado a conciencia el zorro logró adentrarse en él y matar multitud de gallinas, polluelos y patos. Dejó, para variar, los cuerpos esparcidos por toda la explotación.

Mira las imágenes haciendo clic en este enlace y escucha las devastadoras palabras de su propietaria, Marta García.

Mata más de 150 patos en una sola noche

En relación con lo que acabamos de ver tenemos que recordar un caso que fue compartido por el veterinario Óscar Caso en su canal de YouTube “Conexión Rural”.

Las imágenes son dantescas. Decenas y decenas de patos muertos aparecieron en el interior e inmediaciones de una granja después de la visita de un zorro. Ni las resistentes mallas de alambre, ni las paredes de la cuadra pudieron evitar el ataque.

Además de astuto y sigiloso, el zorro excava como si tuviera palas en lugar de zarpas; es un gran escalador, y se desliza con una facilidad asombrosa. Estas habilidades le permiten acceder a los gallineros por muy alta que sea la verja y atravesar las puertas cuando no están perfectamente ancladas a un suelo de hormigón.

Lo peor de este predador, al igual que ocurre con el lobo, es que no mata para comer. Mata, por placer, por diversión, más piezas de las que puede consumir y este es el más claro ejemplo de ello.

 


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