Incontables pollos siguen a una perdiz en un pueblo de Sevilla
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Incontables pollos siguen a una perdiz en un pueblo de Sevilla

Resulta complicadísimo contar cuántos pollos de perdiz roja cuida esta hembra adulta. Hemos perdido la cuenta al superar ampliamente los 20.


Un vídeo grabado en Las Cabezas de San Juan, municipio perteneciente a la comarca sevillana del Bajo Guadalquivir está maravillando al apasionado de la perdiz roja. Un ejemplar adulto tiene a su cargo una extraordinaria pollada de más de 20 pollitos. Analizamos a qué puede deberse el altísimo número de efectivos en base a estudios científicos y a la opinión de cazadores que han visto las imágenes.

¿Cuántos huevos pone una perdiz roja?

Como media, una perdiz roja suele poner un número de huevos comprendido entre 7 y 18, siendo esta última cifra algo ya extraordinario. Se trata de huevos de tono blanco amarillento con manchas y pintas de color pardo-rojizo y grisáceas. Los incuban en un periodo de 23 o 24 días, tras lo cual los pollos comienzan a romper el cascarón para, acto seguido, abandonan el nido y son capaces de seguir a sus progenitores en búsqueda de alimento y protección. Y son capaces de realizar breves vuelos con tan solo 12 días de vida.

¿Cuánto tarda en total una perdiz en poner los huevos?

Se han realizado diversos estudios en perdices rojas para determinar cuándo comienzan a poner huevos las hembras en el nido y cuánto tiempo demoran en culminar este proceso entre el primero y el último. Así, podemos acudir, por ejemplo, al “Estudio Etológico”, realizado en Andalucía durante tres años, patrocinado por FEDENCA-RFEC e impulsado por la FAC, sobre perdices en semi libertad, se llegó a la conclusión de que, en temporadas con características bioclimáticas normales, el 50% de las parejas ha puesto el primer huevo hacia el 15 de abril. A partir de aquí, “entre el inicio de la puesta media más temprana y el de la más tardía de tres temporadas de estudio pueden pasar 35 días”.

 

¿Qué son las puestas dobles de huevos de las perdices?

Para responder a esta pregunta podemos acudir a algunos de los profusos estudios llevados a cabo por FEDENCA. En esta ocasión, nos detenemos en “Mapa fenológico. Cronograma de natalidad de la perdiz roja en España”, (Pérez 2013). En sus conclusiones, podemos leer lo siguiente: “El calendario de nacimientos tiene fluctuaciones anuales bastante amplias. Teniendo en cuenta que la puesta varía de 8 a 18 huevos (Nadal 1997), con intervalos medios de 15 días por huevo (Pérez 2008), estas puestas suponen de 12 a 27 días. Y si consideramos una puesta doble donde la perdiz pone entre los dos nidos hasta 24 huevos, hay que calcular 36 días desde la puesta del primero, pues hasta que no está toda la puesta plena no empiezan los dos progenitores a incubar. Estas posturas dobles en años propicios pueden obtenerse hasta por el 60% de las hembras (Viñuela J. 2008). Las puestas medias de las perdices en una temporada normal se estiman con una duración entre 24 a 25 días

¿De qué factores depende el éxito reproductivo de la perdiz roja?

No olvidemos la crucial relevancia que adquiere la meteorología durante la productividad y crianza de la perdiz roja. En este sentido, según ha comprobado el investigador especializado Antonio J. Lucio, “en zonas de clima mediterráneo las lluvias primaverales y estivales tienen un efecto beneficioso en la producción de perdices, porque favorecen la permanencia de vegetación herbácea, de agua y la existencia de artrópodos y otros insectos vitales para los pollos. En climas atlánticos ocurre lo contrario: las lluvias veraniegas provocan fracasos reproductores masivos.

Otra aseveración importante comprobada por el investigador (Lucio 1990) se centra en el periodo crítico para el éxito reproductor de la mayoría de las galliformes, que sucede en los 20 primeros días de vida, coincidente con la tasa máxima de crecimiento. Según Lucio, el número de pollos por bando en verano, (relacionado con respecto a la meteorología) depende de la temperatura media del mes de mayo, de manera que temperaturas más altas en ese mes suponen menor producción que temperaturas suaves. Las temperaturas más altas en mayo (y en marzo posiblemente, como ocurre en varios años), provocan adelanto en el crecimiento de la vegetación y, por tanto, del desarrollo de insectos que son vitales para el crecimiento de los pollos, que nacen más tarde cuando el recurso proteínico está agotándose. Las lluvias de finales de junio y de julio tienen efecto negativo sobre los pollos de perdiz porque suponen un descenso de temperatura y, por tanto, mayor gasto de energía para el mantenimiento térmico, más dedicación a la alimentación y, por tanto, más exposición a la predación”.

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¿Nidada reforzada? ¿Dos polladas juntas?

Tras repasar todo esto, nos fijamos en algunos de los comentarios más repetidos de los que ya han podido disfrutar con estas espectaculares imágenes. El primero que nos llama la atención, “¿Habrán dejado huevos o pollos de perdices de granja para aumentar el número de efectivos?”, sospecha que los gestores del acotado han podido sumar huevos o incluso pollos, provenientes de una granja cinegética, para que la hembra se haga cargo de ellos o los adopte. Algo que dudamos seriamente al comprobar la homogeneidad en tamaño de todos los pollos, más de dos docenas, que siguen de manera tan apresurada a su madre.

“Dos polladas juntas” es otro de los comentarios más repetidos, basado en la hipótesis de dos hembras que han sacado adelante a sus pollos en un entorno cercano y se han juntado, observándose en la grabación tan solo un ejemplar adulto.

¿Tú qué piensas? ¿A qué se puede deber esta maravilla? Puedes dejar tu comentario abajo. Te leemos.

 


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