Así se libra un enorme jabalí de los molestos ectoparásitos
Una de las cámaras de fototrampeo instaladas en un acotado vallisoletano ha grabado en primer plano el momento en el que un vakamulo se rasca contra el tronco de un árbol y restriega su cuerpo en el suelo. El ejemplar, con un peso superior a los 120 kilos, porta en su boca unos largos y gruesos colmillos.
Los dispositivos de grabación colocados por este cazador para controlar la población de jabalíes del coto que gestiona no solo han captado impresionantes machos como este, también han capturado imágenes tan bellas como las de una cochina alimentando a su prole. En esta zona se posiciona como vital tener la información del número de cochinos existente y su localización para realizar una correcta gestión, al tratarse de un territorio en el que habitan lobos y osos pardos.
¿Cómo se desprenden los jabalíes de los ectoparásitos?
Sobre todo en primavera y verano, las pulgas, garrapatas y piojos pueblan el físico de los cochinos. Durante este período del año los jabalíes permanecen las largas horas de luz encamados en el monte esperando que llegue la noche para poder alimentarse, saciar su sed y acudir a las bañas de barro o rascaderos para arrancar de su cuerpo los ectoparásitos que los están martirizando. Visitar a diario las charcas de lodo y rascarse con los troncos de los árboles se convierten en las únicas maneras por las que los cochinos se libran de los molestos e insalubres parásitos. Una garrapata absorbe hasta cien veces su peso en sangre, mientras que una pulga hembra puede comer 15 veces su peso cada día.
Además de ayudarles a eliminar pulgas, piojos y garrapatas, los baños permiten a los cochinos regular su temperatura corporal, al tener las glándulas sudoríparas atrofiadas. Restregar su cuerpo contra los árboles es también un modo de mostrar su presencia en la zona a otros machos.
El tronco de un árbol es utilizado por un enorme jabalí para librarse de los parásitos
La cercanía de la cámara colocada por David Belenda, en un rascadero de un coto de la provincia de Valladolid, nos permite apreciar con todo lujo de detalles como el enorme cochino trata de desprenderse de los ectoparásitos que invaden su cuerpo. El macho roza sus costados con ahínco contra el árbol. Para tratar de eliminar las pulgas y garrapatas de las partes que no puede restregar en la madera, se sienta sobre sus extremidades posteriores y las impregna de tierra. Otra solución es rascarse con sus patas traseras. Cualquier forma es buena para librarse de los parásitos que lo atormentan.

