Un ganadero catalán ahuyenta a un oso con la única ayuda de su perro
Lleida

Un ganadero catalán ahuyenta a un oso con la única ayuda de su perro

Es el segundo avistamiento de osos en un día en la zona de Vall Ferrera (Lleida) y en este caso el plantígrado se acercaba peligrosamente a su rebaño de caballos y potros.


Un ganadero y avezado cazador del municipio leridano de Alins, Francecs Feliú, consiguió espantar a un oso en la montaña de Costuix, en la Vall Ferrera cuando este estaba muy próximo a la manada de caballos de su propiedad.

Tres días de sucesos raros

El pasado miércoles culminó una serie de contratiempos que llevaban a sus caballos a escaparse. Dos días consecutivos se encontró Francesc con el cable eléctrico roto. Pero ese día, cuando se disponía a cambiar la batería del pastor eléctrico que pensaba estaba agotada, se llevó un gran susto: alza la cabeza ante el insistente ladrido de uno de sus perros y se encuentra un oso a escasos 15 o 20 metros de las yeguas.

La ayuda de sus perros

Iba acompañado de dos perros, uno de caza mayor de raza podenco paternino, y otro joven, para el ganado, cruce de border collie y pastor catalán. “En un primer momento me quedo inmóvil y el oso parece alejarse” —narra Feliu.

El ganadero, junto a sus canes, estuvo observando al oso y tratando de ahuyentarlo una vez estuvo a una distancia prudencial. Parecía que se iba pero todo lo contrario, giró la cabeza para observar algo. Eran los caballos de Francesc que al oir el coche se acercaron para ver si les traía sal como de costumbre. Entre Francesc y el can tratan de proteger a los caballos, pero el oso no daba tregua, avanzaba más y más.

De pronto el veterano, el podenco, se acerca por el rastro del oso y al llegar se encara a él. El perro del ganado se le une. “Ahí empiezas a ver dónde te has metido, que la cosa se puede complicar y sufres porque no los puedes ayudar. Lo único que puedes hacer es gritar”. Por suerte el oso termina yéndose y los perros, detrás. Una vez lo habían alejado, el podenco vuelve, agotado, junto a su amo. Al cabo de varios minutos, llegó también el perro pastor.

“El animal no volvió a aparecer, pero el susto fue impresionante” —asegura Francesc.

 

No cedas ante los animales salvajes

Cuando sufrió el grave accidente del que aún tiene secuelas pensó en dejar la ganadería, pero su amor por los animales se lo impidió. Aunque sigue de baja, tiene la ayuda de su mujer e hijas en el desempeño de estas labores. No obstante, desde el encuentro con el oso, se lo ha vuelto a replantear, pero esta vez fue su hija de tan sólo 14 años, quien lo convenció seguir. “No lo hagas por nosotros, hazlo por el resto de “payeses” (RAE: campesino o campesina de Cataluña o de las Islas Baleares) papá. Si cedes ante los animales salvajes venderás a tus compañeros. Por todos ellos, intenta aguantar”. Esas palabras calaron hondamente en Francesc, quien, aún con el corazón encogido, está dispuesto a seguir con sus animales, con su ganadería. Si bien no vive de ella, paradójicamente le da la vida así como a su hija quien a tan corta edad disfruta como nadie domando caballos. “Es una crack” —exclama orgulloso su progenito

A mi podenco

Para su veterano, Francesc no tiene más que buenas palabras. Palabras de admiración, orgullo y agradecimiento. Su perro de caza, y de casa. El que pese a su avanzada edad lo ha protegido plantándole cara, ni más ni menos, a un gran depredador como es el oso. “Lo que me ha dado este perro, no se puede explicar. Es para hacerle un monumento” —asevera emocionado su dueño.

Ataque a otra yegua

El año pasado, subió al monte un par de yeguas -una suya y la otra de un amigo-, una de ellas llevaba localizador ¡y menos mal…! Cinco días después, la de Francesc apareció muerta. En un principio lo achacaban a que se había despeñado, pero a nuestro protagonista no le convencía esa versión. Sentía que algo más había ocurrido.

Pidió entonces las coordenadas de su compañero y ahí lo vio claro. El animal subió y bajó en repetidas ocasiones una montaña vertical de 100-200 metros, un comportamiento bastante inusual. Salvo que las persiga algo…

Cuando subieron los forestales a hacer las comprobaciones, los buitres se habían comido prácticamente todo, únicamente pudieron verificar que la yegua tenía las orejas comidas. La sospecha estaba entonces entre el oso y el lobo. La densidad de ambos depredadores es tal, que las personas y sus animales corren serio peligro.

“La situación es insostenible, ya no podemos más” —se lamenta Feliu.

 

Temor fundado a los osos y lobos

El Pirineo Catalán es una zona muy turística, uno de los destinos preferidos por los aficionados a la naturaleza, razón por la cual sus montes suelen ser muy frecuentados. “Mucha gente tiene miedo de ir a la montaña. Mi hija pequeña sufre por sus animales. A la mayor le gusta correr, está en la federación catalana y compite. Quiere entrenar pero teme salir y encontrarse con un oso” —cuenta Francesc.

Se está privando a la gente de hacer su vida, de su día a día, de sus aficiones y esto es, a ojos, de nuestro protagonista, algo inadmisible que urge cambiar.

Sin ir más allá, ayer, nos contaba Feliu, unos turistas se encontraron cara a cara el oso, les pasó justo por delante. La sensación generalizada es que estos plantígrados no tienen miedo y por ello se aproximan cada vez más a núcleos de población o cerca de carreteras.

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