Así es el terrorífico ataque de una morena
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Así es el terrorífico ataque de una morena

Un pescador submarino se acerca demasiado y este depredador letal se lanza contra él con una agresividad que asusta. Tanto que sus gritos se escuchan hasta sumergido en el agua.


A pesar de que el ataque pilla por sorpresa a todo el que asiste a este vídeo, hay otro factor que ha llamado más la atención que la agresividad del depredador marino. Hablamos del aterrador grito del pescador submarino mientras escapa de los afilados dientes que intentan cerrarse sobre su mano.

Un depredador marino que ataca

El pescador ha bajado al fondo marino para acechar alguna presa. Allí, entre las algas, espera encontrar algún pez de buen porte para intentar acertarle con la varilla que dispara su fusil. Lo que no entraba en sus planes era ser atacado.

Si nos fijamos bien, al inicio de la grabación vemos la cabeza de la morena asomando entre las algas. Este pez anguiliforme suele vivir entre las rocas, donde se resguarda y caza cangrejos, pulpos y peces de pequeño tamaño.

 

En un segundo, este pez con forma alargada que puede superar el metro de longitud en la especie Murarena helena, que es la que encontramos en el mar Mediterráneo, alcanza la posición del pescador e incluso llega a lanzar su poderoso mordisco dirigido en un primer momento a su fusil, pero que posteriormente apunta a la mano del aterrado pescasub.

Pueden ser muchas las causas que han llevado al animal a atacar. Desde estar en época de reproducción, considerarlo un potencial peligro que se acerca demasiado o un competidor por las presas que acecha en ese momento. Y, a pesar de que muchos entendidos de la fauna marina aseguran que estos animales no atacan si no son amenazados, estas imágenes apoyan el hecho de que la morena sea una de las especies que mayores temores producen a los que temen encontrarse con ella.

Una mordedura potente y muy dolorosa

Las morenas, a pesar de una creencia popular desacertada, no cuentan con glándulas secretoras de veneno. Pero nadie puede negar que su mordida es tremendamente dolorosa. Esto, además de lo afilado de sus múltiples dientes y, sobre todo, a la gran cantidad de bacterias que quedan alojadas en su boca procedentes de los restos en descomposición que quedan en su interior. Y no olvidemos la fuerte musculatura con la que cuenta la anatomía de la morena, sobre todo la que se ocupa de cerrar las mandíbulas.

 

Respiran con la boca abierta

Quien contempla a una morena por primera vez creerá que en todo momento muestra una actitud desafiante. Esto deriva de la posición de sus pequeñas agallas. Las encontramos en los lados posteriores de la boca, lo que la obliga a mantenerla abierta para facilitar la respiración.

¿Son peligrosas para el ser humano las morenas?

Existen casos documentados en los que pescadores submarinos no han tenido tanta suerte como el que ha difundido este vídeo. Un varón de 42 que practicaba esta afición en las Islas Azores, Portugal, sufrió un gravísimo mordisco al apoyar su mano en un saliente rocoso. Se encontraba a 27 metros de profundidad cerca de un islote a 9 kilómetros de la isla Terceira.

Como después reconoció, solo le dio tiempo a ver cómo se alejaba la morena, de aproximadamente un metro de longitud, tras sentir un dolor intenso en su mano. Cuando subió al bote, a través de la herida se podían ver los tendones flexores de varios dedos. Tras lavar la herida y controlar la abundante hemorragia, acudió al hospital más cercano. Los médicos, tras conocer este proceder, felicitaron al herido, ya que consideraron que no se produjo infección gracias a que el pescador lavó la lesión exhaustivamente con agua de mar, la limpió a fondo y desinfectada con Betadine. Esto pudo inhabilitar las bacterias que suelen producir infecciones graves. Los mismos médicos aseguraron que se han contrastado evidencias clínicas de que existen toxinas en su saliva, que son las causantes de la persistencia del dolor tras la mordedura.

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Fotografía tomada diez días después del ataque.

Tuvo que ser operado, y la cirugía reveló una laceración profunda de piel y músculo sobre el dorso de la mano, laceración total del tendón flexor del tercer dedo y un desgarro parcial del cuarto. Los cirujanos suturaron los tendones y se cerró la herida con siete puntos más otros tres en una herida accesoria en el músculo basal distal de la mano. La inmovilización inmediata fue seguida de profilaxis antiinflamatoria y antibiótica. El pescador tuvo que trabajar la rehabilitación durante cuatro meses para recuperar la movilidad total y la fuerza de su mano.

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