Reciben la visita de un corpulento jabalí a la puerta de casa
Guadalajara

Reciben la visita de un corpulento jabalí a la puerta de casa

Una joven pareja sale de casa y se encuentran con un gran jabalí que, lejos de huir de ellos, se acerca curioso a la verja de su jardín.


Tradicionalmente los encuentros con animales salvajes eran esporádicos y cortos pues lo más habitual era que salieran huyendo. ¿Ahora? La cosa ha cambiado con los jabalíes. Estos han ido perdiendo el miedo a las personas y se han ido acostumbrando a su presencia hasta tal punto que conviven con ellas como en el vídeo que os mostramos un poco más abajo.

Visita la urbanización

Este jabalí se adentró en una urbanización de la provincia de Guadalajara, y todo apunta a que no es la primera vez. El animal se muestra tranquilo, como si se tratase de un animal doméstico. Hoza calmado en las inmediaciones de las casas y se muestra impasible ante la cámara que lo graba.

El aprendizaje operante

Al escuchar las voces de la pareja, el jabalí se acerca a ellos probablemente esperando recibir comida. Es fácil que si alguien, alguna vez, les ha dado algo de alimento, vuelvan a por más. Aunque no se los reconoce estrictamente por ser un “animal de costumbres” los jabalíes desarrollan ciertos patrones de conducta basadas en experiencias previas.

Esto recuerda a un experimento que llevó a cabo el psicólogo conductista Skinner con algunas especies animales. Probó que los animales aprenden a asociar sus acciones con determinadas consecuencias.

Las ratas utilizadas en el experimento tenían acceso a comida apretando una palanca. Se observó cómo los animales, a través de la repetición y la retroalimentación, aprendían a realizar ciertas acciones (presionar la palanca) para obtener recompensas (comida).

Algo parecido hacen los jabalíes: si se acercan a una casa y reciben alimento, asociarán ese lugar a la comida y volverán buscando más.

 

Sin miedo a las personas, ni a los perros

Al otro lado de la valla, en el jardín, el perro de la pareja ladra nervioso. Trata de espantar al jabalí, pero este no parece preocupado. Haciendo caso omiso a los ladridos, se pasea a escasos metros del perro y de la pareja y con la misma tranquilidad, termina yéndose por donde ha venido.

No debemos perder de vista que se trata de una especie salvaje y no de un animal doméstico. La prudencia debe marcar siempre los encuentros con los jabalíes. Guardar distancia, no tratar de tocarlos y tampoco darles comida, son algunas recomendaciones que pueden parecen lógicas, pero no lo son tanto cuando sigue habiendo quienes lo hacen.

 


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