Una liebre que huye de los perros se sienta delante a escasos metros
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Una liebre que huye de los perros se sienta delante a escasos metros

Un cazador apostado en un camino graba el desarrollo de una batida cuando un animal no esperado entra en escena y le lleva a vivir una experiencia inolvidable.


Los perros ladran en el interior del monte. Allí siguen los rastros de reses de la cinegética mayor. Pero el resto de especies que habitan en ese entorno se quitan de en medio. Es el caso de esta liebre, que aparece en el camino donde el cazador ha colocado su postura y se acerca tanto a él que casi puede tocarla.

La liebre, en un exceso de actitud confiada, llega a sentarse frente al cazador. Pero no está descansando. Ha efectuado un giro de 180 grados en su trayectoria para volver sobre sus pasos durante unos metros y posar su cuerpo en el suelo. Allí dejará su olor de manera más abundante. Esta estrategia está destinada a confundir la nariz de los perros o depredadores que la persiguen. Estos, ya sean perros de rastro, zorros, lobos o cualquier otro depredador, caerán en la confusión sobre la dirección tomada por la liebre

@aligezerr09

 

♬ original sound - Gjuetia në kaçanik

 

Las estrategias de las liebres para huir de los depredadores

Como hemos indicado, esta es solo una de los numerosos recursos que utilizan las liebres a la hora de escapar y despistar a sus perseguidores:

Velocidad: 70 kilómetros por hora. Quizás la cualidad más conocida de estos animales es la elevada velocidad que puede alcanzar. Una aceleración endiablada gracias a sus potentes patas traseras la lleva a alcanzar máximas de 70 kilómetros por hora y a recorrer 100 metros en solo cinco segundos. El perfecto desafío para el galgo español.

Saltos para diluir su rastro. Además de volver sobre sus pisadas, la liebre es capaz de realizar largos saltos para dejar varios metros de suelo sin su rastro. De esta manera, combinando ambos recursos, complica sobremanera la efectividad de los que andan tras ella.

Mimetismo: el arte de pasar desapercibida. Cuando una liebre se encama, lo hace en entornos donde su pelaje se funde con los colores del suelo y de la vegetación. Pero echarse en el suelo y permanecer inmóvil es un comportamiento al que acuden las liebres que llevan tiempo sufriendo una persecución. Es una manera de intentar despistar a los que la siguen y volver sobre sus pasos, diluyendo así el rastro que dejan sus pies.

 


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