Los vecinos de un pueblo de Calabria, en Italia, avisaron a la Policía cuando se encontraron con un jabalí en mitad del centro urbano. Comienza ahí un operativo destinado a alejar al peligroso animal de las personas y los vehículos.
Una mujer se une a los agentes de la policía. Saca de su casa un largo palo para así intimidar al jabalí, pero el animal es más rápido y pasa junto a ella, a los policías y al coche patrulla. Lo que no esperaba es que en su huida iba a quedar preso de los barrotes de hierro de la barandilla de seguridad por la que intenta escapar.
No es la primera vez que asistimos a cómo uno de estos animales introduce de manera violenta la cabeza o los colmillos en un lugar muy parecido y después son incapaces de sacarla. Más abajo te dejamos unos enlaces a vídeos que lo demuestran.
Lo meten en un saco para poder manipularlo
El tamaño mediano del cochino permite a los agentes y vecinos del barrio meter su cabeza en un saco para, a continuación, pasarlo por todo su cuerpo. De esta manera, cuando logren sacarlo de entre los barrotes, será mucho más fácil llevárselo del pueblo.


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