Un experto criador de perdices y cazador de reclamo asegura que no se trata de un hecho excepcional en la cría de patirrojas en cautividad. En multitud de ocasiones ocurren hechos similares. En estos casos aconseja retirar a la pájara del jaulón y dejar junto a los huevos tan solo al macho.
Un reclamo de un celo está criando a los pollos
Jose Manuel, apodado el Canario, se puso en contacto hace dos semanas con la redacción de Club de Caza para contarnos lo que le estaba sucediendo y consultarnos si se trataba de algo insólito. El cazador practica la caza al salto y, en determinadas ocasiones, el reclamo de perdiz roja. El verano pasado llegó a sus manos un perdigón que provenía de la provincia de Jaén. Se lo había regalado su amigo Gabi. En honor a él, el onubense lo bautizó con el mismo nombre que su criador.
Esta primavera lo llevó a un voladizo junto a una hembra. En pocos días el pájaro se había emparejado con la pájara. La perdigana puso quince huevos. Ante la negativa de la madre a incubar la puesta el reclamo se hizo cargo de ella. El domingo eclosionaron 9 de los 15 pollos que formaban parte de la nidada. Gabi los está criando.
Los machos incuban los huevos cuando la hembra realiza una segunda nidada
Según una publicación efectuada por el portal Ciencia y Caza, "Desde hace décadas se sabe que la hembra de perdiz roja puede realizar una segunda puesta y el macho incubar y sacar una pollada adelante por sí mismo". Fabián Casas y colaboradores han estudiado el fenómeno de la doble puesta en Castilla-La Mancha. A lo largo de cuatro años han capturado 159 perdices salvajes para realizar el estudio.
El método de la iniciativa ha sido colocar en cada una de ellas un collar de radioseguimiento y realizar un control exhaustivo de las mismas al menos cada cinco días. Según los científicos," en las parejas seguidas, prácticamente todas las hembras incubaron mientras que los machos lo hicieron en una proporción menor al 40%.
El éxito de la doble nidada tuvo mucho que ver con la climatología del año. De esto modo, la doble puesta disminuyó en los años secos, lo cual se tradujo en una dificultad para poner e incubar de forma segura, al existir menos cobertura vegetal, incrementándose el riesgo de predación. No obstante, aunque los machos incubaron en menor proporción, tuvieron más éxito a la hora de sacar adelante su pollada". Como conclusión final del proyecto, los autores sugieren que" la doble nidada podría estar sucediendo más a menudo de los que pensamos".
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