Con solo mover su hocico, empuja al perro, que sale disparado varios metros hacia atrás. A pesar de esto, el can, temerario donde los haya, vuelve a la puerta de la pequeña construcción rural a ladrar y hostigar al gran macareno.
La mayoría de los comentarios al vídeo coinciden en advertir al propietario del can de que, en situaciones como esta, evite que se enfrente solo a un animal tan peligroso que está acorralado. Estamos ante una situación muy similar a la que viven los perreros y rehaleros. Cuando los canes detectan a los grandes jabalíes encamados en el abrigo del monte, estos suelen mostrarse reticentes a abandonarlos.
Graba un precioso lance ante un espectacular jabalí encamado
En esta ocasión, el gran jabalí, un enorme macho, ha elegido esta pequeña caseta rural para pasar las horas más luminosas del día y volver a buscar alimento cuando la noche llegue.
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