Lo persigue y lo alcanza. El jabalí está mermado en una de sus patas, lo que le lleva a avanzar a poca velocidad, y esto propicia que el perro se lance contra sus cuartos traseros en repetidas ocasiones. Ante los mordiscos, el joven jabalí se vuelve e intenta embestir al can, consiguiéndolo en alguna ocasión.
Un perro temerario ante el jabalí
Pero esto no hace renunciar al perro de caza, que sigue con su acoso y llega incluso a agarrar al cochino y tirarle al suelo. Estamos ante un perro valiente que no renunciará ante nada. Por suerte para él, el jabalí no cuenta con largos colmillos. De ser así, esas embestidas resultarían muy peligrosas.

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