Al llegar a la zona, a unos tres kilómetros del pueblo, descubrió varias figuras de lo que parecían lobos observándole a unos 200 metros de distancia. Gritó para intentar ahuyentarlos, pero no consiguió el efecto deseado y, en lugar de espantarlos, sus voces parecían atraerlos hasta que quedaron gruñéndole a unos 50 metros.
Les tiró piedras
El funcionario ha relatado lo que vivió en esos angustiosos momentos: “Empezaron a gruñir. Mi adrenalina se disparó. Les tiré piedras que no los asustaron. Los depredadores las esquivaron, se alejaban, volvían… y se acercaron más hasta quedar a unos siete metros”.
Un machete como única defensa ante los lobos: “le golpeé en un muslo”
El trabajador municipal ha continuado con su relato de lo sucedido explicando cómo intentó defenderse de los lobos: “Saqué el machete que siempre llevo por si tengo que despejar el canal y me apoyé contra una pared del acantilado para evitar ataques por varios frentes. Un lobo me enseñó los dientes varias veces, los otros solo gruñían. Entonces lanzó el ataque. Me rozó muy de cerca y pude golpearle en la parte trasera del muslo. Huyó seguido por el resto de la manada. Al final no sufrí ningún mordisco”.
Tras tremendo susto, en lugar de alejarse del lugar, continuó con su trabajo: “Tenía un trabajo que cumplir”, ha manifestado a medios de comunicación locales, antes de mostrarse preocupado por sus compañeros de trabajo, más mayores y que hubieran podido seguir una suerte diferente en la misma situación: “Lo que me temo es que nuestra asociación está formada por personas bastante mayores, incluidas dos mujeres. Podrían no haber tenido mi suerte”.
El alcalde de la localidad ha creído en las palabras del trabajador, sobre todo porque los cazadores locales han avistado hace poco una manada de seis lobos en la misma zona. Ahora está esperando a que las autoridades competentes ofrezcan una solución que han prometido será “en muy corto plazo de tiempo”.
0 comentarios
Todavía no hay comentarios aprobados.
Deja un comentario