Es precisamente lo que sucedió con un colaborador habitual de Club de Caza que, junto a su hermano, sacaron de las aguas donde iban a disfrutar de una jornada de pesca submarina un peligroso arte de pesca abandonado. Nada menos que 450 metros de red profesional que, como decimos, suponía un gran riesgo, tanto para la fauna marina de la zona como para los propios pescadores submarinos.
Con su loable acción, dejaron la pesca para otro día y cumplieron una valiosísima misión que dejó los fondos marinos gaditanos como deben estar: limpios.
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