Creían que la perra venía de adorno al puesto”, asegura el orgulloso propietario de la perra que está grabando trabajar. Y trabaja de manera excelente, avanzando rápidamente mientras nada y lleva consigo el pesado cuerpo de una cierva adulta, animal que puede pesar entre 75 y 125 kilos.
Al llegar a la orilla, el perro se detiene para sacudirse el agua. Solo un par de segundos, porque vuelve a embocar a la cierva y comienza a intentar sacarla del agua, algo que ya sí que le cuesta más, pero que no parece hacerle mella en el ánimo para conseguirlo.

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