Los perros ladran a parado. El jabalí ha detenido su huida en la orilla de un río. Allí se siente a salvo al tener la espalda cubierta por la densa vegetación que flanquea el curso del agua. Pero el rehalero no encuentra obstáculo en todo esto. Ni los arbustos ni el agua le asustan y pasa por encima de los primeros para lanzarse al río y agarrar al jabalí de las orejas y voltearlo. Ahí comienza a revolverse, pero este acto de valentía anima a varios de los perros que ladraban desde la orilla y les lleva a lanzarse también a las sucias aguas del río.
El agua para escapar de sus perseguidores
El breve vídeo muestra una situación que se repite más de lo que podamos creer. Cuando una res se ve acosada por los perros de rehala y encuentra un cauce de agua en su huida, se meterá dentro en un intento de que sus perseguidores no le sigan hasta allí. Es una estrategia de defensa que también podemos ver en la naturaleza, en escenas de depredación de, por ejemplo, lobos.


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