Las jaulas trampa se han revelado como un método de captura y control poblacional de animales silvestres muy poco efectivo. Sus resultados apenas inciden en la reducción de efectivos de, por ejemplo y como es el caso, jabalíes donde más daño ocasionan a la agricultura, a las carreteras…
Pero, en ocasiones, este tipo de trampa engaña hasta al macareno más experimentado. El hambre aprieta y lleva al gran jabalí a adentrarse entre los hierros y a quedar preso tras activar el resorte que cierra la puerta.
Las imágenes recogen sus intentos de morder el acero y subir sus patas para intentar derribar esa puerta.
