Abejero Europeo
Las aves de España

Abejero Europeo


La talla y el tono pardo del plumaje del Halcón Abejero recuerdan los del Ratonero Común, pero su silueta es más esbelta. En vuelo, la cabeza es más prominente y la cola más larga. El Halcón Abejero muestra una marcada afición por las abejas y avispas, cuyos nidos busca para apoderarse de sus puestas. Sólo excepcionalmente ataca los nidos de abejas, situados en colmenas, en cavidades de árbol o de roquedos totalmente inaccesibles. Prefiere los nidos subterráneos de avispas o de abejorros, que desentierra sin gran esfuerzo gracias a sus robustas patas armadas de grandes uñas. En España es ave estival que anida en pequeño número en el norte, señalándose crías locales en puntos del centro- oeste. Muy abundante en ambos pasos, marcándose ampliamente sus migraciones, particularmente en el sur y este del país. Suele viajar en bandos muy llamativos que descansan en el suelo o árboles de cualquier zona por la que pasan. Es ave de vuelo a vela, como todas las rapaces, concentrándose en gran número en las proximidades del Estrecho de Gibraltar y realizando por grupos el cruce del brazo de mar que las separa de la tierra firme africana.

Familia:Accipítridas
Nombre cientifico:Pernis apivorus
Orden:Falconiformes
Caza:Especie Protegida
Longitud:55
Habitat:Bosques
Identificación:Por encima, pardo oscuro y gris; por debajo, moteado de blanco; parte inferior de las alas finamente barrada de pardo; cola con una o dos estrechas barras y una ancha barra terminal, oscuras; pico oscuro con base amarilla; patas amarillas; sexos iguales.
Nidificación:Aprovecha un nido viejo de córvido o de rapaz, en un árbol grande; a veces la pareja construye nido; pone, de mayo a junio, normalmente 2 huevos crema o blancos manchados de pardo; incubación, por la pareja, de 30 a 35 días; los pollos, alimentados por los dos padres, vuelan del nido tras unos 48 días.
Alimentación:Larvas de abejas y avispas; otros insectos y sus larvas, orugas, gusanos, ranas, reptiles.

En razón de la especial alimentación insectívora el Abejero europeo Pernis apivorus no es propiamente un ave de presa en el sentido que a este grupo de pájaros se le da corrientemente. Pero cuando se le observa de cerca y también en el vuelo, su estructura y características recuerdan mucho al Ratonero común Buteo buteo con el que frecuentemente se confunde, a no ser que la observación sea realizada por especialistas. Aunque, como otras aves de presa, posee varias fases en la coloración de su plumaje, en general el pájaro presenta un colorido que en conjunto parece marrón más o menos oscuro, sobre todo en sus partes superiores, notándose en los carrillos y laterales de la cabeza un tinte gris que en los machos viejos se extiende por toda la parte superior de la cabeza. La cola que es uno de los mejores distintivos de este pájaro es larga y en ella destacan muy bien una banda ancha terminal de color marrón o sepia y otras dos más estrechas del mismo o parecido color situadas más cerca del nacimiento. El fondo de ésta suele ser muy pálido y profundamente ondeado de pardo claro. En un plumaje que podemos considerar como normal, aunque esto es aún un poco confuso respecto a la morfología de esta especie, la garganta es blanca rayada de marrón y el resto de las partes inferiores está muy ondeado o punteado de marrón o negruzco sobre fondo blanco. Siguiendo a Bannerman y a Brown y Amadon y comparando sus datos con las observaciones realizadas durante los meses de julio, agosto y septiembre de 1974 en un nido localizado en Asturias, una fase clara de Halcón abejero tendría las partes superiores de color sepia oscuro, más que marrón, la cabeza gris claro, la garganta blanca muy delicadamente rayada de pardo y las partes inferiores muy blancas con barras finas ondeadas en los flancos y en el pecho, destacando mucho este rayado sobre las plumas o «pantalones» que con frecuencia casi cubren los tarsos. Se citan casos de pájaros de esta especie y fase clara con la cabeza totalmente blanca.

Una fase oscura parece muy frecuente y el color dominante en todo el plumaje es el marrón, ligeramente más claro en las partes inferiores. Sin embargo, en este plumaje y en el anterior las plumas de las alas tienen casi siempre un borde blanquecino que a veces alcanza una extensión superior a la mitad de una de ellas. Otros parches blancos o pardo claro se pueden observar en diferentes partes del cuerpo. La hembra de la pareja observada en Asturias poseía una curiosa mancha blanca en la frente y cuando esponjaba el plumaje del cuello descubría que las plumas en su parte inferior eran completamente blancas. Este pájaro correspondía a la fase oscura y sobre el fondo general marrón, más oscuro en el dorso, tenía escasos tonos grises, especialmente en los lados de la cabeza y manchas pardo amarillentas y blanquecinas en las alas. El obispillo era pardo y el plumaje del cuerpo algo más claro, intensamente ondeado de marrón sobre fondo parduzco, faltando el fondo blanco tan notorio en las otras fases. En la cabeza y especialmente alrededor de los ojos, las plumas son cortas y duras formando como escamas y se cree que pueden dar al pájaro alguna protección contra las picaduras de las avispas cuando saquea sus nidos. El pico es pequeño, de color gris azulado y bastante ganchudo, siendo muy útil para la extracción de ninfas de avispas de los panales. Los inmaduros poseen un plumaje que resulta en conjunto más oscuro que el de los adultos en las partes superiores, a pesar de que éstas con frecuencia están salpicadas de tonos más pálidos, muchas veces blancos y algunas plumas tienen las puntas blancas. En la parte inferior el plumaje varía mucho y ya puede determinarse por su color la variedad o fase a que va a pertenecer el joven al llegar a la madurez. Los de la fase clara tienen fondo blanco o blanquecino con rayado marrón o negruzco y los de la fase oscura fondo totalmente marrón con el rayado más oscuro y menos perceptible.

Los ojos de los adultos son grandes, de color amarillo ligeramente anaranjado y las patas, muy fuertes y protegidas por duras escamas, son también amarillas. Los jóvenes tienen los ojos marrones y la cera del pico amarilla.

Aunque ya se ha mencionado la posibilidad de confusión con el Ratonero común, el Abejero europeo tiene la cabeza de menor tamaño y una silueta diferente que se nota bien cuando el pájaro vuela. Así, sobre el cuerpo profusamente rayado o moteado de marrón en las alas destacan bien las manchas oscuras de las muñecas o vértice flexor y el ribete oscuro de la parte posterior que alcanza a las primarias y que es muy marcado y ancho, siendo también un buen distintivo la larga cola, que generalmente lleva plegada.

En la especie existe un claro dimorfismo sexual, aunque no tan marcado como en otras aves de presa. En ésta las hembras son algo mayores y su plumaje no es tan peinado y suave como el de los machos que en general tienen una apariencia más grácil y ligera. Incluso las llegadas al nido de las hembras se producen de forma más ruidosa y torpe, mientras las del macho recordaban el vuelo silencioso de un Cárabo o una Lechuza.

El Abejero europeo es un pájaro que habita con preferencia los bosques de especies caducifolias, pero se le encuentra establecido en ellos siempre cerca de campo abierto o monte bajo, no lejos de prados húmedos. De las observaciones realizadas en la Península Ibérica parece deducirse cierta preferencia por robledales, aunque en la zona centro oeste española Garzón ha encontrado varios nidos construidos en pinos.

El Abejero europeo pasa mucho menos tiempo en el aire que el Ratonero común, pero vuela y se cierne con frecuencia por cortos períodos, posándose en seguida en las ramas de un árbol, donde pasa muy desapercibido porque es muy silencioso. Frecuentemente se posa en el suelo, sin duda para buscar nidos de avispas y anda por él de forma parecida a un cuervo, corriendo rápidamente como una gallina. Cava con las patas y se ayuda con el pico para extraer los nidos de avispas y abejorros y los hoyos que hace son tan grandes que casi queda oculto en ellos. Se dice que las avispas cuyos nidos ataca el Abejero europeo se vuelven extremadamente agresivas y peligrosas, más que para él mismo cuya inmunización contra sus picaduras se desconoce, contra personas o animales que estén en las proximidades. A las avispas adultas las coge con gran destreza con el pico, decapitándolas o partiéndolas por la mitad y arrojándolas a un lado. Se alimenta fundamentalmente de larvas y pupas de avispas de las especies Vespula germanica, Vespula media y Vespula vulgaris. También de las larvas del Abejorro (Sombus spp.) y del Avispón Vespa crabro. Javier Castroviejo determinó las presas llevadas al nido en uno estudiado en la provincia de León que incluía, además de gran abundancia de panales de Vespula spp. restos de Lagarto ocelado Lacerta lepida y Lagarto de Schreiberi Lacerta schreibersi, así como uno de un pájaro pequeño. También Garzón en nidos examinados en la España centro-occidental, Sierras de Gredos y Gata, encontró restos de Rana verde Rana ridibunda. Jesús Elósegui y Enrique Castién igualmente encontraron restos de Lacerta y Rana en un nido descubierto en Navarra en biotopo de hayedo robledal. En el nido observado en Asturias la Rana de los prados Rana temporaria era una de las presas más frecuentemente aportadas por el macho a partir de los 12 días de la vida de los pollos. Igualmente se encontró un Lución Anguis fragilis a medio consumir. Garzón aporta numerosos datos correspondientes a estómagos de Abejero europeo analizados, que contenían además de muchas larvas y ninfas de avispas, numerosos insectos y algún resto vegetal. Es muy probable que los pájaros cuando cavan y atacan los nidos de avispas coman con ellas alguno de aquellos insectos o restos vegetales. Lo que parece bien comprobado es que no sienten atracción por la miel y no la comen.

El Abejero europeo es estival en la Península Ibérica, no habiéndose observado ninguno en meses invernales. Llega en el mes de marzo en muy pequeño número, pero la gran masa de halcones que pasan a través de la Península entre los cuales indudablemente llegan los nativos, no aparece hasta el mes de abril y los primeros días de mayo. Está claro que los indígenas se establecen en sus lugares de reproducción en la primera decena de mayo, aunque existen observaciones anteriores, pero es difícil determinar si se trata de nativos o de pájaros en paso hacia el norte de Europa.

El territorio que una pareja de Abejero europeo ocupa es algo más extenso que el de otra de Ratonero común. Bien observadas las evoluciones de los adultos durante la cría, no se alejan del nido distancias superiores a 2500-3000 metros, pudiéndose estimar un territorio con una extensión de nueve a diez kilómetros cuadrados de bosque y terreno abierto con pastos. Los machos son los primeros en llegar al nido o a la zona donde criaron el año anterior. A los pocos días llegan las hembras, aunque muchas primeras observaciones primaverales incluyen ya a los dos adultos. Los machos realizan vuelos acrobáticos sobre el nido o el lugar donde la hembra permanece posada, pero estos vuelos son poco espectaculares y no tienen ningún punto de comparación con los representados por el macho de Gavilán Accipiter nisus que habita el mismo bosque. Bannerman cita una acción efectuada por el macho que consiste en una rápida y repetida sacudida de las alas cuando vuela, que recuerda mucho a la que realizan algunas gaviotas para quitar las gotas de agua del plumaje.

Las parejas de Abejero europeo guardan una gran fidelidad al mismo nido donde criaron el año anterior. Si uno de los adultos falta, su lugar es prontamente ocupado por otro que realiza su primera cría. La mayor parte de los nidos han sufrido daños durante el invierno, en especial en zonas ventosas, pero cualquier pequeño detalle que persista es suficiente para que los pájaros reinicien la construcción. Sin embargo, el nido viejo puede ser desertado si el árbol ha sido modificado en su estructura por la tala. Pero otro nido es inmediatamente construido no lejos del primitivo y casi siempre se aprovecha para ello el viejo de otra especie que con frecuencia corresponde a un cuervo, e incluso un ratonero.

La reconstrucción o edificación de un nido nuevo incluye el aporte de material variado, generalmente pequeñas ramas y hojas. Garzón señala ramas de pino y hojas de roble y en el nido estudiado en Asturias la estructura estaba formada por cortas ramas de castaño Castanea sativa y hojas de roble Quercus robur con algunas de hiedra Hedera hefix. Su tamaño suele ser pequeño y no supera los 50-60 cm. de diámetro con la copa poco profunda (12 a 15 cm.). La altura sobre el suelo es variable entre 5 y 30 m., dependiente casi siempre del desarrollo del árbol escogido y pareciendo ocupar mayor altura en los establecidos en pinares de Pinus pinaster y Pinus sylvestris.

Los datos obtenidos en la nidificación en la Península Ibérica del Abejero europeo dan fechas diferentes para la iniciación de la puesta del primer huevo. Esta es casi siempre de dos huevos, pero puestas de uno y tres huevos también son conocidas. En Europa suele comenzar desde finales de mayo hasta los últimos días de junio. En España, Castroviejo da fechas de nacimiento de los pollos que indican la puesta del primer huevo en la última decena de mayo. Garzón señala para la Sierra de Gata fechas posiblemente anteriores al 15 de mayo. Elósegui cita para Navarra los primeros días de junio y finalmente en el nido asturiano a que ya se ha hecho referencia, la puesta de dos huevos fue realizada entre el 27 y el 30 de junio ¿Se trataría de una segunda de relevo por destrucción de otra anterior? No es posible, pues el nido venía siendo observado desde el mes de mayo y los halcones abejeros merodeaban continuamente por la zona, reconstruyéndolo lenta, pero progresivamente. Los huevos poseen un colorido variable, desde el pardo uniforme hasta el rojo sangre también uniforme o con manchas más oscuras. La puesta observada en Asturias, comprendía un huevo grande pardo claro, muy similar al de una gallina y otro más pequeño rojizo y que puede medir (53X43 mm.). Las medidas dadas por Brown y Amadon están entre 46,5-60x 37,7-44 mm; como se ve existen grandes diferencias de tamaño, aun entre los puestos por una misma hembra. El período de incubación dura de 30 a 35 días (29 en el observado en Asturias) comenzando con la puesta del primer huevo y aunque la hembra realiza la mayor parte de la labor también el macho parece colaborar en pequeña medida. En Asturias ni una sola vez se vio al macho sentarse en el nido.

Cuando los pollos nacen son muy débiles y están cubiertos con un corto plumón blanco algo grisáceo en el dorso y amarillento en el cuello y la cabeza. En sus primeros doce días de vida conserva este plumón, pero a los 15 días ya apunta claramente los ribetes oscuros de las primarias y dos manchas también oscuras a los lados del cuello. En esta edad los pollos ya se muestran agresivos, levantándose sobre las patas y con alas y pico abiertos intentan atacar cuando se acerca el observador, dando picotazos, detalle éste curioso y casi único para un ave de presa en esta edad. El macho provee casi siempre las presas y durante los primeros días es la hembra la que ceba más, extrayendo las larvas y ninfas de avispas del interior de las celdillas de los panales con gran habilidad. Ocasionalmente también ella come. En estos primeros días el macho ceba muy poco. Sus apariciones son espaciadas. Aproximadamente cada tres horas. Cuando transporta una rana la despedaza antes de dejarla en poder de la hembra. A veces esta operación la efectúa lejos del nido. En los primeros días la hembra cubre continuamente a los pollos, hinchando mucho el plumaje, sobre todo con ocasión de fuertes lluvias. Cada cuarenta y cinco minutos vuela fuera del nido, posándose en una rama próxima donde vigila y atiende durante 10-15 minutos al peinado y engrasado del plumaje. A partir de los quince días, el macho acude al nido con más regularidad y ceba mucho también, aunque los pollos suelen ya picotear y extraer larvas de avispa, pero no rasgar la carne de los reptiles u otras presas que quedan en el fondo del nido. Cuando los adultos se retrasan en la alimentación de los pollos éstos picotean insistentemente sobré el buche de los padres, piando tenuemente a la vez. A los 21 días casi todo el cuerpo está cubierto por el plumaje oscuro típico de los inmaduros, excepto la cabeza, que mantiene aún el plumón amarillento. A los 40 días abandonan el nido hacia ramas próximas, pero vuelven a él para comer y ser cebados, pues los adultos continúan aportando panales de avispas y ranas y lagartos, sobre todo el macho. A los 55 días aproximadamente, ya son totalmente independiente, pero no abandonan el bosque donde han nacido hasta 20 ó 30 días después en que inician la emigración hacia su zona de invernada en Africa. En esta época se ha comprobado que son muy mansos y se dejan aproximar a una distancia no inferior a 50 metros, por lo que su vida peligra a manos de cualquier desaprensivo.

La alarma de los adultos al acercarse el observador a la zona del nido era muy notoria. Si la hembra estaba sentada en el nido iniciaba el vuelo en forma muy singular, recordando a un ánsar con el cuello estirado, notándose entonces mucho el pequeño tamaño de la cabeza, característica común de Pernis. Inmediatamente ambos adultos sobrevuelan el lugar a una altura de 25 a 50 m. con ocasionales pasadas bajas, lanzando repetidamente su grito de alarma, una especie de silbido largo y agudo en tono lastimero, muy diferente de la habitual voz del Ratonero común, y que es difícil expresar en palabras. Los pollos en sus primeros días de vida cuando permanecen solos emiten insistentemente un trino largo y tenue que, sin embargo, se puede escuchar desde una distancia de 20 metros. Un sonido como «¡¡piuíí!!» el macho y «¡¡piáá!!» la hembra, lo emitían en sus aproximaciones al nido. De los pocos nidos estudiados en los bosques de diversos lugares de la Península Ibérica, parece deducirse que el éxito de la reproducción de esta especie puede ser total de no mediar la depredación humana, aunque se observa con frecuencia que uno de los huevos es lanzado fuera del nido e incluso en un caso (Garzón), uno de los pollos cayó también del nido.

El Abejero europeo tiene una área de cría muy extensa por toda Europa, desde la Península Ibérica a través de Francia, Alemania y países del centro del Continente, faltando casi completamente en las Islas Británicas, Norte de Escandinavia y países mediterráneos. Por el Este llega hasta el río Obi en Siberia. En Europa no parece muy abundante y más bien cría diseminado aquí y allí. Muy pocas parejas se reproducen en Holanda, no más de 20 han sido censadas, y en Francia, Bélgica, Alemania, Checoeslovaquia y Suiza están muy desperdigados, no siendo aparentemente abundante en ningún lado. La gran cantidad de halcones abejeros que se observan, especialmente en paso otoñal por la Península Ibérica a partir de los primeros días de septiembre, deben proceder del Norte de Europa. (Escandinavia y Rusia), pero posiblemente la mayoría vienen de los bosques de la Siberia rusa, donde sin duda debe ser muy abundante. En la Península Ibérica se ha considerado siempre como especie escasa, criando solamente en el Norte, en especial en las estribaciones de la Cordillera Cantábrica, y señalándose que su área de nidificación no rebasaba la zona central de Asturias. Sin embargo, las observaciones continuadas efectuadas por Garzón, Castroviejo y otros ornitólogos en bosques de las zonas centro occidentales de España, han demostrado claramente con el hallazgo de varios nidos, que la especie no es tan escasa como en principio se creía y que ocupa un territorio más amplio del calculado en principio. Se han descubierto nidos en el Pirineo navarro, en Cataluña, Sierras de Gredos y Gata, zona noroeste de León, Asturias, etc. y existen observaciones en otros lugares en época de reproducción, como en el sudoeste de Portugal. Todo este cúmulo de datos nos da a entender que el Abejero europeo se reproduce en Iberia en una amplia zona de la que únicamente parece estar claramente excluida la mitad oriental y el sur del valle del Ebro y Andalucía. Su status en Portugal es confuso, pero no existe razón alguna para dudar de su nidificación en las provincias norteñas. En cuanto a Asturias el estudio de un nido solamente en la mitad oriental no debe anular la posibilidad de que en los extensos robledales del occidente de la región (Muniellos, Valdebueyes) crie el Abejero europeo, pues no están a mucha distancia de la zona de la montaña leonesa (Matarrosa del Sil) donde Javier Castroviejo realizó estudios de un nido de esta especie. Dar una cifra de parejas reproductoras parece aventurado. Bernis cita 50 como mayor aproximación. Será necesario continuar estudiando su status y la posibilidad de que las medidas protectoras incrementen su número en los bosques peninsulares. La población total paleártica de halcones abejeros inverna en Africa Tropical y del Sur. Moreau (1972) da datos muy significativos sobre la migración de Pernis. Este pájaro es muy notorio al cruzar los Estrechos de Gibraltar, Sicilia y el Bósforo, que parecen ser sus rutas principales para alcanzar Africa. En el Bósforo se contaron 8.997 en unos días de otoño. Para Gibraltar, antes del censo realizado por ornitólogos españoles en 1972 se daban cifras por ormitologos extranjeros de 23.000 halcones abejeros en el otoño de 1968. En Falsterbö (Suecia) se observaron pasos de 19-20.000 como máximo. Muchos halcones abejeros se observan volando sobre las costas del Norte de Africa, Argelia y Túnez en un frente espectacular todos los años. En el recuerdo de aves de presa a través del Estrecho de Gibraltar efectuado por el G.E.M.R.A. (Grupo español de migración de rapaces) en el verano-otoño de 1972, que cubrió ininterrumpidamente dos meses y medio y en el que participaron 30 ornitólogos en agosto, septiembre y 14 días de octubre (Bernis 1973), se contaron al paso 114.057 halcones abejeros, cifra verdaderamente sorprendente si tenemos en cuenta los datos que se daban antes para la densidad de la especie en Europa. A este respecto Bernis estima que la cifra de migrantes por el Estrecho de Gibraltar en el verano-otoño citado es mucho más alta que todo cuanto se había previsto. Este enorme contingente es casi en su totalidad de procedencia extraibérica. El área de probable, origen comprende de lleno Europa central, occidental y Escandinavia. Moreau (1972) estimaba que la población de halcones abejeros europeos que llegaba al Oeste de Africa a través del Mediterráneo occidental no excedía de 30.000 en total, lo que le parecía una exigua cifra para la gran extensión de aquella parte del Continente negro.

Halcones abejeros anillados en Finlandia, Alemania y Suecia, se han recuperado en Ghana, Togo y Camerún. El Congo, ahora Zaire, es un área importante de invernada de la especie. Moreau estima asimismo que la llegada al noroeste de Africa de Pernis asiáticos puede superar el número de los que pasan por el Estrecho de Gibraltar.

También la migración primaveral a partir de abril en el Estrecho de Gibraltar es muy numerosa, pero a pesar de la temprana llegada de estos pájaros a la Península Ibérica los indígenas no parecen establecerse aquí como ya se ha indicado, antes de los primeros días de mayo, que es cuando normalmente comienzan a verse por el interior de Iberia. Además del Estrecho también en el Pirineo occidental, valles navarros y costas guipuzcoanas, el paso de estos halcones es verdaderamente espectacular cuando efectúan sobre el cielo limpio de nubes ascensiones siguiendo una espiral a favor de las corrientes termales.

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