Algunas detenciones se han practicado en las provincias castellano-manchegas de Ciudad Real y Toledo. La práctica del furtivismo puede acarrear penas de hasta dos años de cárcel.
Tres leones, un búfalo, una gacela o un puma. Son sólo algunos ejemplos de los más de 350 trofeos que se ha incautado la Guardia Civil. La investigación comenzó cuando los agentes descubrieron cómo una persona, a través de anuncios encubiertos en revistas, se encargaba de poner en contacto al organizador de la cacería y al cliente, que pagaba hasta 5.000 euros.
Cuando el animal era abatido, el cazador y el organizador de la cacería, que actuaban siempre de noche, se iban sin él para no levantar sospechas. Era otra persona la que se encargaba de coger la pieza y trasladarla hasta una taxidermista que operaba también ilegalmente. Y todas ellas sin numerar porque en caso de tener que abandonar al animal evitaban que la piaza se pudiera vincular con el arma. A pesar de que todo esta medido al milímetro, los cálculos han fallado y ha detenidos tambien en Madrid, Cáceres, Ciudad Real y Toledo.
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