Sin pudor alguno. Estas palomas torcaces, posadas en un cable eléctrico, comienzan un acercamiento que muchos ta saben cómo va a terminar. Los vecinos de los balcones cercanos sacan sus teléfonos y comienzan a grabar el ritual de apareamiento.
Muchos de ellos jalean, animando a las aves. El momento 'culmen', es celebrado con aplausos, demostrando que el buen humor siguen imperando en nuestros vecindarios.