«Continúa el acoso a los cazadores de zorro»

La Federación Galega de Caza ha hecho pública una nota informativa en la que sale al paso de la polémica generada por determinados grupos ecologistas contra la caza del zorro. «No son aceptables las críticas y mentiras sobre las que se quiere asentar la campaña cíclica en contra de su caza, que demuestra una vez más lo alejados que están de la realidad aquellos que la promueven», comentan desde la Federación.


 Foto: Joaquim Antunes.
Foto: Joaquim Antunes.
La Universidad de Santiago de Compostela, a través del Observatorio de la Caza, publicará en los próximos días un estudio sobre la salud del zorro en Galicia
El contenido de la nota es el siguiente:
Ante la información aparecida en los últimos días en algunos medios de comunicación gallegos, sobre la caza del zorro, la Federación Galega de Caza, con esta única nota informativa, sale al paso de la polémica generada por determinados grupos ecologistas contra la caza de esta especie. La FGC puede entender, y por supuesto respeta, posturas contrarias a la caza en general, desde una posición moral individual, y no tiene problema en compartir inquietudes con grupos ecologistas en algunas materias sobre protección, e incluso buscar puntos de encuentro, como es el caso del lobo, en cuyas Jornadas —celebradas recientemente en Oleiros (A Coruña)— el Presidente de la Gallega de Caza ha compartido mesa e intentado buscar soluciones con los ganaderos y los propios ecologistas. Pero en los argumentos referidos a la caza del zorro estos grupos faltan absolutamente a la verdad, y sobre mentiras no es posible construir realidades. La orden de vedas de la Consejería de Medio Ambiente, que determina las épocas hábiles de caza para la temporada 2008, en su artículo 16.1.d) establece el periodo de caza del zorro hasta el 8 de febrero, por tanto estas cacerías que conforman los campeonatos oficiales previstos están, como no podría ser de otra forma, dentro de la temporada de caza de esta especie. La caza del zorro es un ejemplo más del ejercicio de la caza social en Galicia, con tradición ancestral en esta tierra, y que en el siglo XXI se fundamenta en la regulación de sus poblaciones a través de los correspondientes Planes de Aprovechamiento Cinegético que establecen los parámetros de captura de las distintas especies de la fauna cinegética (jabalí, corzo, conejo… y también zorro), al tiempo que sirven para fomentar los valores propios de la caza y dar a conocer los distintos lugares de Galicia, favoreciendo la economía de las zonas rurales. Estas cacerías cumplen toda la normativa vigente para la caza en general, además de las estrictas normas de la competición. Normas que en buena parte limitan más la práctica cinegética, reduciendo el número de cazadores por cuadrilla o equipo —grupos de 10 cazadores, y no de 30, como sería en una cacería habitual— reduciendo el número de perros a emplear, prohibiendo los desplazamientos en coche en la zona de caza, e incorporando las figuras del guía y juez, este último encargado de velar por el cumplimiento de la normativa. Esta forma de caza en equipo o grupo, compartiendo jornada y almuerzo con otros cazadores, forma parte de la esencia de la caza social en Galicia, integrada fundamentalmente por personas del mundo rural, más del 95% de los casi 60.000 cazadores gallegos tienen relación directa con él —el 70% viven en las aldeas, y otro 25% dispone allí de casa o bienes que atiende semanalmente—, integrados desde siempre en la naturaleza, en donde viven y desarrollan sus actividades, constituyendo un gran patrimonio natural gallego. Los estudios realizados por la U.S.C. con la colaboración de la Federación Gallega de Caza, que se publicarán en los próximos días a través del Observatorio de la Caza, ponen de manifiesto la buena salud del raposo que para nada se ve afectada por la actual presión venatoria, avalado por los datos científicos de este trabajo. El estudio subraya, entre otras muchas cosas, que su densidad actual es cuatro veces superior a las poblaciones estimadas como óptimas, y su estructura poblacional entre jóvenes, adultos y gerontes demuestra que su aprovechamiento cinegético es el correcto. Respecto a su caza, cabe aclarar que en Inglaterra sigue permitida, sólo están prohibidas las batidas de zorro con jaurías y sin armas, en las que los perros capturaban el zorro. Sigue autorizada su caza con armas, igual que lo está en todos los países europeos de nuestro entorno. En lo que respeta a su caza en España está permitida en toda la península —en las islas, Baleares y Canarias, no existen ejemplares de esta especie—. Galicia, Cantabria y Asturias son las únicas Comunidades en las que sólo se caza con armas de fuego, en las demás se pueden emplear también las jaulas trampa, lazos con freno y sin freno, perros de madriguera y cepos. No son, por tanto, aceptables las críticas de «desfeita ambiental», «grave desequilibrio das colonias do raposo» o «único lugar do mundo onde se caza o raposo», y otras muchas mentiras similares sobre las que se quiere asentar esta campaña cíclica en contra de su caza, que demuestra una vez más lo alejados que están de la realidad aquellos que la promueven, o tal vez se quiere despreciar, silenciar o acallar a un amplio colectivo de gallegos, arraigados en el medio rural, a los que quieren estigmatizar por vivir en la naturaleza de forma diferente, pero responsable, a lo que ellos promueven.
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