Los gritos de ánimo a la perra cesan unos interminables segundos. Tras ellos, la vegetación comienza a agitarse y, un poco más allá, salta el jabalí.
El mérito de esta perra al seguir de manera tan eficaz el rastro del jabalí en un entorno tan complicado y conseguir desalojarlo de la seguridad de este mar de matas es enorme.
A todos nos gustaría cazar en batidas donde trabajen estos excepcionales perros.