Yo recuerdo que en mis tiempos de juventud raro era el serreño que no teníamos una escopeteja plana de este calibre en el cortijo. Y la teníamos por dos motivos diferentes, porque a la hora de comprarlas eran más baratas y porque para bajar unas perdicejas o apiolar unos conejos para echarlos después a la cazuela o sartén veíamos este calibre más que suficiente.