Álvaro es hijo del reconocido podenquero malagueño Diego Gil. Con el fin de la temporada, dedican varios días a recorrer varias zonas de caza y entrenamiento de perros para recoger hasta la última vaina que encuentran a su paso.
Esas vainas nunca deberían haberse dejado en el campo, pero con grandes cazadores como estos pequeños, la ética acabará imponiéndose y conseguirán que el campo no note la presencia del cazador.
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