Los furtivos más violentos llegaban incluso a atacar a los guardas rurales cuando estos cumplían con su misión de velar porque se lleven de manera ilegal el marisco en las zonas más habituales donde esto sucede.
Agresiones constantes
Los guardas han registrado intentos de agresión que han ido a más en los últimos meses, llegando incluso a haberlos sufrido a plena luz del día. Pero el hecho de llevar el espray de gas pimienta se ha convertido en una ventaja para que estos profesionales puedan llevar a cabo su labor de vigilancia con mayores garantías y poder conseguir, por ejemplo, que en pocos días hayan decomisado 50 kilos de moluscos en la zona.
«Nos tienen más respeto pero, aun así, desde que lo llevamos hemos gastado cinco botes», reconocía un miembro del colectivo a La Voz de Galicia.
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