Saca adelante a las crías nonatas de una liebre

Pedro Fernández es un experimentado galguero de Huelva que ha demostrado el amor que siente por la liebre en muchas ocasiones. La última, la que ha protagonizado hace unos días al intentar sacar adelante las crías nonatas de una liebre que alcanzaron sus galgos.


 Crías de liebre
Crías de liebre

 Crías de liebre
 Crías de liebre

Pedro se encontraba en la jornada inaugural de la presente temporada. La que se ha convertido también en el único y último día de caza de la liebre, ya que el panorama que han encontrado en el coto ha sido desolador por una mixomatosis que ha tardado en llegar a la zona, pero lo ha hecho con fuerza.

Un infortunio difícilmente evitable

Se trataba de una de las primeras liebres que echaban a los perros. Pero, al empezar a correr, enseguida se dieron cuenta de que algo no iba bien. Como estos galgueros iban a caballo, acudieron lo antes posible al lugar donde los galgos cogieron la liebre. La sospecha rondaba en torno a la temida mixomatosis, pero la realidad fue otra, la liebre estaba preñada.

Estos cazadores siempre intentan salvar a los lebratos cuando esta situación se produce. Así nos lo cuentan: «Nadie quiere que esto suceda, pero es inevitable, porque no podemos saber que la liebre está preñada. Son animales muy fuertes. En el vídeo se puede oír que decimos que esa liebre no corría bien, por lo que nos apresuramos a ver si la podíamos salvar. El caso es que cuando llegamos comprobamos que estaba preñada, y solo pudimos abrirla y sacar a los lebratos para intentar sacarlos adelante».

Las crían y las sueltan en el campo

No es la primera vez que obran de tal manera. Cada vez que Pedro se encuentra ante un infortunio así, hace todo lo posible por criar a los lebratos. Y en las anteriores ocasiones, las crías de liebre han conseguido salir adelante.

Estos cazadores cuentan con un corral con alfalfa donde cuidan a los lebratos y los mantienen allí durante tres meses. Una vez las liebres pueden servirse por sí solas, las llevan a los lugares donde las encontraron, a la misma campiña, y las sueltan para que vivan en libertad.

El ciclo reproductivo de la liebre

Una liebre adulta experimenta de 3 a 4 partos al año, aunque algunas hembras pueden alcanzar hasta 5 en casos excepcionales de buena salud y condiciones favorables. El mayor porcentaje de hembras preñadas lo encontramos a principios de primavera y de verano. La temporada de cría suele finalizar con los últimos partos a finales de septiembre, pero siguen produciéndose partos incluso durante el otoño y el invierno, como hemos podido comprobar en el caso que nos ocupa.

Los lebratos nacen tras 41-42 días de gestación, en un número de entre 3 y 4, aunque se han documentado casos de hasta 7 y 8 lebratos. Al contrario de lo que sucede con los gazapos, es decir, las crías de las conejas, los lebratos llegan al mundo en un avanzado estado de desarrollo, cubiertos de pelo y con los ojos abiertos. Por esta razón, el hecho de intentar sacarlos adelante se convierte en una empresa nada sencilla, pero no imposible, como demuestra Pedro con sus acciones.

Como vemos, la reproducción de la liebre es muy curiosa y tiene sus particularidades, pues se rigen por un sistema particular para regular sus poblaciones. Están en celo todo el año y, mediante la superfetación, las hembras pueden tener crías en distintos estadios de gestación. Incluso pueden desarrollar diferentes embarazos a la vez o guardar esperma de los machos y quedar preñadas cuando perciben que las condiciones son favorables.

Con estos animales y con otros con un sistema de reproducción parecido, se han registrado casos curiosísimos de partos en cautividad muchos meses después de tenerlos encerrados y sin haber un macho en contacto con las hembras. Lo que sucede es que cuando ellas ven que tienen los suficientes recursos, como comida y seguridad, ponen en marcha el proceso de la partenogénesis y se quedan preñadas (con semen que tienen guardado), pariendo después de un ciclo normal. Por eso resulta inevitable poder encontrarnos con liebres preñadas en cualquier época del año. Lo realmente loable es lo que acostumbra a hacer Pedro: intentar salvar a los lebratos.

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