Alejandro Pérez fue un cetrero de la Provincia de Pontevedra que falleció hace 16 meses. Tuvo seis aves rapaces y enseñó a volar a Kira, un águila Harris que adoptó en el año 2015, tal y como publicaba ayer La Voz de Galicia.
Kira se convirtió en la compañera de vida de este joven y años después de la muerte de Alejandro aún visita el cementerio para descansar sobre la tumba de su dueño. Sus padres acompañan a diario al animal, que aún reacciona al escuchar en algún vídeo la voz de Alejandro.
Un vínculo eterno e insuperable
El vínculo entre cetrero y ave rapaz es insuperable, un ejemplo de las relaciones preciosas que crean los animales con sus dueños y de la fidelidad que se guardan mutuamente.
0 comentarios
Todavía no hay comentarios aprobados.
Deja un comentario