Los incendios forestales cercan al urogallo

La mala suerte se ha cebado, esta vez en forma de incendio, con una de las especies más emblemáticas, y a la vez más amenazada, de toda la Península.


Con este incendio forestal una parte importante del hábitat ha sido devastado
El incendio forestal que a principio de esta semana ha afectado al municipio de Quintana del Castillo se reavivó con fuerza la pasada tarde, y aún continúa activo y sin control pese a los intensos esfuerzos para sofocarlo. A pesar del gran operativo de lucha contra incendios desplegado en esta comarca leonesa, en donde la Junta de Castilla y León ha movilizado un buen número de efectivos, junto al Ministerio de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente, contando incluso con la Unidad Militar de Emergencias (UME), el fuego sigue su avance sin control para intentar que no se adentre en la vecina comarca de Omaña, aunque ya ha llegado al valle de Valdesamario. En su fatídico paso, las lenguas de fuego que corrían por sierras y valles han arrasado cerca de 2.000 hectáreas, muchas de ellas de alto valor ecológico, y en donde hasta el momento sobrevivían las poblaciones de urogallo cantábrico más meridionales del mundo. En esta zona de la sierra de La Cepeda y Omaña es donde se encuentran localizados los cantaderos de urogallos, cuyas poblaciones se han ido desplazando más al sur de sus antiguas querencias, y que en la actualidad gozaban de una cierta tranquilidad en esta área. La subespecie cantábrica (Tetrao urogallus cantabricus), que se encuentra en el límite sur-occidental del área de distribución de la especie, está sufriendo un progresivo declive y es la única globalmente amenazada. En el marco del proyecto LIFE+Urogallo Cantábrico se han llevado y se están llevando a cabo múltiples acciones de conservación y mejora del hábitat de esta subespecie, principalmente con la mejora de la estructura forestal, para diversificar sus territorios, y de las arandaneras como elemento clave en la alimentación de estas aves. Con este incendio forestal una parte importante de este hábitat ha sido devastado y, por tanto, los lugares predilectos de alimentación y reproducción de la especie. La atención se centra ahora en que las llamas no avancen hacia la comarca de Omaña, donde se encuentran algunas de las mejores poblaciones de urogallo de la cordillera Cantábrica, por lo que la Administración está redoblando esfuerzos para extinguir el fuego.
Comparte este artículo

Publicidad