Armas y Complementos

.270 WSM vs 6,5 Creedmoor

¿Cuál es el más adecuado para el corzo?

El .270 WSM y el 6,5 Creedmoor son cartuchos muy diferentes. El primero es una potente munición que se ha ganado una excelente reputación en España, sobre todo entre los cazadores que practican el rececho, mientras que el segundo es un cartucho de potencia moderada que se utiliza cada vez más en nuestro país. Sin embargo, ambos tienen en común que se ofrecen con numerosos tipos de proyectiles apropiados para recechar el corzo, por lo que cabe preguntarse cuál es el más adecuado para cazar esta especie.

Juan Francisco París

Fotos: Autor

07/04/2022  |  1928 lecturas

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Ambos calibres son norteamericanos y utilizan proyectiles de pesos similares. Sin embargo, el .270 WSM lo comercializó Winchester en 2001 como munición de caza y dispara balas de mayor calibre a alta velocidad, mientras que el 6,5 Creedmoor es un cartucho estándar diseñado por Hornady en 2008 para tiro a larga distancia, aunque hoy día lo cargan prácticamente todos los fabricantes con balas de caza y de tiro.

Ambos cartuchos se utilizan mucho en nuestro país, el .270 WSM desde hace años y el 6,5 Creedmoor cada día es más popular, pero son cartuchos muy diferentes. Prácticamente, solo tienen en común que son municiones norteamericanas modernas comercializadas en el siglo XXI, aunque por empresas y con propósitos distintos, y también que ambos pueden disparar balas de pesos similares que desarrollan una potencia suficiente para cazar no solo el corzo, sino las demás especies que se cobran a rececho en España.

Concretamente, Winchester lanzó el .270 WSM (Winchester Short Magnum) en 2001 como munición de caza con tres pesos de balas convencionales (con núcleo de plomo) para caza mayor que son los más utilizados: 130, 140 y 150 grains, si bien actualmente esta empresa y otras marcas lo ofrecen con otros pesos de proyectil, sobre todo ecológicos.

Y Hornady comercializó el 6,5 Creedmoor en 2008 primero como munición de tiro para larga distancia y a partir de 2011 con proyectiles de caza con núcleos de plomo que pesan 129, 140 y 143 grains, aunque también lo carga con balas ecológicas de caza mayor de menor peso (por ejemplo, GMX 120 grains) y otros fabricantes lo sirven también con este peso de bala e incluso más pesadas con núcleo de plomo. Por ejemplo, Sako fabrica la munición Deerhead de expansión controlada de 156 grains, la Speedhead de 144 grains, etc.

.270 WSM (Winchester Short Magnum)

Pero sus prestaciones no son comparables. El .270 WSM es el magnum corto que más éxito comercial ha tenido de cuantos cartuchos similares comercializó Winchester a partir del año 2000, caso del .300 WSM o del 7 mm WSM, pues no han podido competir con el .300 Winchester Magnum ni con el 7 mm. Remington Magnum.


De izquierda a derecha, 7 mm WSM; .270 WSM y .300 WSM. El .270 WSM es el más popular de los tres magnum cortos que lanzó Winchester con la misma vaina a partir del año 2000.

El .270 WSM, sin embargo, dispara los proyectiles del mismo diámetro y peso del .270 Winchester (0,277 pulgadas, unos 7,03 mm) a una notable mayor velocidad (es un poco menos potente que el .270 Weatherby Magnum), por lo que se ha convertido en una cartuchería muy valiosa para recechar especies pequeñas y medias a larga distancia.

Utiliza una vaina que, aunque es más corta para que se pueda usar en rifles con acciones cortas, valga la redundancia, es más gruesa y tiene mayor capacidad, por lo que puede cargar dosis de pólvora más pesadas. En concreto, mide 53,34 mm de longitud, pero exteriormente su diámetro es 14,097 mm, mientras que, por ejemplo, una vaina estándar, como la del calibre .30-06 (que es en la que se basa la del .270 Win y a partir de la que, en última instancia, se diseñó la del 6,5 Creedmoor), tiene un diámetro de 11,93 mm y el cuerpo de una magnum “belted” mide unos 12,97 mm.


Comenzando por la izquierda, .270 Winchester, .270 WSM y .270 Weatherby Magnum. El .270 WSM es más potente que el .270 Win. y ligeramente menos que el Weatherby y, sobre ambos, presenta la ventaja de que se puede disparar en acciones cortas y, por tanto, en rifles más manejables.

Esto le permite disparar balas a gran velocidad que, debido a su calibre, tienen una densidad seccional (cociente entre el peso del proyectil y su diámetro elevado al cuadrado) más alta que la que tienen otros proyectiles del mismo peso, pero de mayor calibre, por lo que si, además, son aerodinámicas, tienen también un coeficiente balístico alto (*), por lo que describen trayectorias muy tensas.

En concreto (ver apartado Balística .270 WSM), el .270 WSM impulsa las balas de 130, 140 y 150 grains a una velocidad de 998; 965 y 950 metros por segundo y los dos ejemplos de balas más aerodinámicas que se proporciona (130 y 140 grains, que tienen coeficientes balísticos de 0,432 y 0,480) tienen una caída de 22,6 cm y 30,7 cm a 300 m cuando el rifle se pone a tiro a 100 m y de tan solo 14 cm y 18,3 cm cuando se pone a 200 metros.


Un .270 Winchester comparado con seis cargas del .270 WSM fabricadas por Winchester y Norma con balas de 130 a 150 grains.

(*) El coeficiente balístico determina la capacidad que tiene una bala para vencer la resistencia del aire que, al oponerse a su avance, lo frena y hace que pierda velocidad. Depende de la forma del proyectil y de su densidad seccional y numéricamente se expresa por una cifra de tres dígitos. Pues bien, cuanto más alta es esta cifra menor es la pérdida de velocidad que sufre a medida que avanza, lo que significa también que el proyectil tiene una trayectoria más tensa, se desvía menos por la acción del viento y es capaz de alcanzar el blanco con mayor energía. Matemáticamente, el coeficiente balístico (CB) se determina por la fórmula:  CB = (Peso de la bala en grains /7000)/(Calibre en pulgadas al cuadrado x factor de forma).

6,5 Creedmoor

El 6,5 Creedmoor, que recordamos no es una munición diseñada originalmente para cazar sino un cartucho de bajo retroceso y de potencia moderada ideado para practicar el tiro de competición a larga distancia, utiliza una vaina más pequeña que tienen una capacidad menor. Concretamente su vaina, que se obtuvo a partir de la del .30 T/C (que a su vez procede de la del .308 Win y ésta del .30-06), solo mide unos 48,77 mm.


Cartucho Remington 6,5 Creedmoor de tiro comparado con dos cargas de caza con coeficientes balísticos muy diferentes. Como cartucho de tiro para larga distancia es magnífico y como cartucho de caza también cuando se compara con municiones estándar de calibres similares y se utiliza a larga distancia con balas aerodinámicas.

Sus diseñadores, como lo que pretendían crear es un cartucho de tiro de bajo retroceso y potencia moderada para larga distancia que, por supuesto también fuera muy preciso, lo cargaron con los proyectiles de tiro de 6,5 mm (0.264“) más aerodinámicas del mercado porque las balas de este calibre tienen una densidad seccional muy alta (más alta que las de 0,277“ y otros calibres mayores del mismo peso, ya que el diámetro o calibre de las balas de 6,5 mm es menor) y como consecuencia puede disparar proyectiles que, cuando son muy aerodinámicos, tienen coeficientes balísticos muy altos.


En general las cargas de 130 grains expanden mejor que las de 140 en animales pequeños, como el corzo, salvo que con este último peso se utilicen balas muy expansivas como la Express que fabrica GECO y que aparece comparada en la foto con una Norma Scirocco II. Esta última tiene un coeficiente balístico muy alto (0,571), por lo que es una opción más adecuada para usar a larga distancia.

La idea funcionó y, como cartucho de tiro, tuvo y tiene muchísimo éxito porque es muy preciso y sus balas describen trayectorias muy tensas pese a que la velocidad inicial no es muy alta (no puede serlo porque la vaina no admite cargas pesadas de pólvora) y, además, se desvían poco por la acción del viento, pudiéndose utilizar para disparar hasta las 1.200 yardas.


Además de por su excelente trayectoria, teniendo en cuenta que se trata de un cartucho estándar de potencia moderada, el 6,5 Creedmoor se caracteriza por su bajo retroceso y alta precisión, lo que permite hacer disparos muy precisos a grandes distancias.

Ahora bien, como la velocidad del cartucho es moderada. Un proyectil de tiro de 140 grains, como por ejemplo el Hornady ELD Match, que tiene un coeficiente balístico de 0,610 pero solo desarrolla una velocidad inicial de aprox. 826 metros por segundo, tienen una caída a 300 metros de 41,8 cm, superior al de la bala del mismo peso del .270 WSM con un coeficiente balístico muy inferior (que, recordamos, era de 30,7 cm para CB 0,480).

Y si esto sucede con un proyectil de tiro de alto coeficiente balístico, es fácil comprender que con los de caza, cuyo coeficiente balístico no es tan alto, la caída de las balas del 6,5 Creedmor es siempre mayor que las del .270 WSM del mismo peso, tal y como se puede comprobar en las tablas balísticas que incluimos como ejemplo: si se comparan proyectiles del mismo peso, como el .270 WSM es mucho más rápido, sus balas tienen una menor caída y llegan hasta los 300 metros con mayor velocidad y energía.


Además de las cargas con balas de plomo de 130 grains, muchos fabricantes ofrecen el 6,5 Creedmoor con proyectiles de 120 grains libres de plomo que son adecuados para el corzo.

Trayectoria a larga distancia

¿Y a mayor distancia? Pues a mayor distancia sucede igual. La mayoría de fabricantes de municiones de caza proporcionan datos de velocidad, energía y trayectoria hasta los 300 metros, pero utilizando simuladores balísticos podemos comprobar que la mayor velocidad inicial del .270 WSM se impone a la velocidad moderada del 6,5 Creedmoor y al mayor coeficiente balístico de sus balas, por lo que si se comparan proyectiles que tienen el mismo peso y diseño de ambos calibres, los del .270 WSM caen menos y alcanzan el blanco con más velocidad, es decir, con más energía hasta los 1.000 metros.


Foto: Antonio Adán.

Así, según el simulador de Federal, la cartuchería comercial cargada con proyectil Berger Hybrid de 140 grains del 6,5 Creedmoor (CB 0,607), que es una bala expresamente diseñada para disparar a distancia extremas, tiene una velocidad inicial de 831 m/s y llega a los 1.000 metros con una velocidad de 419 metros por segundo y con una caída de ¡998,3 cm! con el rifle puesto a tiro a 200 m. Y, sin embargo, la misma bala de 140 grains disparada en un .270 WSM desarrolla 975 m/s, alcanza el kilómetro con una velocidad de 458 m/s y “solo” cae 753,3 cm.

Puede ser que, llegado a este punto, algún lector que haya leído sobre el 6,5 Creedmoor que es un cartucho para larga distancia, se pregunte desconcertado si realmente lo es. La respuesta es que sí y muy bueno, sobre todo como munición de tiro porque sus balas pierden muy poca velocidad a medida que avanzan. Como munición de caza también lo es siempre que se dispare con proyectiles que tengan un coeficiente balístico alto, pero ya sea en tiro o en caza no deja de ser una munición estándar cuyas prestaciones solo se pueden comparar con otros cartuchos estándar de calibre similar que desarrollen velocidades parecidas o incluso un poco más altas con el mismo peso de proyectil, pero no con municiones de alta velocidad.


Foto: Antonio Adán.

.270 WSM vs 6,5 Creedmoor

Los simularadores también puede estimar durante toda la trayectoria la desviación por la fuerza del viento, que es muy similar para los dos calibres, pero ligeramente menor para el .270 WSM debido a que es más rápido.

En lo que no gana el .270 WSM ni otros cartuchos que usamos en caza, es en precisión. Utilizando rifles y cartuchos de buena calidad, puede agrupar en superficies sub-MOA  del orden de 1/2 MOA, inferiores a las que es capaz de hacerlo el .270 WSM, aunque, por supuesto, la precisión de este último es suficiente para cazar a grandes distancias (puede hacerlo en 1 MOA o en una superficie ligeramente inferior).


Las balas del 6,5 Creedmoor tienen mayor densidad seccional que las del .270 WSM del mismo peso y, si además son aerodinámicas, tienen coeficientes balísticos mucho más altos, pero como son menos veloces describen trayectorias menos tensas.

Por consiguiente, de lo expuesto se deduce que el 6,5 Creedmoor no es rival ni en potencia ni en alcance para el .270 WSM para cobrar corzos ni, en general, ninguna otra especie española que se cace a rececho porque es más potente y sus balas tienen menor caída. Incluso, hay cazadores que con las balas más pesadas utilizan este calibre en montería y no solo lo usan, sino que afirman que va muy bien en esta modalidad.

Por tanto, si yo tuviera que elegir entre los dos calibres para cazar a rececho todas las piezas españolas, usaría sin duda el .270 WSM.

Ahora bien, el 6,5 Creedmoor, aunque es menos potente y por esta razón menos efectivo para cobrar animales grandes a grandes distancias, tiene potencia más que suficiente para cobrar corzos y demás piezas de caza mayor pequeñas no solo a las distancias no extremas a las que normalmente se rececha el corzo en España, sino incluso extremas utilizando visores y rifles adecuados de alta calidad.

Como además es un cartucho muy preciso que tiene muy poco retroceso, en particular menos que el .270 WSM, es más adecuado para hacer tiros quirúrgicos a cualquier distancia, razón por la que si yo tuviera que elegir entre el .270 WSM o el 6,5 Creedmoor para cazar corzos (o bien para corzos y, de vez en cuando, recechar otras especies más grandes) usaría el 6,5 Creedmoor.