Armas y Complementos

Cartuchos ‘quirúrgicos’

Excelentes para el corzo en terrenos despejados

Si por cartuchos ‘quirúrgicos’ nos referimos en sentido figurado a aquellos que por sus características balísticas permiten alcanzar blancos pequeños con extrema precisión, incluso a grandes distancias, sin lugar a dudas todos los que vamos a nombrar a continuación son ‘quirúrgicos’ y muy adecuados para recechar el corzo en terrenos despejados.

Juan Francisco París

Fotos: Autor

03/02/2022  |  2696 lecturas

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El corzo es un animal tan pequeño que cuando vive en zonas boscosas se puede cazar con prácticamente cualquier tipo de rifle y de calibre porque se tira cerca o por lo menos no muy lejos debido a que la vegetación y la orografía impiden que el cazador pueda verlo más allá de unos pocos metros. En España está totalmente prohibido, pero en los países Centroeuropeos se ha cazado tradicionalmente y se siguen cazando al duende del bosque con armas combinadas cargadas con cartuchos de escopeta con perdigones gruesos y con una bala de rifle que solo usan en caso de tener que disparar a más de unos 30 metros, porque más cerca la perdigonada es suficiente y, además, rompe menos la carne.

Sin embargo, actualmente el corzo, aunque sigue siendo tan pequeño, sigiloso y astuto como siempre, ya no solo es duende del bosque, sino también de gran parte del territorio español. Hace décadas que abandonó los bosques españoles y ha ido colonizando todo tipo de territorios, tan diferentes en orografía y en vegetación que incluso vive en llanuras en las que necesariamente se tiene que cobrar lejos o muy lejos porque el cazador no puede aproximarse sin delatarse, sin que lo detecte.


Para cazar a larga distancia los mejores resultados se consiguen con proyectiles tipo “tip”, como el Nosler Ballistic Tip que aparece en la imagen, y en general con balas muy aerodinámicas y expansivas que tengan un calibre adecuado a la pieza que se pretende abatir. Debido a su alto coeficiente balístico y al diseño de la envuelta y de la punta, pierden poca velocidad y cuando impactan se deforman con facilidad y ceden mucha energía.

Y en estos nuevos hábitats ya no es posible utilizar cualquier rifle ni cualquier calibre, sino que es necesario emplear uno con el que se pueda apuntar con precisión a una especie tan pequeña y además cobrarla a largas distancias. Y para ello, además de tener un disparador bien regulado y un visor potente, luminoso y con una retícula adecuada, tiene que disparar balas muy aerodinámicas para que tengan poca caída e impacten en el corzo con energía suficiente para abatirlo lejos limpiamente.

Las características del visor y del rifle se salen fuera de la temática de estas notas, en las que solo trataremos los cartuchos que, manejados por un buen cirujano, permitan cobrar corzos con precisión qirúrgica, incluso a grandes distancias. Hay muchos cartuchos capaces de hacer este trabajo, pero me limitará a mencionar primero las municiones para rifles de cerrojo que considero más adecuadas y que más se utilizan en España de calibres 6 y 6,5 mm y después mencionaré algunos cartuchos que, aunque son menos populares, son también muy efectivos.


Un .222 Remington comparado con un .22-250 Remington. Ambos cartuchos son municiones muy precisas diseñadas para cazar predadores. En caso de utilizarse en el corzo, se deben elegir las balas de mayor peso.

En nuestro país se comercializan armas y municiones estándar de menor calibre, como el .22-250 Remington (o incluso el .222 Remington, que es menos potente y tiene un alcance efectivo menor) con las que se puede abatir un corzo, pero son cartuchos diseñados para cazar predadores que, cuando se utilizan para abatir especies pequeñas de caza mayor, se deben usar con las balas más pesadas que cargan porque las más ligeras son demasiado expansivas y no penetran lo suficiente y aún así no perdonan el más mínimo error de puntería. Yo admiro a quienes los usan con éxito y considero que son algo así como cirujanos cum laude, pero nunca he entendido que se utilicen existiendo otras municiones más potentes, menos sensibles al viento y más precisas a grandes distancias.

Y por supuesto, rifles que disparan cartuchos más potentes que los que vamos a considerar que son muy precisos, por lo que se pueden usar y de hecho muchas personas los utilizan para cazar corzos o cualquier otra especie pequeña a grandes distancias, caso por ejemplo del .270 Win.; 7x64 Brenneke, .308 Win.,.30-06, 7 mm. Remington Magnum, etc. Precisión les sobra y rasante también si se utilizan con balas de alto coeficiente balístico, pero tampoco los consideraré porque no es necesario utilizar cartuchos tan potentes para abatir un animal tan pequeño y porque, además, los rifles que los disparan, sobre todo los recamarados para cartuchos magnum, son mucho menos manejables y tienen más retroceso, por lo que son menos cómodos y es más difícil concentrarse en el disparo y apuntar con precisión.


Impacto y expansión de un proyectil Winchester VarmintX de un cartucho calibre .243 Win: nótese que se desintegra y solo crea una gran “herida” superficial en la gelatina balística, pero no penetra. Por esta razón, en el corzo ni en ninguna otra especie de caza mayor se debe usar este tipo de proyectiles porque están diseñados para animales más pequeños y ligeros.

Cartuchos ‘quirúrgicos’

Ni los calibres que vamos a nombrar ni ningún otro es efectivo a larga distancia si no dispara una bala que tenga un coeficiente balístico alto porque si no lo tiene pierde mucha velocidad inicial a medida que avanza y cuando alcanza el blanco no cede energía cinética suficiente porque no expande. Esto es muy importante tenerlo en cuenta cuando se caza una especie pequeña, como el corzo, porque su cuerpo no ofrece resistencia suficiente para que la bala se deforme, salvo que ésta impacte con una velocidad alta, lo que explica que algunos cazadores piensen que el corzo «no es una especie tan blanda como dicen» porque un buen día han herido a alguno o incluso le han tenido que disparar varias veces utilizando su rifle y balas que usa en montería.

También es importante tener en cuenta que algunos de los calibres que vamos a nombrar se cargan con balas para cazar predadores que son muy ligeras y altamente expansivas y que tampoco se deben usar porque no penetran. Son tan blandas que literalmente explotan al chocar contra la piel y normalmente solo ocasionan heridas muy superficiales.

El dato del coeficiente balístico y las características de expansión de la bala las ofrecen, normalmente, los fabricantes en sus tablas balísticas y páginas web. Si se consultan estas tablas se puede comprobar que las balas de caza de un mismo calibre con mayores coeficientes balísticos son las que tienen la punta más aguzada y su base termina en forma de cola de bote, en particular las del tipo tip (con una inserción de polímero muy aguda en su punta), que son las más indicadas para cazar a grandes distancias con los calibres que vamos a nombrar, salvo que se trate de balas diseñadas para predadores.

.243 Winchester. El quirúrgico más pequeño polivalente y sorprendente eficaz para el que se fabrican más tipos diferentes de cartuchos y de rifles de todas las marcas, en general muy manejables y muy precisos, es el .243 Winchester, que usa una vaina modificada del .308 Winchester para que acepte proyectiles de 6,17 mm de diámetro y, por tanto, se puede disparar en armas de cerrojo con acción corta.


La munición .243 Winchester cargada con balas de 80 grains o de peso inferior no se deben usar en el corzo porque están diseñadas para animales más pequeños. La de la foto está cargada con los mismos proyectiles VarmintX de 58 grains de la secuencia de expansión.

Lanzado al mercado en 1955 para los rifles Winchester de cerrojo modelo 70 y de palanca modelo 88, se presentó inicialmente cargado con proyectiles de 80, 85 y 100 grains, siendo las más ligeros balas para cazar predadores y el de 100 grains para abatir piezas pequeñas de caza mayor. Pequeñas entre comillas porque, cualquiera que haya cazado con un .243 Win., sabe que, si se apunta con precisión quirúrgica, su bala de 100 grains es capaz de abatir en rececho cualquier pieza de caza mayor española.


Cartuchos .243 Winchester con balas de 100 y de 95 grains. Con estos pesos de bala este calibre es muy efectivo para cazar especies de caza mayor pequeñas, como el corzo.

Actualmente se carga con cargas de 80 grains y más ligeros para predadores y con proyectiles más pesados para caza mayor, siendo los de 100 grains de punta aguda y, especialmente, las de 95 grains tipo tip los que mejores resultados dan para cazar corzos a larga distancia. Según Winchester, padre de la criatura, con los proyectiles más pesados la velocidad inicial es del orden de 902 y 945 m/s, respectivamente.

6,5x55 SE. Mucho menos popular en España es el veterano 6,5x55, cuyo origen es militar (lo adoptó el ejército sueco en 1894) pero ha demostrado a lo largo del tiempo su gran eficacia como munición de caza mayor y también de tiro debido a que es un cartucho muy preciso y a que los proyectiles aerodinámicos de este calibre tienen un coeficiente balístico muy alto.


Los proyectiles de 6,5 mm pesados y de punta roma no son eficaces a larga distancia. En la foto, un Geco 6,5x55 con proyectil Teilmantel de 155 grains comparado con un Sellier & Bellot 6.5 Creedmoor con bala SP de 131 grains.

Lo cargan prácticamente todas las fábricas de municiones europeas y también algunas norteamericanas, como Hornady, con balas convencionales con núcleo de plomo (e incluso ecológicas) con pesos que oscilan entre los 120 y 156 grains, pasando por numerosos intermedios: 130, 140, 143, etc..

Pues bien, como ya se trata de un cartucho de caza mayor, a diferencia de lo que se indicó sobre el .243 Win., que también fue ideado para caza mayor y de predadores, los proyectiles más adecuados para cazar el corzo a larga distancia con este calibre no son los más pesados, sino justo lo contrario: los de menor peso y más aerodinámicos, porque si usamos sus balas más pesadas no expandirán bien.

Cabe añadir como dato adicional que la bala más ligera citada (120 grains) desarrolla una velocidad inicial de unos 860 metros por segundo.


Diseñado por Hornady como cartucho de tiro en 2008, hoy día el 6.5 Creedmoor es el cartucho de su categoría más popular y preciso.

6.5 Creedmoor. Diseñado por Dave Emery, ingeniero de Hornady, como cartucho de tiro para larga distancia, fue comercializado en 2008 por la empresa norteamericana con tal éxito que hoy día no existe prácticamente fábrica de cartuchos ni de rifles de tiro o de caza que no produzcan armas o municiones de este calibre.


Cartucho 6.5 Creedmoor. Comenzando por la izquierda un S&B para tiro comparado con municiones Sako, Norma y Barnes cargados con balas “ecológicas” TTSX de 120 grains y convencional Scirocco II de 130 grains, todas adecuadas para el corzo.

Se trata de un cartucho de bajo retroceso para su uso en rifles de cerrojo con acciones cortas que utiliza una vaina de 48,77 y balas de 6,5 mm semiblindadas y ecológicas que se carga prácticamente con los mismos pesos que el 6,5x55 pero es más preciso (puede agrupar en media MOA utilizando rifles y cartuchos de alta calidad) y más potente porque dispara balas del mismo peso a mayor velocidad.


Con cartuchería y un rifle de calidad, el 6.5 Creedmoor puede agrupar en media MOA. La de la foto está hecha con cartuchos de tiro S&B de 140 grains FMJ y un rifle Sako Carbon Wolf.

Así, por ejemplo, con las balas tipo tip de 120 y de 129-130 grains, que son las más ligeras y adecuadas para cazar animales pequeños como un corzo, consigue una velocidad inicial de 892 m/s y de 859-850 m/s, respectivamente. Y lo más importante, debido a su alto coeficiente balístico tienen muy poca caída y pierden poca velocidad, por lo que la energía remanente no solo se mantiene alta a grandes distancias, sino que con sus balas ligeras supera a larga distancia a la que consiguen otros cartuchos más potentes y de mayor calibre con los mismos pesos de proyectil. Por ejemplo, a partir de los 300 metros, supera en este aspecto al .270 Winchester cargado con balas aerodinámicas de 130 grains, pese a que las del .270 Win desarrollan unos 930 m/s (3.060 pies/segundo).


Si se comparan cartuchos .270 Win. y 6,5 Creedmoor cargados con balas de 120-130 grains más aerodinámicas se puede comprobar que, aunque la velocidad inicial del .270 es superior, a partir de 300 metros el mayor coeficiente balístico de los proyectiles de 6.5 se imponen y lo superan en velocidad remanente: por tanto, con estos pesos de proyectiles aerodinámicos, el 6.5 Creedmoor es más efectivo que el .270 Win. para cazar especies pequeñas a grandes distancias.

Menos populares, pero muy efectivos

Además de los mencionados, se pueden utilizar otros dos cartuchos de 6,5 mm que, aunque son mucho menos populares que los mencionados y la oferta de cartuchos y marcas de armas es escasa, poseen el calibre y la velocidad suficiente para cazar a grandes distancias e incluso extremas.

Uno es el .25-06 Remington que tiene un origen wildcat: fue diseñado en 1920 por el armero A.O. Niedner modificando vainas del .30-06 para que aceptaran balas calibre .257 (6,53 mm) que dispara a velocidades altísimas, por lo que Remington lo comercializó en 1969. Se ha cargado con balas se 87, 90, 100, 117 y 120 grains, pero las mas ligeras son proyectiles para cazar predadores que no se deben usar en el corzo ni en ninguna otra especie de caza mayor. Con la bala de 87 grains desarrolla una velocidad de ¡1.066 metros por segundo! y con las de 100 y 120 grains, 985 y 896 metros por segundo.


El .25-06 Remington y el .257 Weagtherby Magnum son otras dos opciones en teoría excelentes para cazar a larga distancia. Sin embargo, la oferta de rifles y de cartuchos es muy reducida.

Más eficaz en tiros a distancias extremas, es el .257 Weatherby Magnum, y también más incomodo de manejar y poco utilizado en España como ha sucedido siempre con los calibres hiperveloces exclusivos que diseñó Roy Weatherby. Este data de 1944 y dispara balas del mismo calibre y peso que el .25-06 solo que a 1.166 m/s las de 87 grains para predadores y a 1.097 y 1007 metros las de 100 y 120 grains. Algo así como un rayo.

Y terminamos con el 6 XC, de menor calibre y mucho menos usados que los demás, pero más moderno y todo un señor quirúrgico que no ha podido competir con el .243 Win. ni con otros cartuchos del mismo calibre pese a que se trata de una munición muy precisa.


Si no fuera por su escaso uso, el 6 XC sería una opción ideal para cazar los animales de caza mayor más pequeños porque es muy preciso y ligeramente más potente que el .243 Win. con los mismos pesos de proyectil.

Fue desarrollado en EE.UU. por el tirador David Tubb modificando vainas del .22-250 Remington (y por tanto originalmente es un cartucho wildcat) para que aceptara proyectiles de 6,17 mm. (el mismo diámetro de bala que usan los cartuchos del .243 Win.) y más tarde Norma decidió fabricarlo como cartucho para competición (Norma Diamond Line) y también como munición de caza, aunque aunque sin éxito pese a que en 2012 Sauer y Blaser introdujeron en España rifles capaces de dispararlo. Sigue en el catálogo de Norma cargado con balas de tiro y de caza y con la de caza Ballistic Tip de 95 grains desarrolla una energía ligeramente superior al .243 Win., más que suficiente para abatir especies pequeñas de caza mayor.