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Rehalas

Entrevistamos al rehalero que se lanzó sobre un gran jabalí para salvar a sus perros

El vídeo es muestra de la dureza a la que se enfrentan los rehaleros cada jornada. Los perros ladran a parado. El gran cochino está en el interior de la mata. De repente, un rehalero sale disparado del interior de esta y, tras él, el macareno.

22/11/2019 12:00:30 | Javier Fernández | Archivado en:  Crónicas.

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El vídeo continúa con los perros intentando entrarle al guarro, pero su tamaño y fiereza les echa atrás. Está herido, y es más peligroso que nunca. Es hora de que el rehalero muestre de qué pasta está hecho.

Juan Andrés Bejarano Sánchez es el propietario de la rehala Juan Bejarano del Pedroso. Juan es un gran rehalero. Su experiencia y valor le empujaron a lanzarse sobre este cochino, de unas dimensiones intimidantes, en auxilio de sus perros. «Los perros son lo primero», nos dice cuando Club de Caza le entrevista.

Toda una vida de rehalero

Juan nos cuenta que siempre ha acompañado a su padre y a su hermano con la rehala desde que tiene uso de razón, es un apasionado del monte y de los perros. Textualmente nos subraya que nació con un perro bajo el brazo.

Ya a los 13 años monteaba solo, ya que su padre tenía dos rehalas y él capitaneaba una de ellas. Su rehala está compuesta por podencos paterneros, sabuesos anglofranceses y alanos españoles. A todo aquel que le hablamos de Juan nos dice lo mismo: es un afamado criador de perros dentro del mundo de la rehala.

Un lance en el que puso en peligro su vida

El vídeo del remate de Juan a este gran macareno nos llegó a través de un grupo de WhatsApp. Se grabó hace pocos días en una finca de la sierra norte de Sevilla. Ya casi finalizando la montería, se produjo un agarre por parte de dos rehalas. El verraco, además de enorme, hacía gala de enormes defensas.

El animal, herido, aprovechó las circunstancias de que la rehala estaba agotada y muy mermada tras una dura pugna con varios grandes cochinos durante la jornada. Los perros no pudieron sujetarlo bien en un principio.

El jabalí había herido a varios perros y revolcó a un compañero

Juan nos dice que donde va él, van sus perros, literalmente. En este caso estaba socorriendo, junto a un veterinario, a uno de sus alanos. Y fue gracias a este que pudo salvar la vida en los momentos que se avecinaban.

Juan escuchó una gran algarabía y rápidamente se dirigió a la escena del lance. La situación era complicada. El jabalí ya había herido a varios perros que, a día de hoy, todos están felizmente recuperados. También, como vemos en el vídeo, había golpeado a un compañero, al entrar al remate, que, por suerte, resultó ileso.

Es entonces cuando Juan no se lo pensó: se lanzó sobre el gran macareno y, con una certera puñalada, acabó con su vida.

Enorme el valor demostrado por Juan, que no se lo pensó dos veces y se jugó el tipo, evitó mayores daños en su rehala.

Acostumbrado a lances peligrosísimos

Juan nos cuenta dos lances de su larga trayectoria que no ha podido olvidar y en los que corrió peligro su vida.

En una montería se produjo un agarre de un enorme macareno. Varias rehalas lo rodeaban, pero ninguna se atrevía a entrar al cochino. Y el que se acercaba, resultaba herido.

El jabalí se hizo fuerte en una pequeña charca. Al llegar Juan, tres de sus perros se cargaron de valor y se lanzaron sobre el gran animal, y él con ellos. Allí, dentro del agua, junto a sus tres perros, remató al guarro.

Otro lance de gran peligro en el que un compañero resultó herido sucedió durante una montería en Sevilla.

Una vez finalizada, fue a pistear a un guarro herido, con la mala suerte de que se arrancó otro y los perros se fueron tras de él. Al volver sobre sus pasos, se encontraron con el cochino herido. Este no dudó y le embistió, produciendo un corte de importantes dimensiones a su compañero.

Ambos se tuvieron que subir a un árbol. La única vez en su vida que ha tenido que hacerlo. El jabalí no paraba de golpear el árbol.

A las voces de Juan, acudieron varios de sus perros al auxilio de su rehalero, quien este no dudó y se lanzó desde lo más alto del árbol sobre el cochino, abatiéndolo rápidamente.

Con nosotros nacen con nosotros mueren, perros de caza

Los perros de este rehalero sevillano están hasta el fin de sus días junto a él. Ningún cazador abandona a su perro tras varios años junto a él. Recuerda con cariño un gran perro que estuvo junto a su familia hasta el fin de sus días.

El célebre Remache, un podenco andaluz que perteneció a su padre. Con gran olfato, era capaz de detectar los encames de los guarros a una enorme distancia, parándolos y esperando a que llegara el resto de la rehala.

Para el rehalero es prioritaria la vida de sus perros

Lo más importante para un rehalero es la integridad de sus compañeros de lances, aun poniendo en peligro su propia vida. Este lance muestra el arrojo de un perrero al acudir en auxilio de los suyos, quien no dudó un instante en acudir al remate para evitar daños en la rehala.

El perrero y sus canes son uno solo y dependen el uno de los otros en la soledad del monte, una unidad indivisible.

Rehaleros en el corazón de la montería

Por Javier Fernández. Cazadores de Cádiz

 

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«Cuando me acerqué no sabía si era un jabalí o un toro», nos contó el rehalero que consiguió abatir un jabalí de 188 kilos con la ayuda de sus valientes perros y su cuchillo.

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Espectacular agarre a un ciervo durante una montería en Cádiz

«Llegando al punto de recogida, a unos 500 metros escuchamos un agarre. Acudimos lo más rápido posible y llegamos justo para presenciar y grabar una dura lucha entre perros de dos rehalas y un gran ciervo de 14 puntas».

No te pierdas el vídeo de este increíble lance de caza. Pulsa en la imagen:

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