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<title>Club de Caza - Diario de Caza</title>
<link>http://www.club-caza.com/</link>
<description>club-caza.com - El portal de la Caza con noticias, foros, chat y todo lo relacionado con la Caza</description>
<language>es-es</language>

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<pubDate>Fri, 12 Mar 2010 15:22:12 GMT</pubDate>
<title>Adiós D. Miguel</title>
<author>Juan José Guevara</author>
<link>http://www.club-caza.com/blog/diariodecaza/postver.asp?p=1934</link>
<description>Se fue el «Cazador que escribía»…<br /><br />De acuerdo que el irse de este mundo es ley de vida, que no nos vamos a quedar nadie en él… pero hay muertes que duelen mucho y ésta, la del maestro Delibes, es una de las que te dejan cicatriz.<br /><br />Nadie como D. Miguel ha sabido contarnos esos días de campo detrás de las perdices. Nadie ha sabido <em>traducir</em> a palabras esos sentimientos, esa impronta, esas sensaciones que todos los cazadores llevamos grabados en el alma pero que sólo un ser privilegiado es capaz de materializarlos en el papel.<br /><br />Esos personajes duros, a la vez que tiernos, de sus Santos Inocentes. Esa realidad de la diferencia de clases. Ese oscuro mundo de los señoritos y de la gente llana del campo… Ese saber cazar, de gozar del lance, ese <em>«y si se va, que se vaya»</em> de la pieza bien tirada. Ese <em>leer</em> el campo. Todo eso lo aglutinaba este castellano viejo que acaba de irse a esperarnos en los mejores cotos del otro mundo.<br /><br />Con todo mi respeto y admiración.</description>
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<pubDate>Sat, 27 Feb 2010 23:47:24 GMT</pubDate>
<title>Cuando florecen las mimosas</title>
<author>Federación Galega de Caza</author>
<link>http://www.club-caza.com/blog/diariodecaza/postver.asp?p=1928</link>
<description>Desde hace tres años en el mes de enero, cuando florecen las acacias —mimosas en nuestra tierra—, las redes sociales de grupos animalistas y de los ecologistas más radicales actúan de agitadores de masas y sus notas de prensa son una llamada al sabotaje de la caza.<br /><br /><img src="http://www.club-caza.com/blog/imagenes/1928_1.jpg" alt="" width="445" height="286" class="bordefoto" />A lo largo de estos años hemos mostrado nuestro respeto a la discrepancia en torno a la caza, con aquellos que dicen no comprender nuestra actividad. Pensamos que las cuestiones doctrinales e ideológicas pueden ser motivo de discordancia, pero no deben generar barreras humanas. Esas fronteras las crean aquellos que para argumentar utilizan la mentira, la descalificación, el acoso… cuando pretenden demostrar la superioridad de su argumento, en base a la supuesta ignorancia de unos, y a la aparente ilustración de otros. Esta campaña anticaza además de maldad, tiene en la injuria y en la calumnia, una perversidad ética y moral, contraria a los más elementales derechos de la persona. Se pretende desacreditar la capacidad de decidir de los que ellos consideran menos cultos. No es tolerable el desprecio por el discrepante ideológico, ni la imposición y el sabotaje. Esas actitudes son propias de inquisidores y partidarios de los sistemas totalitarios.<br /><br />La caza es una actividad permitida y autorizada en todos los países del mundo, y en el nuestro también. Por tanto las actuaciones organizadas, y tendentes a obstaculizar una actividad legal, son un sabotaje y representan un menosprecio al criterio lícito de los individuos, aunque estos sean contrarios al dictamen de unas minorías, camufladas de organizaciones benefactoras, que sienten la irrefrenable necesidad de <em>pastorearlo todo</em> en pos de objetivos, a su entender, supremos, pero en realidad materializan un quebranto de derechos, para lo que no están legitimados.<br /><br />Esta forma de actuar poco tiene que ver con manifestar la discrepancia por los cauces que nuestro estado de derecho establece. Un estado de derecho que no reconoce el amparo en el anonimato de unas siglas para el insulto, ni mucho menos el amedrentamiento del discrepante. En esa escalada de coacción, ¿cuál será el siguiente paso?, ¿nuestra eliminación?<br /><br />Hace tiempo escuché una definición de delito, no referida al ilícito penal, sino al concepto, que me ha parecido muy atinada: son aquellas actuaciones que sobrepasan el umbral que la sociedad admite como tolerable de los comportamientos indignos de las personas. Creo que el comportamiento de estas personas hacia los cazadores encaja perfectamente en esa definición.<br /> <br />Todo esto nada tiene que ver con los debates serenos sobre las cuestiones rurales, en las que se debe buscar un consenso social acerca del tipo de sociedad a que aspiramos, pero nunca promover conflictos artificiales entre lo rural y lo urbano, porque eso constituye una relación desequilibrada numéricamente, siempre favorable a los intereses urbanos. Los nuevos usos del territorio, a veces enfrentan las actividades tradicionales del campo con una visión urbana del mismo. Una concepción equilibrada del medio rural no debe confrontar protección, con producción y respeto al medio de vida agrario. La conciliación de ambos conceptos es posible, deseable y hasta necesaria. Ahora bien, eso no es posible desde preceptos sectarios u opresores ni desde posiciones de abuso o sometimiento.<br /><br />Los medios de comunicación en este asunto, como en tantos otros, tienen un papel crucial. La magnitud de las diferencias no puede ser proporcional a las informaciones que circulan por Internet. En estos asuntos, la opinión de las gentes del rural no se manifiesta por los cauces de opinión urbanos, las redes sociales. Si no hacemos un ejercicio de responsabilidad para conocer el criterio de las gentes del campo se corre el riesgo de anular su pensamiento y por tanto de producir profundas injusticias, en una supuesta defensa de realidades que no existen y creando conflictos virtuales.<br /><br />El pasado 30 de enero los cazadores nos mostramos respetuosos como siempre. Nada teníamos que demostrar, pero una vez más hicimos gala de un alto valor cívico soportando los insultos, la burla… de esa minoría que no piensa como nosotros. En esta ocasión también quisieron estar presentes los verdaderos actores del medio rural, los agricultores y ganaderos de Portomarín. Estas personas se manifestaron de forma tolerante, defendían sus legítimos intereses y su dignidad como trabajadores del campo, pero al mismo tiempo también quisieron mostrar su apoyo a los cazadores y a su labor como reguladores de las especies silvestres.<br /><br />Cuando en la plaza de Portomarin pude ver la concentración de los agricultores, con sus pancartas reivindicativas, a la que se habían sumado los portavoces de los tres grupos políticos existentes en la corporación municipal, al lado de sus vecinos, aquellos que democráticamente les han elegido y a quienes se deben, he sentido una satisfacción especial, ha sido una prueba palpable de que nuestro medio rural sigue vivo. Tengo que confesar que tuve un deseo inmenso de poder ser uno más en aquella concentración. No lo hice por responsabilidad, porque era su justa reivindicación y el protagonismo debía ser suyo. En mi subconsciente, sí estuve en medio de los agricultores y mi imaginaria pancarta rezaba <em>«sachar por sachar non»</em>.<br /><br /><br /><strong>José María Gómez Cortón</strong><br /><em>Presidente da Federación Galega de Caza</em></description>
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<pubDate>Mon, 22 Feb 2010 14:38:34 GMT</pubDate>
<title>Los dineros de la conservación</title>
<author>Santiago Segovia</author>
<link>http://www.club-caza.com/blog/diariodecaza/postver.asp?p=1914</link>
<description>La sociedad demanda bosques, pastos, caza, pesca, manantiales, aire puro, etc. pero nadie quiere pagar nada por ello, y debería de existir una estructura que permitiera la producción, mejora y conservación de la riqueza natural. La estatalización de esta gestión es menos eficaz y dinámica, además de infinitamente más cara. Se dilapidan cantidades ingentes de dinero, que puestas en manos privadas serían muy superiores a las necesarias para obtener una adecuada gestión.<br /><br />Hace muchos años leí que había sido presentado a la administración por el Dr. José Montoya Oliver un proyecto en el que señalaba que el estado gastaba 10 millones de pesetas por cada pollo de águila imperial que conseguía llegar a volar. Me imagino que si esta cantidad se le asignara por el mismo concepto a cada propietario de una finca particular donde anidasen este tipo de águilas, la situación de la especie sería bastante mejor. Es lo que proponía el Dr. Montoya. ¿Quién va a dejar morir de hambre, o va a dejar que le peguen un tiro a un pollo de éstos, cuando representa esa cantidad de dinero?<br /><br />Pero, como nos contaba el Dr. Montoya, la sociedad no sólo recoge sin ninguna contraprestación estos valores de los recursos naturales, sino que cuando existe un pago es muy reducido en comparación con el precio que se ha de pagar al final de la cadena productiva. El valor añadido se queda fuera y al campo sólo llega el residuo. La madera ve como aumenta su precio final cientos de veces su valor en el monte, y la unidad forrajera (U.F.) consumida en forma de pasto apenas si se valora a un 10 - 15 % de su valor en comparación con la U.F. comercial —la cebada—. El hecho de que estos recursos sean fundamentalmente aprovechados por colectivos totalmente ajenos a su producción, se llama externalidad, y el hecho de que estos colectivos cuando pagan algo a su productor lo hagan con una renta ínfima se llama residualidad. Ambos conceptos son característicos de los bienes naturales.<br /><br />Después, de estas rentas cicateras, hay que detraer los costes de manejo —mano de obra, carburantes, fertilizantes, maquinaria, impuestos, etc.— con lo cual, lo que queda como renta real o neta es ínfimo, y esto constituye el verdadero peligro para la conservación de estos espacios naturales. Por eso conviene resaltar que los recursos naturales renovables no se producen sino que se conservan, los que se dedican a manejarlos producen esencialmente conservación —que es aprovechada por alguien ajeno a ellos: la sociedad (externalidad)—, y unos valores añadidos residuales (residualidad) que quedan en su entorno de origen, por lo que deberían ser pagados más justamente por ello.<br /><br />Hace unos meses se comunicaron conmigo para recabar mis comentarios sobre el borrador del plan por el que se declarará el conejo como especie de interés preferente en Castilla-La Mancha. La lectura de este documento me produjo la misma sensación que ya he experimentado otras veces, porque volví a encontrar las mismas inútiles medidas de siempre.<br /><br />Normalmente, y como dice el texto, se pagarán ayudas a infraestructuras, recuperación de lindazos, cultivos, etc. pero al final lo que ocurre es que no sabes a ciencia cierta si existe presupuesto para ello, tampoco sabes si te va a tocar, y las más de las veces el cumplir todos los trámites administrativos es una labor fuera del alcance de casi todos, por lo que florecen las empresas que al calor de la administración, te avían el asunto con mordidas importantes, por tanto lo que de verdad llega al que se preocupa de que haya conejos es casi nada y casi siempre con ausencia de seguridad en su posible percepción.<br /><br />Como por otro lado el conejo no es una especie que nos interese sólo a los cazadores, sino que toda la sociedad está interesada en que se recupere, dada su función en la cadena trófica de muchas especies en peligro de extinción, creo que la administración debería pagar a los propietarios rurales una cantidad de dinero anualmente en función de la densidad de conejos que cada cual sea capaz de mantener por hectárea y dejarse de tantos líos. Si para mantener los conejos hace falta esto o lo otro ya es cosa del propietario que sabrá como conseguirlo, y si no lo sabe se busca la vida.<br /><br />Lo mismo debería hacerse con las espacies protegidas, porque al final todo el mundo trinca dinero menos el que realmente las mantiene. Si a cada propietario que tiene en su finca águilas imperiales le dieran un tanto al año por cada pollo que saliera adelante, les aseguro que no habría problemas, pero como el dinero se lo llevan todos menos el que debe, así andamos.<br /><br />En toda la sociedad no hay nadie que produzca tanta conservación y riqueza natural como los que gestionan los recursos naturales renovables, y se les pague tan poco por ello. Esta es la razón del abandono de los pueblos y del ambiente rural en general. El problema reside, según los defensores de dejar las cosas como están, en que no se sabe muy bien como valorar esta actividad, como contabilizarla y como pagarla. ¿Cómo se le paga a un propietario de una finca el que los buitres negros puedan prosperar en sus tierras? ¿Cómo se paga la existencia de varios gatos monteses o de un oso a quien tienen que soportar a diario sus daños?<br /><br />Para mí la cuestión no es tan difícil. Habría que elaborar un plan por cada especie en donde se recogieran los requerimientos mínimos para su subsistencia, valorándolos a precio de mercado. Si un gato montés necesita comer cada dos días un conejo, o un buitre una oveja, valorarlo y sumarlo al resto de las medidas como, por ejemplo, la disponibilidad de árboles robustos para nidificar en el caso de las cigüeñas negras. Se contabilizan los gastos anuales y ese es el importe que ha de recibir su cuidador-propietario.<br /><br />Evidentemente habría que aplicar al coste un margen comercial para que el productor obtuviera beneficios. En aquellas comarcas donde el régimen de propiedad fuese fundamentalmente minifundista, o en los casos en que la especie en cuestión tuviese territorios bastante amplios, habría que repartir estos ingresos entre los propietarios implicados, y una buena parte de este dinero se haría llegar en efectivo a todos los vecinos. ¿Qué creen uds. que pensaría un habitante de los Ancares acerca de los lobos, si anualmente recibiera una preciada renta por convivir con ellos? Se haría realidad aquello de considerarles como el hermano lobo, o al menos como un respetabilísimo y noble vecino.<br /><br />Ya sé que el valor subjetivo de una especie en peligro puede ser infinitamente mayor, pero por lo menos su protección a cargo de estos propietarios privados no será lesiva para sus bolsillos, e incluso les haría ganar una renta interesante. Esa es la única manera que yo conozco de que alguien se interese por algo; poniendo dinero por medio. Hasta ahora lo que hemos tenido es palabrería, buenas intenciones, recomendaciones, amenazas, denuncias, ecologismo, ONG’s parásitas, etc. y estamos igual o peor que siempre, porque siempre han de pagar los mismos, y no reciben nada a cambio. Con respetar la vida de nuestras especies en peligro o interesantes para el medio ambiente no cazándolas, no se hace nada, hay que fomentarlas activamente, proveyéndolas de lo necesario para vivir, y eso cuesta dinero. ¿Quién paga?</description>
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<pubDate>Sun, 21 Feb 2010 09:25:46 GMT</pubDate>
<title>Los ciudadanos tienen derechos, los cazadores obligaciones</title>
<author>Belén Pinilla</author>
<link>http://www.club-caza.com/blog/diariodecaza/postver.asp?p=1910</link>
<description>Hace aproximadamente quince días, tuve la ‘suerte’ de toparme con una de esas afortunadas ciudadanas que sólo tienen derechos —precisamente por ser ciudadana— y ninguna obligación, pues, al parecer, las obligaciones, en mi amada España, tan sólo nos corresponden a los cazadores.<br /><br />Era la primera vez en vida que la veía; y seguramente —si de mí depende— la última también, porque prefiero invertir mi cariño en cultivar amistades con mentes más sanas. El caso es que nos encontrábamos celebrando el cumpleaños de un amigo, cuando decidí incorporarme a la conversación que mantenían cuatro señoras (tres de ellas amigas mías). Mi llegada al grupo fue triunfal. Todas ellas, menos la ‘ciudadana’, me miraron con cara de sorpresa y, al mismo tiempo, cierto afán por cambiar el tema de la conversación, pero la ciudadana estaba tan inmersa en su resentimiento que mi llegada no hizo más que hacer crecer su ego ante una espectadora más. Jamás había visto antes tanta aversión y hostilidad acumulada en una persona de tan pequeño tamaño; después sí, en ella misma otra vez, y reconozco que gracias a mi colaboración.<br /><br />Cuando me incorporé a la conversación, la ciudadana estaba ya terminando el primer acto de su libreto.<br /><br />—¡Es una vergüenza; y no estoy dispuesta a tolerarlo! —proclamaba indignada.<br /><br />Ante mi cara de indiferencia, pues no sabía a qué se debía su irritación, automáticamente volvió al inicio de la historia, y esta vez —como ya he dicho antes— más crecida aún en su papel y con mucha más saña.<br /><br />Por lo visto, la buena mujer, ciudadana ella, tan solo había salido a pasear por el campo, como todos los días, con su enérgico y juguetón perro, al cual, dicho sea de paso, le encanta corretear ‘con los conejos’. Por supuesto —matizó—, sin hacerles ningún tipo de daño.<br /><br />Hasta esta parte de la historia, todos más o menos contentos —menos los conejos, supongo, pues aunque al perro de la ciudadana le encante corretear con ellos, no creo que el regodeo sea recíproco—. El problema surge cuando continúa relatando la anécdota, y poco a poco comienza a florecer nuevamente su rabia. Por fin salen a escena los responsables. Y, ¿adivinan quienes eran? Efectivamente, una cuadrilla de cazadores a los que, en plena temporada y con todos los permisos en regla, se les había ocurrido celebrar una batida en su propio coto.<br /><br />—¿Y dónde está el problema? —pregunté.<br /><br />—¡Pues en que esos animales podían haberme pegado un tiro! —me respondió cargada de razón—. ¡Y, encima, para colmo —me aclaraba—, viene uno a decirme que me marche, que por ahí no puedo pasear con el perro porque están de montería…! ¡Pues solamente faltaba eso! —le respondió–. ¡Qué tenga que darme la vuelta porque vosotros estáis cazando…!<br /><br />Yo, que siempre me he considerado persona pacífica, de muy buenas y calmadas maneras, le quise hacer ver que aquellos cazadores estaban monteando legalmente y en su pleno derecho. Pero, ¡ay…!, pronuncié la palabra mágica: ¡derecho!<br /><br />—¿Derecho? —me preguntó—. ¡Derecho el mío! ¡Cómo ciudadana que soy, tengo derecho a pasear por el campo, pues para eso pago mis impuestos!<br /><br />—¡Vaya hombre…! ¡Ya estamos con los derechos de los ciudadanos! —exclamé–. Y, ya que eres una ciudadana en toda regla, ¿por qué no instalas el salón de tu casa en la plaza del pueblo? Al fin y al cabo, y teniendo en cuenta que con el pago de tus impuestos pagas también el alumbrado de la calle, estás en tu derecho, ¿no?<br /><br />Pues bien, querida ciudadana, los cazadores, y concretamente los cazadores propietarios del coto por el que tú paseas todos los días con tu perro, somos también ciudadanos, pues también pagamos los impuestos como tú, pero, además, pagamos por el uso y disfrute de ese coto —terreno por el que tú paseas de gorra—, y pagamos —entre otras muchas cosas— por una licencia que nos da DERECHO a ejercer la actividad cinegética; es decir, nos da DERECHO a cazar en ese coto. Por lo tanto, ahora soy yo la que pregunta: ¿derecho…? ¡Derecho el mío, respetada ciudadana!<br /><br />En cualquier caso te diré que, como ciudadana que eres, también tienes alguna obligación que otra; en primer lugar, la obligación de respetar a otros ciudadanos —que, insisto, también lo son, aunque sean cazadores—, y, en segundo lugar, la de aprender a respetar los carteles en los que bien claro puede leerse: <strong>«¡Prohibido el paso, montería!»</strong>.<br /><br /><br /><em>Publicado en Caza y Safaris, marzo de 2010</em></description>
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<pubDate>Thu, 18 Feb 2010 18:15:46 GMT</pubDate>
<title>Libros y caza, un gran lance</title>
<author>Antonio Adán</author>
<link>http://www.club-caza.com/blog/diariodecaza/postver.asp?p=1909</link>
<description>La literatura cinegética en España da comienzo con la obra <em>Los Paramientos de la Caza</em> en el año 1180, supuestamente atribuida a Sancho IV, <em>El Sabio</em>, rey de Navarra de la que no se conoce el códice original ni tan siquiera alguna copia medieval.<br /><br />Puede tratarse de una superchería, como así plasmaron Iturralde en <em>La Caza en Navarra en tiempos pasados</em>, en 1881, o Gutiérrez de la Vega en el <em>Libro de la montería del rey Alfonso</em>, en 1877. Lo que no hay duda es que gran parte del texto incluido en dicho libro recoge las leyes ciertas del título X del Fuero General de Navarra, codificados a principios del siglo XIII. Esta publicación pudiera ser un texto apócrifo o, por el contrario, ser la reproducción de un códice falsificado, actuando su editor, Sr. Castillon d´Aspert, en 1874 de buena fe al desconocer esta circunstancia.<br /><br /><img src="http://www.club-caza.com/blog/imagenes/1909_1.jpg" alt="" width="225" height="347" hspace="3" align="right" class="bordefoto" />En el Siglo de Oro español la literatura cinegética alcanza su mayor esplendor. Su punto álgido coincide con la publicación de obras tan importantes de la venatoria hispánica como <em>Origen y dignidad de la caza</em>, en 1634 por Juan Mateos, y <em>El arte de ballestería y montería</em>, en 1644 por Martínez Espinar. Estos y otros valiosos ejemplares conservados aún hoy día van más allá de la materia cinegética. Han dejado el legado para el conocimiento de nuestra historia, topónimos geográficos, veterinaria, medicina o botánica desde la baja Edad Media hasta nuestros días.<br /><br />Ya en el s. XX es cuando empiezan a popularizarse las obras venatorias, encumbradas por figuras como Covarsí, el Conde de Yebes, Miguel Delibes o Alfonso Urquijo, que con su fácil prosa, entretenidos diálogos y delicadas descripciones hacen sentir de cerca al lector la carrera de la res, el aullido del lobo o el trabucazo del rehalero. Aparecen también en esta primera mitad de siglo textos que relatan maravillosas cacerías en otros continentes a modo de aventuras, tratándose a sus autores como auténticos expedicionarios o colonizadores de tierras salvajes. Destacan el Duque de Medinaceli, <em>Cacerías en el África Oriental Inglesa</em> (1919), José Mª Oriol, <em>Yambo</em> (1943), o <em>La caza en Guinea</em> (1955) de Tatay.<br /><br />Cualquiera de estos libros de épocas pasadas son de obligada lectura, pues describen cacerías de antaño en las que lo más importante no era matar ni conseguir grandes trofeos, sino desarrollarse en un ambiente de amistad y respeto, sin hacer efectivo el refrán <em>«cacería terminada, compañía disuelta»</em>.<br /><br />Los libros mencionados explican la esencia de la caza, tan absorta en estos tiempos, la pureza de sus lances entre sierras vírgenes y las querencias de las reses sin cercados. Además cuentan innumerables saberes, consejos y normas que con la versión comercial de la cinegética actual se van perdiendo temporada tras temporada.<br /><br />Estos libros son buenos ejemplos para la iniciación y el aprendizaje de los más jóvenes, donde podrán seguir el patrón e instruirse en al arte venatorio para llegar a ser tan grandes cazadores como sus autores.<br /><br />En estas fechas se puede matar el gusanillo cinegético, por ejemplo, con un buen ejemplar que nos transportará a lo más profundo del monte, a un machán en espera de un tigre devorador de hombres o incluso a la lejana Edad Media para lancear osos en el monte de El Pardo.</description>
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<pubDate>Wed, 03 Feb 2010 13:44:18 GMT</pubDate>
<title>Nos van a desarmar</title>
<author>José Ignacio Ñudi</author>
<link>http://www.club-caza.com/blog/diariodecaza/postver.asp?p=1892</link>
<description>Fuentes de toda solvencia me han informado que se está redactando un nuevo Reglamento de Armas —no se modifica desde 1993— que, si no se remedia, será demoledor para nuestros intereses. O sea, muchísimo más restrictivo que el actual, que ya lo es.<br /><br />Al parecer ya está redactado prácticamente la mitad del mismo y las pocas personas que han tenido acceso al mismo, están <em>asustadas</em> por su dureza. Aunque nadie sabe cuándo podría aprobarse, todo indica que podría entrar en vigor el año que viene.<br /><br />La comisión que está elaborando el Proyecto del Reglamento de Armas está formada por los mismos vocales que la CIPAE, es decir, la Comisión Interministerial Permanente de Armas y Explosivos. Esta comisión está presidida por la Secretaria General Técnica del Ministerio del Interior, María de los Ángeles González García, que al parecer, al igual que su predecesora, han demostrado un absoluto pasotismo hacia el sector armero y el mundo cinegético en general.<br /><br />Esto, para qué nos vamos a engañar, nos lo temíamos. Cuando alguien comentaba en alguna reunión cinegética que a ver si modificaban éste o aquél artículo del Reglamento de Armas, siempre saltaba alguien con aquello de: <em>Más vale lo malo conocido…</em>.<br /><br />Los cazadores españoles, que tenemos, junto con Italia, el Reglamento de Armas más restrictivo de la Comunidad Europea —para esto no somos europeos, existiendo como existe una Directiva Europea de Armas—, estamos acostumbrados a sufrir, con estoicismo franciscano, todas las restricciones que se les ocurra a la autoridad competente, que además se sabe amparada por ese rechazo social a las armas, en este caso deportivas. Pero las estadísticas están ahí. La participación de cazadores y tiradores en casos relacionados con delincuencia y asesinatos son testimoniales. Somos más buenos, aunque estemos <em>armados</em>, que las Hermanitas de la Caridad, entre otras cosas porque sabemos que al más ligero desliz la Guardia Civil nos quita la armas <em>sine die</em>.<br /><br />También es verdad que estos años atrás algunos pensábamos que un próximo Reglamento de Armas solucionaría algunas injusticias pendientes como la limitación del número de escopetas o tener que seguir pasando revista, pero a la vista de estas informaciones, podemos decir aquello de <em>Virgencita, Virgencita…</em>.<br /><br />Pero lo que tendríamos que hacer es no quedarnos callados y no aguantarnos con lo que nos echen. Ya no. Tenemos una nueva oportunidad para unir nuestras fuerzas y exigir a nuestras autoridades sentido común a la hora de regular la tenencia y uso de nuestras <em>herramientas de trabajo</em>. Como no queramos o no sepamos hacerlo, seguir teniendo en este país un rifle o una escopeta va a ser complicado y difícil. Y no lo olvidemos, un endurecimiento excesivo en este campo afectará negativamente a todo el sector.</description>
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<pubDate>Sat, 30 Jan 2010 15:38:08 GMT</pubDate>
<title>Un gran Presidente, Insuperable Padre</title>
<author>Federación Andaluza de Caza</author>
<link>http://www.club-caza.com/blog/diariodecaza/postver.asp?p=1885</link>
<description>Respiro profundamente y empiezo a ordenar mis pensamientos. La mañana del 2 de diciembre de 2009 cambiaría mi vida para siempre. Estaba en clase con mis alumnos cuando recibí la llamada de la Federación. Pepi, la secretaria de mi padre, me comunicaba que Carlos había tenido un accidente con el coche, me tranquilizó diciéndome que se encontraba bien y que estaba en urgencias del Hospital Comarcal de Antequera.<br /><br />El camino desde Marbella hasta Antequera se me hizo interminable. Cuando llegué pude entrar a verlo. Me sonrió y lo abracé. <em>«Papá, ¿pero qué ha pasado? No me des estos sustos más»</em>. <em>«No consigo acordarme bien Maqui —me dijo aturdido—, coge mis cosas del coche y no olvides un documento que estuve leyendo anoche sobre las modificaciones del Reglamento de Caza»</em>.<br /><br />Cuando los médicos decidieron su traslado a Málaga, mi padre me dio la medalla que siempre llevaba con él y su anillo de bodas. Le comenté que me lo quedaba prestado y que se lo devolvería en cuanto se pusiera bien. Me colgué al cuello cadena, medalla y anillo. Entonces, no imaginaría la de veces que besaría y apretaría con mis manos tan preciados tesoros.<br /><br />Cuando lo subieron a la planta, entré en la habitación, volvió a sonreírme y volví a abrazarle. <em>«Yo estoy bien, tú te vas el sábado a rodar el documental»</em>, me dijo autoritario. Tenía organizado un viaje al desierto del Sáhara donde iba a rodar un proyecto documental que había salido adelante después de mucho esfuerzo. Mi padre estaba tan orgulloso que sufría al pensar que no me iba a ir por culpa de su accidente. Le dije que mi equipo sabía perfectamente lo que tenía que hacer, que estuviera tranquilo y que yo quería quedarme a su lado.<br /><br />Los días que pasé junto a mi padre en la habitación del hospital y en los que su estado de salud parecía mejorar, no dejaba de preguntarme por el día a día del rodaje y, sobre todo, por la Federación. El médico ordenó reposo absoluto y le escondí el móvil. De nada sirvió porque siempre lo encontraba y en más de una ocasión lo sorprendí llamando a Archidona. Le preocupaba enormemente unos presupuestos que la Junta de Andalucía debía aprobar para el Instituto Andaluz de la Caza y una reunión que había prevista con el Viceconsejero de Medio Ambiente. Lo pasó mal cuando José Mª Mancheño y Enrique Quintana le comentaron que habían decidido suspender la comida de Navidad. Le dijimos que se había pospuesto para más adelante, para cuando estuviera bien. Se calmó.<br /><br />La última noche que pasó en la habitación antes de su ingreso en la UCI, mi padre estaba muy mal. No se me olvidarán jamás las eternas horas que pasé junto a él la madrugada del 12 de diciembre. En estado de semiinconsciencia, Carlos Astorga intentaba solucionar los problemas del mundo de la caza. En su delirio citó a muchos amigos y discutió con muchos políticos, habló de las zonas de caza controlada, del Reglamento, de la Orden General de Vedas… toda la noche trabajando para los cazadores. Y en la noche del 12 de diciembre… la penumbra.<br /><br />La gran mayoría de los recuerdos que tengo de mi infancia y adolescencia relacionados con mi padre están vinculados con la caza. Los amigos que tenía cuando se empezaba a gestar la Federación Andaluza de Caza los mantuvo hasta el final y otros muchos que vendrían después.<br /><br />En mi memoria quedarán almacenadas imborrables imágenes que perdurarán para siempre en mi corazón. En todas ellas, mi padre trabajando por la caza.<br /><br />La primera sede de la Federación en la calle Carrera, aquellas escaleras, las habitaciones, las máquinas de escribir, los ventanales al patio misterioso. Carlos dividía su tiempo entre la tienda de tejidos que tenía y el trabajo federativo. Yo, por aquellos tiempos, no entendía nada, todo era una novedad y me encantaba jugar por aquellas dependencias extrañas.<br /><br />Con más nitidez recuerdo el comienzo de las obras en la que hoy es la actual sede de la Federación Andaluza de Caza. En aquella inmensa habitación descuajeringada, mi padre me contaba orgulloso que se construiría un precioso Salón de Actos. Y así fue, de los cimientos de un antiguo colegio, se alzó el emblemático edificio con su sala de juntas, los despachos, la sala de oficinas, el almacén, los cuartos de baño, el despacho presidencial y el salón de actos. Y en su fachada, un gran escudo de la Federación Andaluza de Caza que brillaba con luz propia.<br /><br />No olvido tampoco los mágicos veranos que Andrés Gutiérrez Lara, Virtu y sus hijos Rafa, David y Sergio pasaron con nosotros. Las noches resolviendo los crímenes en aquella vieja abadía en blanco y negro, las comidas de mi madre, las risas, las charlas, el <em>pajarito</em> de Pedro Trueba.<br /><br />Y, sobre todo, quedarán imborrables dentro de mí las innumerables visitas que hice junto a mi padre a los terrenos donde hoy día se levanta el Centro de Actividades Cinegéticas de la Federación Andaluza de Caza. Su mirada tranquila se aceleraba de emoción cuando explicaba a propios y extraños la disposición del complejo. Parece que lo escuchara: <em>«Aquí irá el salón comedor, aquí la piscina, aquí la cafetería…»</em>. Y empezaron las obras, y salió agua y todo comenzó a tener forma.<br /><br />Empecé joven colaborando con la Federación Andaluza de Caza, siempre con la creencia de que todas las cosas que se hacían debían darse a conocer entre los cazadores y ante la opinión pública. Bajo el mandato de Andrés Gutiérrez y siendo mi padre Secretario General de la FAC, combinaba el final de mi segunda licenciatura en la Facultad de Ciencias de la Información con la redacción de noticias federativas que me encargada de remitir a todos los medios de información generalistas y especializados y, sobre todo, a la revista Tiro y Caza del amigo Antonio Sola (DEP) con quien la FAC había firmado un convenio de colaboración en el que nos reservaba algunas páginas de su medio.<br /><br />Terminé mis estudios de periodismo y comunicación audiovisual y anduve por algunas televisiones locales, pero nunca me desvinculé de la Federación. Hicimos los vídeos de la Escuela de Caza, el institucional de la FAC y otros muchos trabajos que tuvieron su cénit —al menos para mí— con la publicación del primer número de la revista Caza Deportiva, otro sueño de mi padre que vio cumplido en junio de 2001.<br /><br />He vivido la Federación desde que tengo uso de razón, criticada muchas veces por ser <em>«hija de»</em>, siempre he llevado con orgullo mi apellido. En julio de 2004 aprobé mis oposiciones de profesora con el número uno de Andalucía y mi padre no cabía de satisfacción. Lo celebramos en familia y le dije que seguiría colaborando con la Federación hasta que ya no me necesitaran.<br /><br />El día de la inauguración de la primera edición de los campamentos de verano para los niños y niñas de los cazadores federados me acerqué en mi coche para hacer unas fotografías. Iba sola, aparqué y empecé a ver y oír el alboroto de los pequeños con sus maletas para arriba y para abajo. Lloré de felicidad y orgullo por lo que mi padre había conseguido.<br /><br />En mi casa siempre ha primado el amor, el respeto y la comunicación. Ver a mis padres juntos, ser cómplice de ellos, espiar sus besos y abrazos, sus cruces de miradas era para mí entrar en la felicidad eterna.<br /><br />Más de cinco veces diarias era raro que no habláramos por teléfono. Una de las últimas veces que me llamó eran casi las once de la noche. Me dijo: <em>«Maqui, estoy dándole vueltas al disco duro… ¿qué cosas podemos hacer para la Federación?»</em> <em>«Así de pronto papá, no sé…»</em> Le sugerí algunas ideas que le gustaron y quedamos en perfilarlas.<br /><br />Qué emoción tan grande pudimos sentir mi madre y yo al llegar al tanatorio municipal de Archidona la madrugada del 21 de enero cuando ni el frío traicionero del pueblo ni las altas horas de la noche impidieron a nuestros amigos estar allí esperándonos. Verlos a todos fue realmente emotivo.<br /><br />Cuando su féretro entró en el Salón de Actos de la Federación Andaluza de Caza acompañado de sus amigos y familiares, de su pueblo de Archidona y de las más de cincuenta coronas que enviaron desde todos los puntos de España, sonó un ensordecedor aplauso y yo, sólo pude gritar, <em>«ERES UN CAMPEÓN»</em>.<br /><br />Le di las gracias por todo lo que me ha dado y enseñado y le dije que lo iba a echar mucho de menos porque ha sido el mejor padre que he podido tener. Afortunada Macarena.<br /><br />En el último camino que hicimos juntos hacia el cementerio, apreté con fuerza la bandera de la Federación Andaluza de Caza que minutos antes cubría su ataúd porque sabía que había sido parte importante de su vida. Después la volví a dejar en el féretro para que perdurara en la eternidad junto a él y para que nos diera fuerzas a todos los que nos quedamos aquí a seguir hacia delante con sus proyectos.<br /><br />No quiero terminar el escrito más difícil de mi vida sin dar las gracias en el nombre de mi madre Mª Victoria y en el mío propio a todos los verdaderos e innumerables amigos que han estado a nuestro lado en los meses tan duros que hemos vivido. Sus llamadas de teléfonos, mails, visitas eran para nosotras un alivio y un dolor al mismo tiempo, sobre todo, el no poder contarles que estaba mejorando.<br /><br />Gracias Carlos por todo lo que me has dado, me siento orgullosa de haber estado junto a ti todos estos años. Tu medalla y tu anillo se quedan conmigo. Siempre recordaré tus <em>ojitos de color de miel</em>. Nunca te olvidaré papá.<br /><br /><br /><em>Macarena Astorga</em></description>
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<pubDate>Thu, 28 Jan 2010 23:18:32 GMT</pubDate>
<title>Un hombre bueno</title>
<author>José Luis Garrido</author>
<link>http://www.club-caza.com/blog/diariodecaza/postver.asp?p=1882</link>
<description>Parece que fue ayer cuando escribía: <em>«Ha reunido sin quebranto ser un estupendo profesional, gran trabajador y buena persona; pero, como es un baturro de nación, no se le ha mojado nunca la pólvora cuando ha tenido que defender la caza ante los talibanes, o la casa federativa ante esos desahogados que piensan que no tiene dueño. Se quiere jubilar de una vez —va sobrado de edad—, porque tiene que recuperar la familiaridad que le ha impedido un cargo tan absorbente»</em>.<br /><br />Iniciaba así un escrito en Federcaza (Diciembre de 2006), hablando de Ángel Gracia y tres años después se nos ha ausentado, como del rayo, por un golpe maldito del corazón, este hombre cabal al que yo, al igual que muchos de vosotros, tanto quería. No creí que tendría que escribir de él y ¡ojala! no tengamos que escribir de nadie en estas circunstancias. A Ángel y a los suyos no les ha dado el destino la posibilidad de recuperar los tiempos perdidos de chimenea y familia. Para mayor aflicción, con la intensidad con que se quieren todos ellos, saboreaban en estos tres últimos años lo que se habían perdido en todos los anteriores, con la falta de Ángel, casi siempre lejos por causa federativa.<br /><br />Decía Oskar, el de La Lista de Schindler, que toda persona que se precie debe ser amigo de un buen médico, un cura tolerante y un secretario eficaz. Yo tengo un médico y amigo excepcional, que me cura o vacuna en campo, entre mano y mano perdicera, un cura tolerante, párroco de Simancas y también cazador, que me deja ganar y no me excomulga por ello y tenía también a Ángel, no de secretario, sino de amigo de siempre, que llevaba conmigo toda una vida de concordia y complicidad. Veinticinco años llevábamos metidos los dos en asuntos federativos, él por oficio y yo por afición desproporcionada. Los últimos diez años buscando consuelo y alivio, entre dos derrotados por la salud, para quitarnos el miedo al cáncer, que parecía que nos iba a llevar en tromba y sin remisión. Pero no; a ninguno de los dos. Y cuando dábamos un golpe de manga porque ya podíamos vender salud,  a él le ha fallado lo más grande que tenía. Por esto, Manoli no ha podido entender a Dios. <br /><br />Ángel y otro grupo de federados, como sabéis, llevábamos lo de FEDENCA, él con cargo de secretario general y yo de director, pero realmente, haciendo los dos el cometido de cualquiera. Habíamos convenido que en la fundación nos jubilaríamos los dos definitivamente. <br /><br />FEDENCA necesita secretario general, pero es difícil sustituir tantos años de poso federativo. Necesitamos a alguien que esté dispuesto a dedicar su tiempo, su esfuerzo y su saber, de manera altruista para hacer esas cosas por la caza que a Ángel le salían por oficio y parecía que sin esfuerzo. Estaba muy agradecido a la federación que le había pagado generosamente - me lo decía siempre - y él correspondió con una prolongada dedicación exclusiva. Ahora que podía, la dedicaba gratuitamente su tiempo. Nos lo justificaba así, aunque creo que no le amarraba sólo eso. Quería a la entidad como pocos y tampoco sabía desengancharse de ella. <br /><br />En la fundación buscaremos un colaborador que actúe como secretario —que es título demasiado ampuloso para quienes no aspiramos a tener secretos—, para que forme  equipo en esta sección federativa que hace estudios sobre fauna en defensa de la caza y la naturaleza. Necesitamos a alguien que dé tranquilidad ante la incertidumbre y ánimo ante los resultados adversos, porque en este mundo de decisiones hay que combinar los éxitos de algunos proyectos, con esos otros en los que no vemos el final del túnel. Acertar con la persona dispuesta a compartir el camino dará mucho sosiego a quienes nos hemos quedado un poco solos en esta etapa del hacer federativo, a veces, demasiado complicada. La pérdida de ánimo, sólo nos la puede reponer el tiempo.<br /><br />Me pedía el alma decir estas cosas y sin querer dar ningún tinte seráfico a Ángel, si que he que deseado transmitir, copiando al poeta, que mi querido amigo, <em>«más que un hombre al uso que sabe su doctrina, era, en el buen sentido de la palabra, bueno»</em>.</description>
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<pubDate>Wed, 27 Jan 2010 14:16:07 GMT</pubDate>
<title>Gracias por hacerme cazador</title>
<author>Antonio Adán</author>
<link>http://www.club-caza.com/blog/diariodecaza/postver.asp?p=1881</link>
<description>Ya lo dice el refrán: <em>«Es de bien nacidos, ser agradecidos»</em>, y desde estas líneas quiero expresar mi agradecimiento a todas aquellas personas que con su experiencia, paciencia y saber me han inculcado la noble afición de la caza.<br /><br />He tenido la fortuna de haber nacido en una tierra de gran tradición cinegética, concretamente en la antesala del fértil Valle de Alcudia y la agreste Sierra Morena, donde ambos accidentes geográficos proporcionan comida y cobijo a innumerables reses montunas. Esta abundancia no se debe a la expansión de la caza por toda España, sino que ya en épocas pasadas eran reductos del extraño cervuno, del invisible corzo, del montaraz jabalí y del casi extinto macho montés.<br /><br />A pesar de la costumbre cinegética de la zona, el factor más importante ha sido la tradición familiar, transmitida por mi padre, al igual que a él le fue transmitida cuando era niño. Él me enseñó a admirar la naturaleza y el campo, a manejar las armas de forma segura, a saber dejar pasar una res sin poner en riesgo a monteros, rehaleros o perros… Éstas son muchas de las buenas lecciones recibidas desde que a mi temprana edad de ocho años empecé a acompañarle en sus aventuras camperas.<br /><br /><img src="http://www.club-caza.com/blog/imagenes/1881_1.jpg" alt="" width="300" height="178" hspace="3" align="right" class="bordefoto" />No muy lejos quedan aquellos días de subir angostas pedrizas, escarpadas sierras, recónditas veredas de las cuerdas, donde más de una vez he dormido al raso acompañando a mi tío Resti. Durante estas magníficas ocasiones pudo explicarme como leer las estrellas en aquellas noches claras de verano, diferenciar la vegetación autóctona, sus frutos, observar la cantidad de aves que viven en los roquedales de las sierras manchegas e infinidad de detalles que sólo en la tranquilidad y soledad de estos montes se pueden apreciar.<br /><br />Recuerdo también los buenos consejos que con atención escuchaba de Santos y Félix, grandes maestros de sierra y excepcionales rehaleros, pero aún mejor personas. Ambos son conocedores de todos los rincones de Sierra Morena y de las querencias de los animales. Ellos inculcaron en mí el saber ser paciente en la caza, situarme en la mejor posición y el dejar cumplir las reses.<br /><br />Y como no solo matar es la opción de un cazador, también me confesaron los secretos del campo: diferenciar las huellas, señales y rastros de cualquiera de las especies, pistear reses heridas, no dejar nunca una res en el campo, y por supuesto, saber aviarlas. Todos estos conocimientos he de agradecérselos a amigos y compañeros (Teo, Miguel, Vicente… y otros muchos más), que me han tratado como a un hijo, transmitiéndole las lecciones monteras desde la infancia.<br /><br />Por supuesto, he podido contar con el beneplácito de mi madre, a quien agradezco que me educara en la caza como en la vida cotidiana, siendo tolerante con todo lo que rodea a este ancestral arte, precavido con las armas, respetuoso con los animales y transigente con mis compañeros.<br /><br />Por educarme como persona e instruirme como cazador, gracias a todos.</description>
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<pubDate>Sun, 17 Jan 2010 11:38:52 GMT</pubDate>
<title>Bruselas: los cazadores se mueven</title>
<author>Santiago Ballesteros</author>
<link>http://www.club-caza.com/blog/diariodecaza/postver.asp?p=1879</link>
<description>La UE celebra cientos de conferencias. Quizás la Torre de Babel en la Comisión Europea, su papeleo casi asfixiante y el galimatías de poner de acuerdo a más de 400 millones de personas lo haga imprescindible, lo dejo a juicio de cada uno. En noviembre le ha tocado a los cazadores y su papel con respecto a la Red Natura 2000. Los mensajes ya los conocen, demasiados tópicos, pero demasiado necesarios de repetir: cazar es conservar, los cazadores son aliados en materia de conservación…<br /><br />Los malos, los de siempre: los demás, el otro, y sobre todo, la depredación, en este caso la urbanística, que a este paso no va a dejar en Europa un metro de tierra sin urbanizar o sin un molino de viento. A las energías verdes, los cazadores y los ecologistas las tienen en el punto de mira en toda Europa. No les gusta salir al campo y verlo lleno de trastos con aspas que les fastidian la visión de un paisaje limpio. ¡Las cosas!<br /><br />Lo positivo de la conferencia es que han asistido cazadores de todas las partes para defender la verdad de la actividad cinegética, sin ningún complejo. Ya está bien de justificar la caza únicamente desde la perspectiva de la <em>herramienta de gestión</em>, la función social de la misma, su utilidad para la biodiversidad, etc. Sí, eso también, quizá en el fondo sea lo más importante, pero ya está bien de justificarnos y aguantar pamplinas como la prohibición de la contrapasa —cuando se capturan no más de 3.000 palomas de una población de millones— o de estar a vueltas con la perdiz con reclamo, como pasa ahora con una nueva carta de emplazamiento a España.<br /><br />La Comisión Europea debe darse cuenta que predicar está bien, pero que dar trigo es necesario. La realidad es que los objetivos fijados por la Unión Europea para la Biodiversidad no se han cumplido; ha habido éxitos, pero los fracasos han sido estrepitosos. De hecho, propietarios, conservacionistas, cazadores, representantes de los ministerios de medio ambiente de los estados miembros, están todos de acuerdo en que hay que coger por los cuernos el toro de la planificación urbanística. La especulación atroz del suelo ha dejado machacado el levante español, los quiñones de Seseña y los términos municipales de muchas ciudades de España. Pero también hace de las suyas en toda Europa, hasta en la costa del Mar Negro, en Bulgaria, que a este paso, en unos años no se diferenciará de Torremolinos, Santa Pola o Benidorm. Los <em>poceros</em>, a pesar de la crisis económica, no conocen fronteras.<br /><br />Todos, y cuando digo todos es todos, están también de acuerdo en que los cazadores ya no son un enemigo a batir, sino un aliado estratégico en el que se debe confiar. Los cazadores de toda Europa se lo han currado, llevan años sembrando, podando, poniendo bebederos, y mejorando sus territorios de caza, para disfrute de todos las especies que viven en el campo, incluidas las protegidas. En el Campo de Montiel, donde los conejos son hoy casi una plaga, conviven cazadores, búhos y águilas perdiceras en perfecta armonía. Lo repito, en perfecta armonía. En fin, que ahora sólo falta pasar de los piropos a los hechos, y de los amores a las obras. La educación, el reconocimiento y las buenas palabras en el marco de una conferencia internacional están bien, muy bien, pero ahora los cazadores necesitamos realidades. Y ya.</description>
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