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<title>Club de Caza - De Rocheo</title>
<link>http://www.club-caza.com/</link>
<description>club-caza.com - El portal de la Caza con noticias, foros, chat y todo lo relacionado con la Caza</description>
<language>es-es</language>

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<pubDate>Fri, 16 Jul 2010 10:21:00 GMT</pubDate>
<title>Mi Johnny</title>
<link>http://www.club-caza.com/blog/derocheo/postver.asp?p=12</link>
<description>Cuando estaba terminando sus estudios de capataz forestal, vino a la empresa para hacer las prácticas; no le importaron los horarios ni los fines de semana, madrugones, días interminables ni nada. Sabía que, tras el trabajo, venían los perros, que era lo que realmente le gustaba.<br /><br /><div id="fotocen"><img src="http://www.club-caza.com/blog/derocheo/imagenes/20_1.jpg" alt="" width="445" height="297" class="bordefoto" /></div>Poco después buscó trabajo y, sin decirle nada, me pidió las llaves de la perrera y me dijo que me olvidase de ella, que él se ocupaba y que yo me dedicase al trabajo y a buscar monterías. Tenía diecisiete años y se hacía, a diario, tres kilómetros andando para ir a sus perros. No era un perrero al uso; era un enamorado de los perros, sencillamente. Ellos, el flamenco y su madre era lo que ocupaba sus pensamientos.<br /><br />Le compré una vespino porque no tenía permiso de conducir; el ciclomotor se rompió y yo me enteré meses después, pero los perros seguían atendidos. Durante un par de años le estuve yendo a buscar todas las tardes al trabajo para llevarle a la perrera, le dejaba allí y, cuando iba a buscarle, había veces que ya estaba de vuelta, andando. Ése era otro de sus vicios: no molestar. Me mandaba un mensaje: <em>«Juan Pedro, pienso»</em>, y yo le contestaba: <em>«¿Qué piensas?»</em>. Eso era todo.<br /><br />Muchos días, después de los perros, nos íbamos a tomar unas cervezas, nos poníamos <em>chispones</em> y él se liaba a cantar flamenco <em>«por Camarón»</em>. No quería fechas de monterías, el día antes me llamaba y me preguntaba el sitio. Como no quería perder el tiempo con el permiso de conducir, porque las clases eran a la misma hora que los perros, le tenía que poner un conductor: él, los días de caza, solamente quería disfrutar de los perros. Nunca le vi pegar a ninguno de ellos, cuando se peleaban se metía entre ellos a separarlos y varias veces le mordían. Se tatuó la cabeza de un chato, parecido a nuestra <em>Zara</em>, en la espalda y yo siempre le decía que se lo iban a arrancar de un mordisco. Pero él no los pegaba, ellos eran su pasión y, aunque yo rezongaba y protestaba de él, todos ellos eran la mía. Me iba a cargar con él, cuando salía del puesto me iba siempre a la suelta, hasta que no los veía bien, no estaba a gusto. Recuerdo un día que, tras cazar en <em>El Rosalejo</em>, tuvimos que sacrificar un perro y allí, en la carretera del Cijara, nos pusimos a llorar mano a mano, como dos niños pequeños, él con veinte años y yo con cuarenta. <em>«La tontería»</em>, lo llamaba, lloraba cada vez que un perro moría. En septiembre pasado, cuando se sacó el permiso de conducir, le regalé la rehala, el furgón y le traspasé la perrera con todo lo que había dentro. Se lo merecía.<br /><br />Jonathan tenía un defecto: perdía las llaves y el teléfono tres o cuatro veces al año y el día 30 de mayo fue una de esas veces. Las olvidó en el coche de un amigo y, cuando volvía de por ellas, con su primo y una amiga, a las once de la mañana, otro vehículo invadió la calzada y murieron los tres. Te echo de menos, cabrón.</description>
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<pubDate>Sun, 13 Jun 2010 12:21:00 GMT</pubDate>
<title>Civilizados</title>
<link>http://www.club-caza.com/blog/derocheo/postver.asp?p=11</link>
<description>En su momento se preparó una manifestación en Toledo urdida, así lo llamo yo, por unos personajes que pretendían tener un carguito en una asociación, fuese cual fuese. Yo, desde mi carguito de delegado de la Asociación Española de Rehalas en Castilla-La Mancha, intenté reventarla, también lo llamo así, desde los medios de comunicación.<br /><br />Mi argumento era claro: nadie espera a escuchar motivos ni razones, la gente lee los titulares informativos y saca la opinión que más le conviene. En aquel momento la opinión pública deseaba pensar que los rehaleros no queríamos microchip en nuestros perros para que nadie pudiese ejercer control alguno sobre nosotros y, menos, sobre ellos. Un batallón de críticas se cernió sobre mí.<br /><br />Tal fue el barullo, que coleó hasta septiembre de 2009, en el que decidí regalar la rehala, el furgón y hasta las monterías concertadas a mi buen perrero Jonathan. Cuando dejé de ser su dueño cazaron más días que nunca. Simplemente por intentar que la opinión pública nos viese a los rehaleros con claridad, transparencia y respeto, igual que yo los veo, pienso que cuantos más papeles haya que tener, más legal aparecerá nuestra actividad. Cazamos porque nos gusta y porque la sociedad nos lo permite, no hay nada que ocultar, en nuestras perreras hay deyecciones igual que en las protectoras, pero nosotros protestamos y ellos no, por eso somos los malos del cuento.<br /><br />Volví a mis principios, con los teckels a los zarzales, a los zorros y, tal vez, a algún cochinete que otro. Y un buen día, del zumagal que estábamos dando, salió un venado y, como nadie le disparó, cogió un trotecito que hizo que <em>Currito</em> pensara que, con sus cortas patas, podría alcanzarle. Tras atravesar una gran siembra, el venado saltó una cerca que el perro sorteó por una gatera y ambos desaparecieron en la finca lindera. Esto fue el día 3 de enero del presente año y, tras otros doce larguísimos días, dimos al can por desaparecido. <em>Currito</em> llevaba un collar de tres dedos de ancho con una chapa grabada con mi nombre y mi teléfono, y su correspondiente microchip, obligatorio para perros con L.O.E., desde hace un montón de años.<br /><br />El día 22 de marzo la patrulla del SEPRONA de Daimiel, en una inspección en una rehala de la zona, encontró a mi <em>Currito</em>, removió cielos y tierra hasta que dio conmigo y el día 23, cuando llegué a Daimiel, me acompañaron hasta la protectora de animales donde lo habían depositado. ¿Qué puedo decir yo?: ¡Bendito SEPRONA, bendito microchip, bendito control!<br /><br />Mañana me saltaré un radar y me quitarán puntos como en todo país civilizado. Los controles en perreras y los microchips hay que tenerlos como en todo país civilizado y a los rehaleros ciegos que no ven un collar con una chapa más grande que el mismo perro, pues habrá que echarlos del gremio. Como en todo país civilizado.</description>
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<pubDate>Mon, 31 May 2010 09:12:00 GMT</pubDate>
<title>Ferias de caza</title>
<link>http://www.club-caza.com/blog/derocheo/postver.asp?p=10</link>
<description>Pasados unos meses de la ‘Semana de las Ferias’, como ya se ha bautizado a esa primera semana de marzo, creo que deberíamos todos, poco a poco, reflexionar en cómo se producen y afectan al panorama cinegético de este bendito país.<br /><br />Una feria, de toda la vida, es un evento en el que cada cual expone sus productos o lo que tiene que ofrecer al conjunto de la sociedad en la que se expone. Es decir, si yo vendo escobas las llevo y las ofrezco en la plaza del pueblo por la que deambulan matronas que las usan y que pueden estar interesadas en ellas. De ningún modo se me ocurriría ofrecerlas en una feria de aspiradoras de limpieza industrial.<br /><br />Pues, del mismo modo, tenemos dos ferias de caza bien determinadas. Una es, o al menos intenta transmitir eso, una fiesta, un lugar de reunión en el que, aparte de poder comprar esos accesorios que no encontramos en la armería de nuestro pueblo o ciudad, podemos ver en primera persona otras formas de caza, otros modos y otras gentes, incluidas otras especialidades gastronómicas. Se puede tomar un tentempié mientras que se ven los venados de otros países y, si somos capaces de ahorrar un dinerito, nos pueden llevar a cazar a otros continentes. Hay algún tipo de atracciones o demostraciones en las que puedes aplaudir o corregir, incluso, a los que las celebran.<br /><br />La otra feria es parecida, ni mejor o peor, solamente menos participativa y en la que clientes habituales de los expositores van a visitar a estos para ver las novedades y mantener viva la relación que se crea entre cliente y cazador o guía. No se puede comprar ese cascabel que nos falta ni el bozalillo para los hurones y las armas que podemos ver, la mayoría, se nos escapan de presupuesto.<br /><br />No quiero con esto que estoy diciendo juzgar; solamente quiero hacer ver que, al menos para mí, son distintas. Quizá porque participé activamente en las primeras Game Fair hace ya mil mundos, pero creo que las ferias han de ser algo dinámico, en lo que veas y conozcas algo nuevo, aunque solamente sean matices. Donde puedas conocer directamente un perro de rehala o cómo se enseña a uno de muestra a respetar ésta.<br /><br />Como a todos me impresionan los grandes safaris y las armas de artesanía, pero seamos realistas: a las ferias se va con la ilusión de feriar algo y no a ver cómo van a disfrutar los que pueden hacerlo. Podemos encontrar alguna oferta interesante, pero sigue siendo un honroso escaparate para ver y mirar.<br /><br />Corren rumores de que se van a unir porque hay expositores que se quejan de la duplicidad de stands que tienen que hacer y yo no alcanzo a ver cómo puede ser tal unión sin que unos u otros pierdan, porque está claro que cada una tiene su público y que va a ser difícil que ambos se sientan a gusto plenamente y, seguramente, se perdería el ambiente festivo. Veremos.</description>
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<pubDate>Thu, 08 Apr 2010 09:08:00 GMT</pubDate>
<title>Gandules</title>
<link>http://www.club-caza.com/blog/derocheo/postver.asp?p=9</link>
<description>Los humanos tendemos a ser cómodos por naturaleza. De ahí que seamos tan pródigos en inventos. Evidentemente, cuando se inventa para facilitar el movimiento se es más productivo que cuando se hace para evitarlo.<br /><br />De ahí que la sociedad haya inventado, a su vez, un adjetivo para todos aquellos que evitan el movimiento: gandules. Y, en muchos casos, la mayoría de ellos revisten su inactividad de experiencia: <em>«Para que vas a dar aquello, si yo sé de sobra que no hay nada»</em>. De experiencia y de sabiduría se acaba de camuflar las pocas ganas de andar o las muchas de llegar al coche.<br /><br />Y he ahí que en una de esas situaciones me encontré este tiempo atrás cuando un cliente me encargó que le preparase una montería, en un terreno ciertamente yermo en el que se habían dado algunos ganchitos de dudoso éxito. Varios de los que me acompañan en estos avatares de la caza me decían lo mismo, aquello de que no había nada. Evidentemente, mi experiencia también arropó a mi gandulería y desechamos la posibilidad de dar una montería entre prados, zarzales pequeños y cuatro enebros, entre los cuales, teóricamente, las risqueras acogían los encames de los marranos. El caso es que aquello por fin lo dimos y además dos veces, obteniéndose un coeficiente, como antiguamente se calificaba en la prensa, de 0,45. Es decir, quince cochinos con cuarenta puestos. Del precio no hablamos porque cada postura costó lo que vale un aperitivo de domingo un poco largo.<br /><br />El motivo de que aquello saliese así no es otro que el que los cochinos no tienen sitio para vivir, se han desplazado las poblaciones y ahora los tenemos en cualquier sitio, al igual que los conejos. Las razones de tal expansión, ¿cuáles son? Aparte de lo que puedan decir los científicos, la gran cantidad de cochinos y conejos que hoy en día pueblan y asolan zonas de nuestra geografía no es otra que la gandulería. Si no se llega con el coche al puesto o al aguardo no nos gusta y si los conejos no salen a tiro de una forma clara, tampoco.<br /><br />Antes eran pocos los que cazaban y tenían mucho; pero ahora somos casi dos millones y tenemos más. Y somos más gandules porque no leemos un estudio ni medio sobre conejos o cochinos. No nos molestamos en saber nada de dos especies que tenemos ahí, al lado de casa. Nos colocamos en las posturas como el que va a una terraza de verano y cuando llevamos más de tres conejos en la percha ya nos molestan. No queremos andar porque nos pesa la mochila y no tiramos nada más que a los cochinos grandes porque como la carne no va a estar buena nos ahorramos el destripar. Dejando más caza no ayudamos a que haya más; quizá, lo que hagamos sea contribuir a que las enfermedades se propaguen más rápidamente.<br /><br />Pero eso nos pasa ahora, a los cazadores modernos que usamos percha y mochila, porque antes cuando se usaban talega y zurrón nada pesaba.</description>
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<pubDate>Wed, 24 Mar 2010 09:32:00 GMT</pubDate>
<title>Colegas</title>
<link>http://www.club-caza.com/blog/derocheo/postver.asp?p=8</link>
<description>No lo dejan. Mientras puedan van a mantener su inhumano esfuerzo para dirigir el mundo solamente para llenarse los bolsillos, lo cual es muy lícito, aunque ya no tanto sus modos y la forma que tienen de pensar que los demás somos tontos.<br /><br />El otro día vi un reportaje de actualidad en el que trataban el tema de las capturas de lobos en la parte sur del Duero y la decisión que han tomado los tribunales sobre ello. Si no hay daños no hay capturas, lógico, a no ser que las capturas se hagan en previsión de los daños, lo cual me parece más lógico aún. No me gusta aquello de <em>«a borrico muerto, cebada al rabo»</em>.<br /><br />Pero, una vez más, el tema se tergiversaba anunciando que el futuro del lobo pasa por las visitas guiadas; es decir, el turismo ecológico para observar al lobo. Una vez más: ¡ja! Visitas guiadas para grupos, como los del reportaje, que podían observar, a plena luz del día, los lobos a menos de doscientos metros. Perdónenme la licencia pero, si fuese tan fácil acercarse a los lobos, créanme, no habríamos oído hablar de ellos desde que los rifles irrumpieron en nuestro panorama cinegético.<br /><br />Las personas con las que trabajo, y yo mismo, llevamos saliendo al campo, a diario, algo más de veinte años, en las zonas más dispares y distantes. Sin preparar aguardos, entre todos hemos hecho un avistamiento de lobo y otro de lince. De los cientos de trampas que nos autorizan a poner cada año, nunca, y digo nunca, ha caído, ni se ha acercado, nada parecido a estos, por otra parte, benditos animales. Pero estos listos en grupo, cobrando por ello, sí van a avistar lobos.<br /><br />Lo que estos van a avistar va a ser un montón de duros de unos tontos de baba que les creen. Sin licencias, sin precintos, sin autorizaciones, sin impuestos y sin subastas, pero con la complicidad de sus primos los alcaldes. No son ecologistas ni anti-caza, son, sencillamente, artistas del montaje demagógico que no saben qué hacer para ganar dinero honestamente, puesto que se valdrán de los cebaderos de los que sí pagan y del trabajo de los que sí saben de campo y lo cuidan porque viven de él.<br /><br />Ahora que, una tras otra, se están descubriendo todas las corruptelas y que ya nadie firma ni un papel ni medio, a no ser delante del pleno municipal, ahora van a explotar la ecología, caiga quien caiga y cueste (a otros) lo que cueste. Los colegios haciendo grupos de escolares para las visitas guiadas y ellos cobrando diez euros por cabeza para enseñar una <em>posible huella de lobo</em> como decían en el reportaje, también pagado con fondos públicos. Como siempre tirando con pólvora ajena, pensando que los demás somos tontos, que es de donde ellos quieren ahora sacar tajada.<br /><br />Lo de siempre: durante ochenta años intentaron que fuésemos camaradas, después quisieron que fuésemos colegas y, ahora, gilipollas.</description>
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