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<title>Club de Caza - A Salto de Mata</title>
<link>http://www.club-caza.com/</link>
<description>club-caza.com - El portal de la Caza con noticias, foros, chat y todo lo relacionado con la Caza</description>
<language>es-es</language>

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<pubDate>Wed, 27 Jul 2011 09:25:15 GMT</pubDate>
<title>Negligentes psíquicos</title>
<author>Antonio Mata</author>
<link>http://www.club-caza.com/blog/asaltodemata/postver.asp?p=153</link>
<description>Salen a la luz los trapos sucios del mal llamado ‘ecologismo’ bien, muy bien, subvencionado. En el último ‘timo de la estampita’ descubierto por la Unidad Central Operativa Medioambiental del Seprona, en el Centro de Cría en Cautividad del Águila Imperial, de la Consejería de Medio Ambiente de la Junta de Andalucía, han quedado al descubierto unos cuantos de los de la jeta que, con más hocico que un guarro de dieciocho arrobas, han estado desvalijando, ¡durante nueve años!, la naturaleza que con tanta algazara, y demagogia, dicen defender.<br /><br />Se calcula que han expoliado unos nueve millones de euros, casi ¡mil quinientos millones!, de nuestras olvidadas ‘rubias’, que así se ve y aprecia mejor la magnitud de su ‘hazaña’. Eso sí, si según aquella popular y refranera ‘ley de Mahoma’, tan <em>chorizo-mangante-trincaperas</em> es el que da como el que toma, a los que han estado nueve años ‘sin enterarse’ de que les estaban metiendo el cazo en la faltriquera (nuestra faltriquera, la de nuestros dolorosos impuestos), habría que meterlos en el mismo costal (porque son de la misma harina) y darles, metafóricamente hablando, por supuesto, más palos que a una estera hasta sacarles de las costillas hasta el último centavo y que lo devuelvan a sus legítimos dueños. El día que entren a saco –y no duden de que lo harán porque los tiempos, y los gobiernos, están cambiando– en el santuario por excelencia de estas prácticas, no va a haber chimeneas en el Parque para quemar tantos papeles. <br /><br />Mal asunto, y lo veníamos diciendo, si los que nos, ¿gobiernan o desgobiernan?, no se enteran, ¿o sí?, de a dónde va la ‘pasta’ de nuestros <em>ivas</em>, multas e <em>ierrepeefes</em>, entre muchos otros, que con tanta voracidad se apresuran a incautarnos. Y lo cierto y verdad es que, ¡algunos, ojo!, o son presuntos, siempre, cómplices, o no nos lo explicamos, porque si no, que nos aclaren por qué en otras latitudes, un poquito más al norte, han podido subvencionar a otros, los de Equanimal, o el Frente de Liberación Animal, que, aunque presuntos también, ya están a buen recaudo, en la cárcel, acusados, por un juez —que conste que no hemos sido los cazadores— de ecoterrorismo. Pues eso, que a éstos también les ha llegado el parné de nuestras nóminas. Increíble pero cierto. <br /><br />Lo que cabrea hasta el hartazgo de todo esto, es que toda esta colección de almas de Judas, talibanes defensores de sus únicos y excluyentes principios —que recuerdan a otros tiempos de inquisidoras y flamígeras prácticas— en aras de aumentar sus cuentas corrientes, son los que con más saña se ensañan con esto lo nuestro, la caza. <br /><br />Desde una página web que presume de ‘libre pensamiento’ —¡hay que joderse!— un individuo que, por la citada página en la que escribe, se precia de respetar el libre pensamiento de sus semejantes (o sea sé, los humildes mortales como nosotros) se descuelga con elucubraciones como ésta, defendiendo a ultranza a aquellos que la justicia ya ha enviado a donde deben estar: «Y aquellos que para sí mismos hayan vetado definitivamente el paso a la compasión, la empatía y la generosidad, que al menos no den pábulo a la mentira y a la intoxicación, porque rescatar a cinco gallinas o a dos corderitos del corredor de la muerte y trasladarlos a un santuario, no es un crimen sino un revulsivo y un acto de justicia» <em>(www.ellibrepensador.com)</em>. En su último artículo ‘de opinión’, bajo el título <em>Matando jabalíes y enterrando cazadores</em>, viene a decir, más que menos, y ustedes pueden comprobarlo en la citada página, que además de matarifes y provocadores de malformaciones y mutilaciones, y de condenarnos éticamente, nos matamos unos a otros en los accidentes de caza, porque somos negligentes psíquicamente y nos conceden los permisos de armas poco menos que en las tómbolas de la feria. Y, desde su ‘púlpito’, exhorta y critica a la autoridad para que ponga coto a la permisividad «… y de que sean tan laxos los requisitos para poner un rifle en manos de quien lo quiere para matar». Me gustaría saber la opinión de este sujeto sobre el pobre chaval de 18 años que, con un carné de conducir de muy pocos días, circulaba a 220 por una recta y acabó con su vida y la de dos de sus amigos… ¿Eliminaría al resto de conductores de este país?<br /><br />En manos así, de los unos y los otros, quieren que esté la naturaleza. ¡Hay que joderse! Y van dos…<br /><br /><br /><em>Editorial de la revista</em> Caza y Safaris <em>del mes de agosto</em></description>
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<pubDate>Mon, 23 May 2011 11:57:42 GMT</pubDate>
<title>Caza y algo más</title>
<author>Antonio Mata</author>
<link>http://www.club-caza.com/blog/asaltodemata/postver.asp?p=150</link>
<description>El devenir de las circunstancias me está llevando, de un tiempo a esta parte, a profundizar un poco más a fondo en una institución que, tengo que reconocerlo, sobre todo por el tipo de caza que practico, sólo conocía en superficie.<br /><br />Bien es cierto que, por razones estrictamente profesionales, en determinadas ocasiones tenía que escribir noticias a cerca de la misma, y no deja de ser menos cierto que hasta me extrañaban las informaciones que recibía, causándome cierta sorpresa. Como la mayor parte de las veces tenía que informar de galas, cenas y eventos similares, mi percepción se limitaba en medida suma y mis sensaciones eran tan superfluas como para llegar a pensar en más de una ocasión que los integrantes de esta institución a la que me refiero se pasaban la vida comiendo y cazando y cazando y comiendo.<br /><br />Pero hete aquí que, como tantas y tantas cosas en la vida, sin comerlo ni beberlo ni buscarlo, resulta que me veo implicado, profesionalmente, claro está, con la citada institución. Y de la implicación profesional paso, tras rascar la primera capa y ahondar bajo la superficie, a la implicación personal.<br /><br />Primero conozco a las personas. Y me encuentro con que detrás de las fotos, que era lo único que hasta ese momento me llegaba, hay algo más que gente que caza y se limita a exhibir sus trofeos. Conozco a personas que, muy en silencio y sin algazaras, realiza cursos, implica a los jóvenes en la caza proporcionándoles, sobre todo, medios económicos y cacerías asequibles a sus maltrechos bolsillos, imparten conferencias, programan actos literarios, de caza, por supuesto, mantienen programas de defensa de la Naturaleza y las especies cinegéticas, apoyan eventos, congresos y todo tipo de actividades que tengan que ver con nuestra actividad (como el próximo congreso de biólogos cazadores que se celebrará en Barcelona el próximo mes de septiembre), pero sobre todo, y si me apuran lo más importante, destinan los beneficios de las subastas cinegéticas que realizan, que son muchas, a favorecer a los más desfavorecidos, a los que tienen necesidades, a veces muy básicas, y no encuentran el modo de paliarlas. En una noticia publicada en estas mismas páginas pueden comprobar el acto de donación de una ingente cantidad de dinero a una asociación que se dedica precisamente a eso. Y, que yo sepa, es de las primeras veces que aparece, en esto lo nuestro, una noticia semejante. Básicamente por lo ya dicho, porque su labor es silenciosa, sin ruidos, paso a paso y dando trigo… en lugar de predicar.<br /><br />Después conozco, bastante más a fondo, la institución. Lo primero que atrajo mi atención fue su lema: <em>First for hunters</em>, primero los cazadores, o los cazadores primero, o lo primero para los cazadores… o como bien quiera que se traduzca, que no es mi fuerte la lengua de don <strong>Guillermo</strong>. Pero, ¡coño!, ya me llamó la atención, ¡si resulta que lo primero soy yo, como cazador! Y cuando preparo los primeros artículos empiezo a descubrir que esto es algo más, un poco más, ¡un mucho más! Resulta que con una… insignificante cuota, ¡anual!, de noventa dólares, la institución está establecida nada menos que en Washington DC, al ladito de donde se toman todas las decisiones del poder a nivel mundial, y que no hay ni una sola decisión, ni una sola, que se tome a nivel cinegético en el país que rige los destinos del mundo, en la que ellos no estén presentes, defendiendo la caza y a los cazadores. Pero es que no hay ni una sola denuncia, ni una sola, por parte de cualquier grupo, ecologista o <em>ecologeta</em>, o del tipo que sea, en la que, de forma inmediata, no estén presentes sus abogados defendiendo… la caza y a los cazadores.<br /><br />Hay más. Con sus presupuestos, conseguidos a base de noventa dólares anuales, sufragan cientos de programas de conservación y sostenibilidad, en cualquier rincón del planeta, defendiendo, mejorando, salvaguardando a las especies cinegéticas, luchando contra el furtivismo y contra cualquier amenaza que pueda surgir y afectar… a la caza y a los cazadores. Y tienen voz y voto, nada más y nada menos, en organismos de la importancia de CITES, o en el Grupo Caza del Parlamento Europeo, junto con la FACE, en los que defienden los intereses de la caza y de los cazadores. ¡Nuestros intereses!<br /><br />Eso sí… si hay un tema que me enganchó, y me agarró por las tripas, no fue otro que el descubrir la labor social que realiza su Fundación. Allí donde hace falta un bocado, sobre todo en África, suelen estar y están. Voluntarios, cazadores pero voluntarios, dispuesto a llevar alimentos y enseres, además de una sonrisa, a las zonas más deprimidas y que más lo necesitan. Pero es que también trabajan con deficientes, con personas que, por circunstancias de la vida, no pueden apreciar, por ejemplo, la belleza de la fauna… allí están ellos con sus programas para mostrar, enseñar, divertir, comprender, ayudar… ¿Se puede pedir más por noventa dólares?<br /><br />Pues hay más. ¡En EE UU proporcionan, con la carne de la caza, sustento a un millón de personas necesitadas cada año!<br /><br />Algunos nombres, muy pocos, los conozco. Se llaman <strong>José María Losa</strong>, <strong>Enrique Grande</strong>, <strong>Rafael Pérez Fragero</strong>, <strong>Salvador Ruiz, Pedro Micó</strong>, <strong>José María Castresana</strong>, <strong>Fernando Jordao</strong>… <strong>Larry Rudolph</strong>, <strong>Joseph Hosmer</strong>, <strong>Nelson Freeman</strong> o <strong>Norbert Ullmann</strong>. El resto, son unos cuantos miles de personas anónimas, silenciosas, desinteresadas, altruistas, solidarias… cazadores, como usted y como yo.<br /><br />Aquí, mientras tanto, nos la cogemos con papel de fumar por un ¡quítame allá unos genes de una cuerna…! Ver para creer.<br /><br />¡Ah, casi se me olvidaba! Se llama, la institución, Safari Club Internacional.<br />Ya me acordaré de más cosas para contarlas.</description>
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<pubDate>Sat, 05 Mar 2011 03:36:46 GMT</pubDate>
<title>¡Fuenteovejuna, señor!</title>
<author>Antonio Mata</author>
<link>http://www.club-caza.com/blog/asaltodemata/postver.asp?p=142</link>
<description>Me despierto sobresaltado. Es, tal vez, la apesadumbrada desazón que produce el cansancio de estos frenéticos días de feria, que te tienen en tensión y a la que salta, en constante duermevela y en prevengan, por los avatares que te pueda deparar un nuevo día, uno más y ya van unos cuantos, en el que estar al pie del cañón y que todo salga a pedir de boca.<br /><br />Estamos de feria y todas las horas son pocas intentando que todo siga su curso y los amigos que nos visitan puedan disfrutar de lo que tanto trabajo nos ha costado preparar. Me despierto sobresaltado y, en ese impase tan extraño que acaece entre el sueño y la vigilia, circula por mi mente una famosa frase de un muy famoso luchador, mártir, de los derechos civiles: <em>I have a dream</em>. ¿Me estaré volviendo más <em>zumbao</em> de lo que estoy?<br /><br />Me tiro de la cama, a las tantas, y como un zombi de esos de película de serie <em>B</em>, enciendo el trasto este que me permite dejar constancia de mi desvarío, y me pongo a darle a la tecla. Definitivamente, me adjetivo a mí mismo, estás para que te aten. Pero, plagiando la citada frase de Martín Luther King, he tenido un sueño y, antes de que mi propia realidad supere a mi ficción, tengo que contarlo.<br /><br />Resulta que en mi sueño, un ángel de la guarda, de los buenos, me cuchichea al oído que los cazadores de cierta comunidad autónoma, La Rioja, para más señas, están emulando a los personajes del gran drama de Lope y han lanzado aquel tan terrible como hermoso grito de ¡Fuenteovejuna, todos a una!<br /> <br />Resulta que, ante las tropelías de sus ‘comendadores’, o séase de la panda de mangantes que les quieren extorsionar y arrancarles de sus maltrechas flatriqueras hasta el último de los higaditos, los cazadores riojanos, han agarrado al rábano los <em>güe</em>… perdón, por las hojas, se han plantado con los brazos en jarras y les han dicho a sus mangantes, perdón, otra vez, que entre sueños se me va la pinza, les han dicho a sus gobernantes: ¡Ahí tenéis los cotos! ¡Metéroslos por donde os quepan y ahora vías y los cazáis vosotros! Y, de paso, si los conejos se comen las cepas vais a cosechar el vino de las alcuzas…<br /><br />¡No me lo puedo creer! Le digo al ángel de la guarda ese, en mi sueño. Lo que me estás contando es una milonga de padre y muy señor mío. ¡Vamos! ¡Enseguida un cazador de éste nuestro país va a dejar de cazar para beneficio de todos y que los mangan… joder, los gobernantes, se den cuenta de sus abusos y de que tienen a este colectivo acogotado, humillado y, sobre todo, arruinado!<br /><br />Pues va el angelito de las narices y me dice que sí, coño, que sí, que en el día de ayer, 4 de marzo del 2011, se ha producido un hecho histórico en nuestro país. ¡Qué todas las sociedades de cazadores riojanas, han dejado sus cotos a sus propietarios, porque no les sales de los cataplines (el ángel es muy comedido) que los de la faca del Agroseguro les quieran mangar un millón y tropecientos mil euros de hace dos temporadas…! ¡Qué ha pasado! ¡Qué no se va a cazar en La Rioja durante un tiempo! ¡Qué todos los anticaza, van a estar <em>mu</em> felices y <em>mu</em> contentos! ¡Qué ellos van a solucionar, con su ‘ciencia infusa’, y la flauta del Flautista de Hamelin, lo de la plaga de conejos y guarros (a estos les van a poner un lazo)! ¡Qué esto va a ser el ‘paraíso verde’ porque, por fin, esos escopeteros asesinos van a dejar en paz a los animalitos del bosque y <em>Bambi</em> y <em>Tambor</em> van a ser felices y van a comer perdices…! Bueno, eso no, que lo de comer perdices también está muy mal visto…<br /><br />Creo que me voy a volver a dormir. Estos sobresaltos a estas horas no tienen desperdicio. ¡Vamos, que esto no es más que eso, un <em>delirium tremens</em> de mi calenturienta imaginación. Al fin y al cabo es solo un sueño de un crédulo, como yo, me digo, que se cree que dejando de cazar se van a resolver de una vez por todas nuestros problemas. Estás para que te aten, me vuelvo a repetir, y lo mejor que puedes hacer es apagar de una vez este trasto, que no son horas, y dedicarte a dormir que falta te hace…<br /><br />Y mientras me decido a poner fin de una vez por todas a esta tontuna que me ha dado, me observo a mí mismo, reflejado en el cristal, con una sonrisa boba pensando… ¿Y si fuese verdad? ¿Y si por una vez la ficción superase a esa jodida realidad cotidiana, y alguien, con dos ‘bemoles’, y apoyados, esta vez sí, de verdad, por la institución que los engloba, se hubiese decidido a dar el primer paso? ¿Y si los riojanos, cazadores, se han plantado ante el <em>tontolhaba</em> del gobernador y ante la famosa pregunta de quién mató al comendador, han respondido ¡Fuenteovejuna, señor!, y ante la segunda y también famosa pregunta de y quién es Fuenteovejuna, han respondido ¡¡¡TODOS A UNA!!!?<br /><br />¡Joder, que sueño más tonto!</description>
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<pubDate>Wed, 22 Dec 2010 12:38:54 GMT</pubDate>
<title>¿Qué les hemos hecho...?</title>
<author>Antonio Mata</author>
<link>http://www.club-caza.com/blog/asaltodemata/postver.asp?p=135</link>
<description>Y que conste que en esta primera reflexión no me estoy refiriendo sólo a nosotros, los cazadores… ¿Qué ‘delito’ ha cometido este país (tal vez en el pasado y no sepamos mirar dónde) para merecerse una clase política como la que en estos momentos de angustia nos gobierna? Y que conste, otra vez, que no hablo de ideologías ni de colores.<br /><br />Daría para escribir un par, como mínimo, de enciclopedias simplemente reflexionando, que no profundizando en las soluciones, sobre la multitud de posibles posibilidades que unos políticos, normales y corrientes —que tampoco hay que ser un <strong>Einstein</strong>—, abordarían para salir de este agujero negro en el que estamos, y seguiremos, que es lo más grave, sumidos. Duplicidad y triplicidad de administraciones; ministerios inservibles (por la duplicidad, precisamente); fraude fiscal (23 % del PIB); el ‘muerto’ que nos han colocado las cajas de ahorro y la banca en general (en la economía de mercado, si mi empresa cierra, como les ha sucedido a miles de PYMES de éste país, no hay un dios que venga a ‘salvarnos’ con un ‘plan de rescate’); la ‘pasta gansa’ que han trincado cientos de políticos corruptos; los miles de asesores; los sueldos y pensiones de sus señorías… ¿Quieren que siga…?<br /><br />Simplemente, mirando la ‘cara’ (podría decir labios) que tienen algunos de nuestros próceres, ¿esto puede tener algún atisbo de solución? Y se supone que los cambiaron porque estos son los buenos… ¿Se imaginan si siguieran la <em>Maleni</em> (que dijo públicamente que quería colgar a un rival político de la catenaria), la <em>Igual-dá</em>, el <em>Charnego</em>… a los que, por cierto, seguiremos pagando <em>ad aeternum</em>?<br /><br />«La política es el arte de buscar problemas, encontrarlos, hacer un diagnostico falso y aplicar después los remedios equivocados». ¿Saben quién lo dijo? <strong>Groucho Marx</strong>, por supuesto. Pues en esas estamos… Cuando se es un inepto (o a lo mejor son más listos de lo que nos creemos, acuérdense del <strong>doctor Goebbels</strong>) se tiran balones fuera para suplir las carencias de regate en el área. <br /><br />A estos, por sus aptitudes, les podía haber dado perfectamente por doblar esquinas… ¡Pues no, les ha dado por restringir derechos y por prohibir! Y aquí sí hablo ya de lo nuestro, aunque podría referirme a otras miles de proscripciones. ¡La han liado parda con lo del proyecto de Real Decreto (decretazo, para variar) del Reglamento de Armas! Si tiran <em>p’alante</em>, que puede que tiren porque además son tozudos, van a acabar jodiendo (<em>p’a</em> uno más…) a un sector que, mejor que peor, iba tirando y manteniendo el tipo… ¡Qué más les da! Lo nuestro, a ver si nos vamos enterando, ¡les importa un carajo! Es más, como algunos venimos avisando desde hace tiempo, serían muy felices si desapareciésemos de un plumazo (o decretazo). Claro que a nosotros, como siempre, nos ha pillado como al tonto del desfile, con el paso cambiado, y ahora… nos entran las prisas.<br /><br />Se escuchan, al cierre de esta edición, ‘tambores de manifestación’. Yo al menos, y salvando las distancias, les haría lo mismo que los controladores, ¡una huelga salvaje de escopetas caídas y… a ver qué pasa! ¿Nos mandarán al Ejército?<br /><br />No me resisto a concluir con aquellas hermosas palabras de <em>España en marcha</em> de <strong>Cernuda</strong>:<br />«¡A la calle! que ya es hora<br />de pasearnos a cuerpo…»<br /><br /><br /><em>Publicado en</em> Caza y Safaris <em>enero de 2011</em></description>
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<pubDate>Fri, 10 Dec 2010 02:13:48 GMT</pubDate>
<title>Estado de alarma</title>
<author>Antonio Mata</author>
<link>http://www.club-caza.com/blog/asaltodemata/postver.asp?p=133</link>
<description>Va <em>‘entrá’</em> en aguas la temporada y en el tiempo de un suspiro ya estamos otra vez dando aceite a los cañones y colgando gorras y sombreros en las perchas o en las escarpias. Como cada año por estas fechas, en las que los buenos deseos afloran, porque son gratis, dicho sea de paso, cada uno va contando la feria según le gire la noria, o, mejor dicho, según los resultados de sus perchas o las puntas de sus cuernas y el grosor de sus ‘navajas’.<br /><br />Tiempos tristes y convulsos éstos en los que, por desgracia, hay que sacar el cuchillo de remate para poner en su sitio a unos cuantos guarros que se creen los monarcas de los cielos y se permiten, con la que está cayendo, poner en jaque a Dios y al diablo. ¡Ay que joderse! En su pecado llevan la penitencia… Pero el daño ya está hecho y ya veremos, que dijo el ciego, hasta donde llega el hilo de la cometa. ¡Qué nos pille <em>confesaos </em>!<br /><br />Tiempos tristes, digo, y convulsos, éstos que se ciernen también sobre los que vamos a peón. Las luces de alarma parpadean tanto en el panel de control, que bien pudieran ser los farolillos chinos que alumbran una verbena. Pero no lo son. Son, cada día más y más, avisos de navegante que tratan de ponernos en alerta sobre la que se nos viene encima, que ya está aquí, en muchos casos, sin que, al parecer, nadie se dé por aludido.<br /><br />Lo primero y principal, y parece que no hay vuelta de hoja, es que las cosas de la caza chica están dejadas de la mano del Altísimo. Insisto en que cada uno verá el agua del vaso según se le vaya dando la mañana del sábado o del domingo, pero en los territorios que me conciernen, muchos de las mis tierras manchegas, la perdiz brilla por su ausencia año sí y año también. Y éste no iba a ser una excepción. Por terruños en los que antaño —tampoco es que haya que echar mucho la vista a la espalda— daba gloria verlas, ahora, y ya no podemos culpar a las inclemencias climatológicas, que este año han sido inmejorables, no es que den ganas de llorar, es que, domingo sí y domingo también, de los tres o cuatro que se abre, los lagrimones son de cocodrilo. Y tampoco, como tantas veces ha ocurrido, se le puede cargar el peso a las costillas del <em>cacero</em>, que tanto avarició en otras ocasiones, porque, como ya he adelantado, apenas se abren dos pares de domingos y se cierra cagando leches en previsión de males mayores… y que el año que viene sea lo que Dios quiera. Que tampoco.<br /> <br />Esto, a la vista está, no es un <em>led</em> de esos que se enciende y suena para, por ejemplo, que te abroches el cinturón, no. Esto es un faro —más grande y más alto que el famoso histórico de Alejandría— encima de un cerro. Y todo el mundo que pasa lo ve de lejos, recibe el aviso, comenta, elucubra, como yo, vacila… y pasa de largo para no chocarse con él de frente y descalabrarse el colodrillo.<br /> <br />Por doquier surgen tratados, tesis, instrucciones, ensayos, monografías, análisis, investigaciones… que cacarean males y remedios a troche y moche para, al final y como siempre, llegar al año siguiente y encontrarnos con las mismas papeletas para la rifa; porque no me negarán que esto se parece cada vez más a las tómbolas de la feria, esas en las que, el que más papelas compra, al final siempre se lleva a la muñeca <em>Chochona</em>. Lo cierto y verdad es que esto empieza a cansar y el desánimo del personal cunde y causa estragos. A las últimas noticias me remito. Muchos cotos de mi Castilla-La Mancha —lo dice la Federación, que estas cosas son muy serias como para inventárselas— van a tirar la toalla. Si al panorama de este año, tras haber soltado la guita por activa y por pasiva, le sumamos, ahora, completamente indefensos, los que se presentan con la faca del Curro Jiménez —léase, por ejemplo, Agroseguros— a sanear los fondos, ya con telarañas, de nuestras faltriqueras… pues eso, que el último en salir del país que apague las luces del aeropuerto (si es que quedan controladores).<br /><br />¿Por qué, entre otras cosas, tenemos que pagar unos daños que alguien peritó misteriosamente y por su cuenta, a traición? ¿Por qué, entre otras muchas cosas, tenemos que pagar unos daños a los que nadie pone, o no quiere poner, remedio? ¿Por qué, entre otras muchas más cosas, tenemos que pagar unos daños de una especie que no nos dejan controlar, que se niegan a declarar plaga, donde lo sea que lo es, que solicitamos permisos para cazar con los ‘bichos’ y nos los niegan sistemáticamente? ¿Quién paga daños de grullas y avutardas? Pues ése, el mismo que no nos deja controlar al conejo, que afloje, ahora, ‘la mosca’ y satisfaga las ansias, hasta judiciales, que le han entrado de repente a los de los del trabuco y la faca. Si nos negásemos todos a una, como los de la <em>Fuenteovejuna</em>, otro gallo nos cantaría. Pura utopía.<br /><br />No ha muchos días que andábamos en una jornada convocada por Aproca España por las perdiceras tierras ciudarealeñas. ¿Se quieren creer que en varias, bastantes, muchas veces, se habló de un futuro amenazado, más que dudoso y totalmente incierto, de la caza menuda? Vistos los resultados de lo que va de temporada en muchos cotos, de aquí a un escaso lustro no nos comemos el turrón. Nos contaba, por ejemplo, nuestro querido amigo <strong>Luis Fernando Villanueva</strong>, presidente de Aproca España, que, a pesar de que hace más de dos años que el MARM homologó oficialmente los famosos lazos para el control de predadores, como el <em>Collarum</em> —que, dicho sea de paso, dicen los expertos (los que se pasan el día en el campo, no los otros) que además de carísimo no sirve ni para tomar por donde amargan los pepinos—, el alar o las cajas trampa, resulta que en muchas comunidades, como en Castilla-La Mancha, dicen los consejeros de turno que no se pueden emplear (¡alucinen!), ¡hasta ver qué deciden los ecologistas! Los de ‘en acción’, la Seo o Adena, entre otros, que son los que mandan en todo ese cotarro, han decidido, <em>per se</em>, que ellos van a realizar otra homologación, subvencionada, por supuesto… Y, mientras los consejeros se andan con el bolo colgando (me apetece más decir con el moco colgando), las alimañas dando buena cuenta de las patirrojas. ¡Eso sí que está acabando, a pasos agigantados, con la perdiz y amenazando el futuro de la menor! Nosotros, mientras tanto, en actitud contemplativa del bolo, o del moco, de los consejeros.<br /><br />Se nos llena la boca de baba esparciendo a los cuatro vientos que somos tantos o cuantos, que generamos cientos o miles o cien miles… ¿Pero es que aquí no hay nadie que de una puñetera vez dé un puñetazo encima de la mesa y plante los cojones encima?<br /><br />Esto, así lo pienso y así lo digo, es como la casa de tócame Roque, el que la pilla es <em>p’a</em> él y el que venga atrás que <em>arreé</em>… Pero hay una cosa que tengo muy clara, esto sólo se arregla de una forma sencilla: todos a una… ¡y ahora, que cacen ellos!Lo demás… estado de alarma, permanente, y agua de borrajas.<br /><br />Mis mejores deseos para todos, incluso para ellos, en estas fiestas cercanas. Del año nuevo ni hablamos…</description>
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<pubDate>Wed, 13 Oct 2010 23:27:19 GMT</pubDate>
<title>Lince ibérico… Crónica de una muerte anunciada</title>
<author>Antonio Mata</author>
<link>http://www.club-caza.com/blog/asaltodemata/postver.asp?p=128</link>
<description>La costumbre generalizada y sistemática, extendida entre los naturalistas, de ‘humanizar’ a la fauna, salvaje y silvestre, colocándole nombrecitos tipo <em>Bambi</em>, siempre me ha parecido cuanto menos una cursilería, por no decir una estupidez y un sinsentido antinatura.<br /><br />Supongo que a muchos les debe parecer ‘muy tierno’, con mucho sentimiento, ver a <em>Simba</em>, o a <em>Scar</em>, por no decir <em>Juanito</em>, que es más nuestro, devorando a los cachorros de sus leonas para que estas vuelvan a entrar en celo.<br /><br />Viene a cuento, esta reflexión, porque ahora voy a ser yo, sin que sirva de precedente, el que va a utilizar algunos de esos afectuosos apelativos para introducir esta exigua crónica, en este caso opinión, sobre un desastre anunciado. <em>Cascabel, Fado, Cromo, Garfio, Arcex</em> y <em>Ecológico</em> (¡manda… narices!). Así eran conocidos estos seis ejemplares de <em>Lynx pardinus</em>, nuestro tan querido como malogrado lince ibérico.<br /><br />Éstos, como tantos muchos otros, muchísimos —<em>Maki, Wary, Nuria, Auriga, Rómulo, Alba</em>…—, todos muertos, son un insignificante ejemplo de los ‘magníficos resultados’, así nos los presentan una y otra vez, de uno de los emblemas del conservacionismo ¿científico?, el <em>Programa de Conservación</em> Ex-situ <em>del Lince Ibérico</em>, un proyecto que, tras la friolera, que sepamos, de diez mil millones de las antiguas pesetas, ha ‘logrado’, que sepamos también, reducir los más o menos mil doscientos ejemplares que había, cuando se dio la voz de alarma, a unos doscientos veinte que quedan en la actualidad. Su más reciente ‘logro’, una misteriosa enfermedad renal, ERC, que en apenas cinco meses se ha llevado por delante a los antes mencionados y tiene a otros diez en la UVI en estado terminal. Tras ingentes investigaciones de ‘todos los científicos del mundo mundial’, resulta que han muerto por, ¡asómbrense!, exceso de vitamina D en el programa ‘científico’ de alimentación. ¡Hay que ser… reiterativamente burro, para envenenar a un animal <em>con Redoxon</em>!<br /><br />¡Vean, y alucinen un poco más si cabe, con algunos de los datos que hemos conseguido y que les contamos en el <a href="http://www.club-caza.com/articulos/502mata.asp" class="enlacetexto">reportaje publicado en estas mismas páginas</a>!<br /><br />Pero hay otro tema, íntimamente ligado a éste, que cabrea, si es posible indignarse más aún, hasta decir basta. El mutismo oficial al respecto es, aun bochornoso, hasta cierto punto lógico, nadie tira piedras, algunos sí, contra su tejado, aunque en esta caso sea el tejado de todos —sólo un diario de tirada nacional ha osado, brevemente y un solo día, hacer unas someras críticas al respecto—. Los que no han abierto el pico, nunca mejor dicho —salvo una honrosa excepción—, son esos ‘amigos nuestros’ que no se cansan, día tras día, de denunciar y protestar, y hacer <em>ielepeses</em> y despelotes, defendiendo la causa de los ‘sentimientos’ de los animales. ¡En una orden de veda han autorizado a cazar gorriones, siempre por plaga, por supuesto, y a una superfamosa organización defensora de todo lo defendible e indefendible, que ahora, para más inri, quiere entrar en política, le ha faltado tiempo para presentarse en el juzgado y denunciarlo! ¿Se puede ser más hipócrita? Sí.<br /><br />Después de diez mil millones, en palabras muy recientes del director del Organismo Autónomo de Parques Nacionales, Javier Madrid, «Un cincuenta por ciento de los felinos que se reintroducen en la naturaleza fallecen…». <br /><br />¿A qué juzgado habría que ir…?<br /><br /><br /><em>Editorial de la revista</em> Caza y Safaris <em>del mes de octubre</em>.</description>
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<pubDate>Fri, 20 Aug 2010 12:26:12 GMT</pubDate>
<title>«Una sociedad democrática avanza cuando prohíbe»</title>
<author>Antonio Mata</author>
<link>http://www.club-caza.com/blog/asaltodemata/postver.asp?p=122</link>
<description>Da qué pensar. La frase en cuestión es fruto de una de esas mentes preclaras predestinadas a salvar humanidades varias con la razón, su razón, por bandera, imponiendo, que no razonando, sus razonamientos: ¡O tragas o deglutes!<br /><br />La ley de las minorías mayoritarias campa por sus respetos y el que no… ya sabe, contra más llore menos mea. Y eso que el ‘señor’ <strong>Puigcercós</strong>, autor de semejante estalinista axioma con el que abrimos esta disertación, es progresista, liberal, republicano y de izquierdas ¡Manda… de esos, si <strong>Marx</strong> o <strong>Engels</strong> levantaran la cabeza!<br /><br />Aunque daría para unos cuantos cientos de páginas el indagar en la mente de tanto moralista, salvador, preclaro y descerebrado –cuyo único objetivo no es otro que el de seguir montados en la burra sin doblar el espinazo-, no es cuestión de entrar a su trapo, aunque, la verdad, ganas dan de promover una de sus ILP, Iniciativa Legislativa Popular, entre los de aquí, para preguntar si queremos que se queden, aquí, algunos de los de allí.<br /><br />Si he sacado a cuento semejante ‘democrático’ disparate, no es sino porque fue pronunciado a raíz de la ya famosa votación que prohíbe, cómo no, la Fiesta Nacional, en una parte del suelo patrio, que, por lo que se palpa, quiere dejar de serlo. Y si realmente, siendo pragmático, me preocupa –aparte de por el afán prohibicionista de esta banda de mesiánicos redentores que nos está tocando sobrevivir- no es por otra cosa que por la parte que me toca. Que nos toca.<br /><br />Las primarias reacciones, tras lograr lo de los toros, de esos que andan como locos por hincarle el diente a esto lo nuestro, muy crecidos ellos con su ‘triunfo’, fueron las de ponernos en la cruz de su visor y azuzarnos a las hienas de la ILP. Creo recordar, como aviso para navegantes, que cierto grupo de <em>ecotontólogos</em> en movimiento ya tiene una página en la <em>internete</em> recogiendo firmas contra nuestra actividad. Pero lo que realmente empieza a tener visos de alarma es que, por momentos, ya no son sólo los chupa subvenciones los que se despelotan en aras de sus hipócritas ideas –y digo lo de hipócritas porque defender a los toros eliminando la lidia no es sino querer acabar con ellos y porque si están en contra del maltrato animal, como dicen, ¿por qué no han prohibido también sus famosos <em>correbous</em>? ¿O no?-.<br /><br />En los días siguientes a la polémica prohibición taurina e indagado en casi todos los ‘comentarios’ de casi todos los artículos relacionados con el tema, he leído muchas opiniones de esas que aparecen de corrido en muchos programas de la <em>tele</em>, he sondeado las páginas de los animalistas animales, de los ‘ecologistas sandía’, de los protectores de los excrementos del escarabajo pelotero y de los defensores del colorín <em>patirrojo</em> de la Cochabamba, entre otros cientos defensores de lo indefendible, y en todos, y todos es todos, las muchas opiniones, y muchas son muchísimas, la coincidencia generalizada es que ahora le va tocando el turno a la caza. Pero lo que más me aterra, y dicho queda lo del terror, es que ya no son cuatro esperpentos <em>despelotaos</em> los que expresan sus opiniones. Ahora, tras su ‘flamante triunfo’ con la ILP de la tauromaquia, los que opinan son albañiles, amas de casa, fontaneros, ejecutivos, estudiantes y abuelas haciendo calceta. Cuando vi por primera vez lo de la ILP antitaurina pensé: «¡Ya están los cuatro de siempre con sus protestas en cueros!». Del resultado final ni les hablo.<br /><br />Si a todo esto le sumamos la oportunidad política, que está a la que salta, como no espabilemos un poco, y visos hay de que no lo haremos, podemos empezar a creernos lo del chiste de Juanito, <em>el del mechero</em>: «¡Date por jodido!». Las desafortunadas declaraciones de Núñez Feijoó, presidente de la <em>Xunta</em> de Galicia, cuestionando hasta la legalidad de la caza (aunque parece ser que luego las ha matizado -tras la reacción de los cazadores- y donde dije digo…), son una muestra palpable de que la espada de Damocles de la ILP está empezando a pender por encima de nuestras cabezas. Y, o la hacemos o nos la hacen.<br /><br />No puedo resistirme a la tentación, para finalizar, de responder a semejante parida, la del Puigcercós, con un gran latinajo, muy arraigado en el acervo popular: <em>Quod natura non dat salmantica non praestat</em>. Pues eso, <em>senyor</em> Juan.<br /><br /><br /><em>Publicado en la revista</em> Caza y Safaris <em>del mes de septiembre</em>.</description>
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<pubDate>Mon, 19 Jul 2010 20:53:42 GMT</pubDate>
<title>«¡Waka waka eh, eh...! This time for africa»</title>
<author>Antonio Mata</author>
<link>http://www.club-caza.com/blog/asaltodemata/postver.asp?p=121</link>
<description>¡Gracias Sudáfrica! Es, posiblemente, la primera y la única vez en la Historia, que un país, tan lejano, y a la vez tan cercano, al nuestro, y sus gentes, han sido coprotagonistas de uno de nuestros más hermosos sueños... despiertos.<br /><br />Como he leído u oído por ahí, no sé dónde, uno cualquiera de estos tan revueltos como dichosos días, ¡gracias por, al menos un amanecer, habernos podido despertar tan felices! Porque, nos guste o no el llamado ‘deporte rey’, el <em>peloto</em>, que dicen por mi tierra, el <em>soccer</em>, que le llaman por otras, hay que reconocernos, por momentos, y a pesar de la que está cayendo, felices… muy felices y orgullosos. <br /><br />¡Gracias, chicos! Vuestro esfuerzo y buen hacer no ha sido en vano. Hacía falta, aunque mucho me temo que no servirá para casi nada, un gesto, una gesta como la vuestra, que, a pesar de tanto… agorero y <em>salvapatrias</em> (las suyas, dicen), nos llenase el corazón de colores —¡de un color, el de España— y de sentimientos de pertenecer a un hermoso país, un gran país, enorme, por su Historia, por sus pueblos y sus gentes. Ese país, mal que le pese a unos cuantos, es el nuestro y, por momentos, gracias a vosotros, y a nosotros, que ahí estábamos, ha recuperado su orgullo de serlo. ¡Gracias, no me canso!<br /><br />Pero es del otro, aunque me puedan la emociones, de Sudáfrica, del que quisiera decir cuatro palabras y media. Hace un tiempo, no mucho, algunos, muchos de ellos con muchas reticencias, optaron por darle una oportunidad (oportunidad que, en mi opinión, no es sino un derecho). Otros, en la medida de nuestras mínimas posibilidades, también apostamos. Desde esta revista —y desde casi todas las del sector— y en nuestra feria, FICAAR, intentamos echar el resto apoyando, junto con esto lo nuestro, la caza, la <strong>Copa del Mundo de Fútbol, Sudáfrica 2010</strong>. Recuerdo, por que las viví de refilón, las tremendas ilusiones del responsable de información de la Embajada de Sudáfrica en España, <strong>Jacobo Brockhause</strong>, o las del propio embajador, <strong>Vusi Bruce Koloane</strong>, aquellos ya lejanos días previos a la Feria. Esas ilusiones, gracias al esfuerzo y al trabajo, ahí está, se han visto superadas con creces.<br /><br />Surgieron, cómo no, los atrabiliarios y los sibilinos, los que querían hacernos creer con sus mensajes nefastos de inseguridad y otras memeces, que aquello iba a ser poco menos que un desastre. ¡Se cayeron, y callaron, con todo el equipo! Pero también, y estos sí que han hecho sangre, surgieron los oportunistas, los del agosto en julio, los <em>aprovechaos</em> que, a costa del bolsillo ajeno, han querido llenar sus alforjas… Y han jodido el negocio. Por culpa, por ejemplo, de los tremendos precios de los billetes de avión, la caza —y la mayoría de los que querían disfrutarla quedándose roncos apoyando a nuestra Selección— ha visto mermada su habitual contratación… y los animales se han quedado en las fincas. Y la posible bonanza en estos tiempos de locos, ha perdido, por culpa de los de siempre, una oportunidad única, la que le brindaba todo un pueblo.<br /><br />Pero Sudáfrica, a pesar de los aguafiestas, ha demostrado al mundo de lo que es capaz. Lo que algunos consideraban esa citada oportunidad ya no lo es. Ahora, ya, demostrado con hechos ante los ojos del Planeta, la oportunidad se convierte en una necesidad, suya y de todos los pueblos de África que, de una vez por todas, y sin tapujos, deben exigir su derecho al desarrollo y al justo aprovechamiento de sus recursos, como la caza, ancestralmente expoliados.<br /><br />Porque, como no ha dejado de repetirnos machaconamente la canción de Shakira…<br /><em>¡This time for Africa!</em><br /><br /><br /><em>Publicado en el número de agosto de la revista</em> Caza y Safaris</description>
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<pubDate>Fri, 25 Jun 2010 10:00:10 GMT</pubDate>
<title>«La estupidez insiste siempre…»</title>
<author>Antonio Mata</author>
<link>http://www.club-caza.com/blog/asaltodemata/postver.asp?p=118</link>
<description>No soy, por convicción, de citas —de ningún tipo—, pero en estos un tanto existencialistas tiempos que corren, no he podido, ni he querido, negarme a la tentación de recurrir a uno de mis, en otros tiempos, admirados filósofos, existencialistas precisamente.<br /><br />«La estupidez insiste siempre…», soltó en cierta ocasión el autor de <em>La peste</em> o <em>El extranjero</em>, <strong>Albert Camus</strong>, y se quedó más ancho que largo. Supongo, y no es mucho suponer, que si, como filósofo, y literato —que serlo lo era y bueno, en mi opinión—, descerrajó semejante axioma, es, sencillamente, porque su filósofica experiencia así le mostraba la lacerante y cotidiana realidad.<br /><br />Así, de lacerante y cotidiana, es la nuestra, la habitual realidad que día a día sobrellevamos cual lábaro, estandarte, mostrando una estupidez que insiste en regresar una y otra vez, como <em>El mito del eterno retorno</em> de otro, en este caso pensador nihilista, más retorcido si cabe aún que los mentados existencialistas, <strong>Friedrich Nietzsche</strong>. Me ha salido, en esta ocasión y sin que sirva de precedente, ¡faltaría más!, la vena metafísica que todos llevamos dentro.<br /><br />El caso es que todo este rollo, el de la estupidez, viene a cuento de alguna que otra crónica aparecida días atrás por los mentideros de esto de la prensa cinegética. La noticia en cuestión afirmaba que los presuntos furtivos (¡cualquiera se atreve a poner ahora otro palabro que pueda ser hipotético!) de cierta operación —con nombre de horrendo bichito <em>disneyano</em>, de todos conocido y generalmente bastante aborrecido en nuestro sector— realizada por el Seprona, hace poco más de dos años por distintos lugares del suelo patrio, se han ido de rositas porque han dado carpetazo (así lo dice la noticia) a la investigación por falta de pruebas. Se te queda una cara de gilipollas…<br /><br />Recuerdo, como otras muchas en las que he asistido a las ruedas de prensa, los detalles de la citada operación. Sin entrar en puntualizaciones, que haberlas haylas, los trofeos, presuntamente ilegales, que se incautaron, se contaban por centenas y brincaban de las cinco, muchos de ellos de especies protegidas y, ¡el colmo de los colmos!, algunos de crías que tenían congeladas. Las armas, presuntamente ilegales, que se incautaron, también alcanzaban una cifra estimable. Y a alguno de ellos, que yo no estaba allí pero lo sé, los trincaron, la misma noche de la operación, con las cabezas, de corzo, recién cortadas… Todo esto, se mostró públicamente y existen, presuntas, fotografías de todo lo incautado. ¿Qué coño es un prueba, en éste y en otros casos idénticos, en este país? ¿Qué tiene que pasar para que estos… <em>trincaperas</em> den con sus huesos en la cárcel? <br /><br />El trabajo que realiza el Seprona, al menos por los resultados que nos muestran en las ruedas de prensa, es encomiable. Entonces… ¿qué es lo que no funciona? Para ciertas cosas, sobre todo en lo que al tema de restricciones se refiere, la leyes son implacables (aquí estamos, sentados tranquilitos, esperando la que se avecina con la nueva ley de armas) y cualquier hijo de vecino las sufre en sus carnes hasta el hartazgo, incluso sin ninguna prueba fehaciente como suele pasar cuando aparece veneno en un coto, ¿o no? Y resulta que, una y otra vez, se repiten las famosas operaciones en las que, una y otra vez, se suele detener a los mismos pajarracos y el desenlace de las investigaciones, al menos de ésta de la que estamos hablando, ¡acaba en un carpetazo…!<br /><br />La filosófica sapiencia de Camus al respecto de su existencialista vida, puede ser, según el cristal con que se mire, totalmente cuestionable, pero lo cierto y verdad es que con su lapidaria sentencia, el menos en mi opinión, dio de pleno en el clavo: «La estupidez insiste siempre… sobre todo en los más estúpidos».<br /><br />¡Sentencia sin carpetazo!<br /><br /><br /><em>Publicado en la revista </em>Caza y Safaris, <em>julio 2010</em>.</description>
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<pubDate>Sun, 23 May 2010 14:10:18 GMT</pubDate>
<title>Verde humo</title>
<author>Antonio Mata</author>
<link>http://www.club-caza.com/blog/asaltodemata/postver.asp?p=111</link>
<description>Que lo ‘verde’ está de moda, en estos tiempos que corren, salta a la vista… sobre todo a la hora de hacer caja y obtener pingües beneficios aprovechando el río revuelto y que al personal, si le cuentas una de <strong>Spilberg</strong>, se emociona y ‘se conciencia’ sobremanera y entra al trapo como un miura.<br /><br />Los genios de la mercadotecnia —eso a lo que tanto nos gusta referirnos como <em>marketing</em>— saben muy bien de qué va la vaina, y aprovechan para vendernos ‘ecología de salón’ hasta en la sopa de sobre, cosa a la que nosotros, agradecidos mortales, correspondemos con creces, contribuyendo, felices, a incrementar sus cuentas de resultados. ¡Qué buenos son los ‘verdes ecológicos’, qué buenos son, que nos llevan de excursión!<br /><br />Aquí, en el suelo patrio, las grandes industrias, antaño modelos de productividad con enormes chimeneas emisoras de CO2, se han apuntado al carro de vendernos humo ‘verde’ emitido por las mismas chimeneas. ¿Han conseguido, por ejemplo, algunas de las famosas eléctricas, que con tan magníficas campañas nos camelan en la TV, cerrar una sola central térmica, por muchos molinos ‘humanos’ que nos muestren en los telediarios? Es más, <em>Ibertrola</em>, que tan ‘humana’ se ha vuelto y «…quiere ser como el viento», se gasta ingentes cantidades de parné en mostrarnos como cuida del medio ambiente cuando —y pruebas tenemos en los varios reportajes que hemos publicado en los distintos medios de este sector— no ha sido capaz de instalar quince kilómetros de miserable valla cinegética para que no se ahoguen unos cuantos cientos de corzos, y algunas otras especies, incluidos los pastores, en sus instalaciones de producción eléctrica en el río Carrión. ¿A quién le importan cuatro corzos de mierda?<br /><br />Si extrapolamos la <em>verdemanía</em> a nivel mundial las actuaciones alcanzan una cierta similitud con los chistes de <strong>Eugenio</strong>, que en paz descanse. Entre Exxon, Chevron, Shell o BP, suelen alcanzar unos beneficios netos anuales, en época de crisis, superiores a los cien mil millones de euros. Y BP, a la que le deben corresponder unos veinticinco mil millones del ala, va y la lía parda. La que se ha montado en el Golfo de México va a superar, y mucho, a una de las grandes catástrofes ecológicas de la historia, la del <em>Exxon Valdez</em> en Alaska.<br /><br />Hasta aquí todo ‘normal’. Éste es el tributo que tenemos que pagar por nuestro ‘estado del bienestar’. Pero lo que no pueden hacer estos magnicidas ecológicos —ni debemos permitir que nos la cuelen los <em>ecologetas</em> verdes— es hacernos comulgar con rodajas de aceña —ruedas de molino en castellano—. Estos redentores de lo irredento, profetas de sus cuentas corrientes, nos venden la moto ecológica amparados en los prelados de la subvención, esos salvapatrias catastrofistas que, en aras de limosnear las migajas —vivir del cuento sin pegar un palo al agua— avalan las actuaciones de los monstruos de la contaminación, como por ejemplo la BP.<br /><br />¿Que por qué me atrevo a ser un talibán a este respecto? «BP Oil España SA es una empresa consciente de su responsabilidad para conseguir un desarrollo sostenible y al mismo tiempo colaborar en el control del deterioro ambiental…». Así reza el folleto en el que la Fundación Global Nature nos vende la burra de que la empresa causante del mayor desastre ecológico hasta la fecha les suelta la pasta gansa para sus ‘campañas del lince’. Y en las memorias de 2002 y el 2003 de la Estación Biológica de Doñana, avaladas por el CSIC, la susodicha empresa ‘verde’ también se retrata para salvar al ‘lindo gatito’. <br /><br />La avaricia sólo tiene un color…<br /><br /><br /><em>Editorial del mes de junio de la revista</em> Caza y Safaris.</description>
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