LA REPRODUCCIÓN CANINA (I)
 
Alberto Arciniega
 

Es en ésta época de comienzos de otoño cuando gran cantidad de perras salen en celo. Algunas de ellas serán cubiertas con el objetivo de la cría o por descuido, pero la mayoría se mantendrán vacías ante la llegada del período de caza. Voy a intentar explicar en esta primera parte de manera sencilla cuales son los mecanismos fisiológicos del sistema reproductivo de la perra, dejando las posibles patologías relacionadas para un siguiente capítulo.

La perra desde el punto de vista reproductivo se define como una hembra monoéstrica. Es decir, sólo tiene un celo por estación reproductiva, en contraposición por ejemplo a la vaca que en período reproductivo tiene el celo cada 21 días o la oveja cada 17, si no quedan gestantes vuelven a salir en celo con este intervalo de tiempo, mientras que la perra si no queda preñada no vuelve a salir en celo hasta la siguiente estación. Y en la perra lo normal es que tenga dos estaciones reproductivas por año, con una separación de alrededor de seis meses. Las perras debido en parte al proceso de domesticación pueden entrar en celo en cualquier época del año, aunque las épocas algo más frecuentes son el comienzo de la primavera, y medio año después, el comienzo del otoño. Esto se cumple en mayor medida para las perras mantenidas en alojamientos al aire libre, ya que reciben los estímulos externos como fotoperíodo (horas de luz diarias) o temperatura, con menor distorsión que las perras mantenidas en casa.

La edad a la que las perras alcanzan la pubertad varía notablemente, pero como media lo podemos situar entre los ocho-diez meses de edad para razas de tamaño medio (Bretón, Pointer, Sabueso Español...). Las razas pequeñas son más precoces, pudiendo tener el primer celo a partir de los seis meses de edad. En el otro extremo de la balanza, razas grandes, como mastines , pueden no tener su primer celo hasta los 18-20 meses. Y lo que es común a todas las razas es que el primer celo puede ser bastante irregular, tanto en cuanto a su duración como a su intensidad. Incluso a veces no llegamos a apercibirnos de la aparición de éste por la falta de los típicos signos externos, es el llamado celo silencioso. Hay que ser siempre precavidos con estos celos poco aparentes porque aunque su fertilidad es mucho menor, la hembra puede quedar preñada. Las perras presentan celos durante toda su vida, no presentando parada reproductiva o menopausia, excepto que se presente una patología (quistes ováricos, piometras...) que altere el ciclo. Un error común es pensar que las perras viejas no pueden quedar preñadas y descuidarnos, quedando éstas cubiertas con los consiguientes problemas al parto que tienen posteriormente por su edad.

Respecto a la edad del macho a la cual empieza a ser fértil, se sitúa entre los seis meses para las razas más pequeñas, ocho-diez meses para razas de tamaño mediano y alrededor de los quince meses para los ejemplares de las razas gigantes. Como muchos sabréis el momento en que comienzan a levantar la pata para orinar se puede tomar como referencia para saber el inicio de la pubertad en el macho. Algunos estudios indican que un mes más tarde aproximadamente comienzan a generarse espermatozoides fértiles. Y aunque a partir de estas edades ya son capaces de concebir, no se deberían utilizar estos perros como sementales hasta que maduren un poco más, porque su fertilidad todavía no es la óptima.

Un error común es pensar que las perras viejas no pueden quedar preñadas y descuidarnos, quedando éstas cubiertas con los consiguientes problemas al parto que tienen posteriormente por su edad.
   

El celo lo podemos definir como una serie de cambios a nivel hormonal, físico y de comportamiento que tienen como objeto preparar a la perra para la cópula, fecundación y posterior gestación. Desde el punto de vista académico se dice que la perra tiene cuatro fases en su ciclo reproductivo: proestro, estro, metaestro y anestro. Las dos primeras fases son las que se corresponderían a lo que popularmente se llama celo, aunque desde un estricto punto de vista científico sólo el estro se corresponde con el celo.

El proestro es la primera fase del ciclo reproductivo. A nivel externo podemos ver que la perra empieza a atraer la atención de los machos, orina frecuentemente, la vulva aumenta de tamaño, a través de ésta hay una descarga de fluido predominantemente sanguinolento que contiene feromonas, responsables de la atracción sobre los machos. Comienza a existir al final de esta fase una reflejo de inmovilidad y la hembra aparta el rabo cuando se presiona con la mano la zona lumbar, pero lo que es muy importante la perra no acepta ser cubierta por el macho. La duración de este período es variable, pero como media podemos hablar de entre 8-12 días. A nivel de los ovarios existe un crecimiento de los folículos (óvulos), que se encuentran cercanos a su máximo tamaño. A nivel hormonal está fase está caracterizada por un aumento de la hormona FSH y estrógenos.

El estro es propiamente la fase del celo. Su duración media varía entre 6-9 días. Externamente se aprecia que la perra sigue atrayendo la atención de los machos, la vulva sigue aumentada de tamaño pero ahora el fluido es más transparente y viscoso y no sanguinolento. Existe ya un claro reflejo de inmovilidad por parte de la hembra ante el macho y ahora permite ser montada. A nivel ovárico se ha producido la ovulación, siendo los óvulos expulsados del ovario y recogidos por los cuernos uterinos esperando ser fecundados por el semen del macho. A nivel hormonal se ha producido una descarga de hormona LH (responsable de la ovulación) y un aumento de los niveles de progesterona.

Desde el punto de vista práctico es interesante conocer cuando es el momento óptimo para el acoplamiento de los perros. Para detectar el celo podemos basarnos en los signos externos de la perra.
   

El metaestro es la fase posterior al estro y externamente se caracteriza porque la perra deja de aceptar al macho. La vulva empieza a recuperar su tamaño normal y no existe prácticamente ningún tipo de secreción. A nivel ovárico se ha formado el cuerpo lúteo, responsable de la producción de progesterona. Los altos niveles de progesterona son una de las características de esta fase, independientemente de si la perra haya sido fecundada o no. Por eso en las perras es tan común encontrarnos con casos de pseudogestación o también llamado embarazo psicológico, a pesar de no haber quedado preñadas son hembras con niveles de progesterona anormalmente altos que provocan algunos signos similares a una gestación real.

El anestro es la última fase del ciclo reproductivo de la perra, siendo un período de inactividad y preparación para un siguiente ciclo.

Respecto al macho aclarar que no tiene ciclo reproductivo, durante todo el año pueden cubrir a las perras. Aunque su máxima fertilidad coincide en la época de primavera y otoño, y a su vez cuando está en contacto con perras en celo. El semen del perro tiene una larga duración, manteniendo su viabilidad incluso hasta siete días después de haberse producido la cubrición.

Desde el punto de vista práctico es interesante conocer cuando es el momento óptimo para el acoplamiento de los perros. Para detectar el celo podemos basarnos en los signos externos de la perra, a lo que se puede unir el uso de un macho experimentado y con correa como recela ante la hembra, para comprobar si ésta permite su apareamiento. Como curiosidad se puede comentar que existen algunas perras selectivas, que permiten la monta a unos machos y no a otros. Existen otros métodos de diagnóstico algo más sofisticados aunque no de mucha mayor precisión, realizados por parte de los veterinarios como son el frotis vaginal (observación al microscopio de células vaginales) o test de diagnóstico de los niveles de progesterona en sangre (Ovu-check). Normalmente el cruce se puede producir a partir del tercer día del período de estro. Por supuesto cuantas más cubriciones durante el período de celo se puedan realizar, mayores serán las tasas de fertilidad, aunque no se deberían hacer con un lapso menor de 24 horas. Si el propietario del macho sólo permite un par de cubriciones, lo ideal sería hacerlas el tercer día de celo y repetir 48 o 72 horas más tarde. De este modo y teniendo en cuenta la larga vida media de los espermatozoides en el perro, prácticamente aseguraremos la fecundación de los óvulos. Si es posible es mejor desplazar el macho al lugar donde se encuentra la hembra. Por regla general el macho siempre está dispuesto a cubrir a la hembra, mientras que si ésta se encuentra en un ambiente extraño puede no aceptar al macho por el stress, aunque si el macho es primerizo también puede extrañar el entorno. Otro aspecto que algunos propietarios desconocen es que las perras pueden quedar preñadas en la misma gestación por dos perros distintos. No os relajéis tras la primera cubrición y tened siempre bien vigilada a la hembra.

Si lo que queremos es prevenir la aparición del celo y de los problemas que acarrea, existen dos métodos para lograrlo.
   

Si lo que queremos es prevenir la aparición del celo y de los problemas que acarrea, existen dos métodos para lograrlo. El primero de ellos es la castración química mediante la utilización de inyecciones de progestágenos cada cinco meses o pastillas, como ventaja decir que es reversible pero en la parte negativa un uso repetido aumenta la aparición de tumores mamarios y piometra (infección de útero). La segunda posibilidad es la castración quirúrgica mediante la extracción de los ovarios y útero, en éste caso el proceso es lógicamente irreversible aunque en el lado positivo se eliminan las posibilidades de piometra y se reduce de manera drástica el riesgo de tumor mamario, causa muy importante de mortalidad en perras. Común a ambos métodos es que las perras se vuelven ligeramente menos activas y tienen tendencia a engordar. No sé de estudios serios que indiquen si el rendimiento de las perras de caza disminuye por este motivo. Yo personalmente he visto perras castradas cazando perfectamente, mientras otras han disminuido sus prestaciones. Mi consejo es que mientras sea posible no recurráis a estos métodos y dejéis que la naturaleza siga su curso, poniendo todos los medios para separar a la perra de los machos. Hay sprays que intentan enmascarar las feromonas de las perras, para que los perros no se den cuenta que la perra está en celo, para mí no son nada eficaces y son una pérdida de tiempo y dinero. Y si no tuvieseis posibilidades de mantener a una perra en celo y tenéis que optar por prevenir la salida en celo, yo personalmente prefiero la solución quirúrgica.

Si por deseo o por descuido vuestra perra se ha quedado gestante debéis saber que la duración de la gestación es entre 60-64 días. Se puede hacer un diagnóstico por medio de un ecógrafo a partir de los 25 días o mediante palpación a partir de los 40 días. En el caso de gestaciones no deseadas lo mejor es interrumpirlas lo antes posible, para ello se utilizan abortivos (Dietilestilbestrol, Estradiol, Cabergolina + Cloprostenol) aunque cada producto tiene una pauta de utilización distinta. Yo he utilizado Aglepristenol (Alizine, Lab. Virbac) con óptimos resultados, pudiéndose inyectar hasta 45 días después de la cubrición. Hay quien prefiere dejar finalizar la gestación y retirar los cachorros, pero siempre existe un riesgo de problemas en el parto. De todas maneras al retirar los cachorros inmediatamente tras el parto dejar a la perra en ayunas, para que produzca cuanto menos calostro mejor, y en el caso de ser necesario se puede cortar la producción de leche mediante la administración de Cabergolina (Galastop, Lab. Esteve) o Metergolina (Contralac, Lab. Virbac)

En el siguiente artículo os trataré de explicar las patologías relacionadas con la reproducción. Si os han quedado dudas no dudéis en preguntarlas a través de la sección.

Un saludo. Alberto Arciniega.