PLAN VACUNAL CANINO
 
Alberto Arciniega
 

Sin duda uno de los objetivos de los veterinarios es la prevención de las enfermedades infecciosas más comunes en los perros. Esto se logra mediante una aplicación adecuada de las vacunas, respecto al momento de su aplicación y respecto al estado físico del animal.

No se puede hablar de una única pauta de vacunación, ya que dependiendo de una serie de factores variaremos el modelo. Estos factores que varían y que hay que tener en cuenta son: edad del animal, estado de parasitación del individuo o posibles patologías encubiertas, contacto con otros perros, prevalencia (frecuencia) de las enfermedades según área geográfica y tipo de vacuna a utilizar (viva-muerta; enfermedades).

Como norma general no se debe vacunar ningún cachorro antes de las seis semanas de edad, ya que interferiremos con la inmunidad materna. Las defensas que la madre ha transmitido al cachorro a través del calostro (primera leche) se mantienen hasta esta edad, decreciendo a partir de entonces. Con una vacunación prematura lo que podemos lograr es disminuir los anticuerpos circulantes procedentes de la madre siendo el cachorro más vulnerable, a la vez que no lograremos que produzca sus propias defensas, objetivo de la vacunación.

El estado de parasitación es otro factor a tener en cuenta, ya que animales muy parasitados se encuentran inmunodeprimidos. Y en estas circunstancias tampoco generarán una respuesta inmunitaria eficaz. Del mismo modo ocurre si el animal tiene cualquier otra patología infecciosa, con el agravante de que si está incubando en ese momento la enfermedad de la que es vacunado, lo que pasará es que se desencadenará con mayor rapidez y virulencia el proceso debido a que se suelen utilizar vacunas vivas. Ante la mínima sospecha de enfermedad o bien se debe posponer la vacunación o como último remedio utilizar vacunas muertas.

Como norma general no se debe vacunar ningún cachorro antes de las seis semanas de edad, ya que interferiremos con la inmunidad materna.
   

La convivencia con otros perros adultos, portadores asintomáticos de enfermedades, puede hacernos variar la pauta de vacunación. Se suele optar por comenzar a vacunar en estos casos a las seis semanas de edad para minimizar riesgos.

Y dependiendo del área geográfica la incidencia de las enfermedades varía. Por ejemplo por compañeros sé que en el Sur de España es mucho más fácil encontrar moquillo, mientras que en la zona Noreste la inmensa mayoría de cachorros infectados lo son por parvovirosis. En función de esta frecuencia podemos decidirnos a vacunar en primer lugar contra una enfermedad u otra.

Pero generalizando un plan vacunal tipo podría ser:

Sexta semana de edad: vacuna Puppy frente a Parvovirosis y Moquillo.

Novena semana: Tetravalente ( Parvo, Moquillo, Hepatititis vírica y Leptospirosis)

Duodécima semana: Tetravalente.

Se debe hacer una revacunación anual frente a estas enfermedades o incluso utilizar vacunas heptavalentes, que incluyen también el virus de la Parainfluenza.

La vacuna de la rabia en regiones obligatorias se puede dar a partir de los cuatro meses de edad.

En caso de cruzar una perra es una buena recomendacióon vacunarla al comienzo de la gestación.

También se puede vacunar frente a la Tos de las perreras (Bordetella bronchiseptica) pero esta vacuna sólo tiene una duración de entre tres y seis meses. Está indicado para perros con alto contacto con sus congéneres o ante la presencia de un brote de la enfermedad.

Ya veis que aunque el acto de inocular la vacuna sea sencillo, lo que tiene mas ciencia es decantarnos por el plan vacunal más adecuado. Y la única persona con conocimientos suficientes para ello es vuestro veterinario. Además cuando un animal viene a la consulta para recibir la vacuna, se le somete a un chequeo a fondo para intentar detectar posibles problemas. Y cuanto antes estos sean detectados menos problemas causarán y más fácilmente podrán ser tratados.

Un saludo. Alberto Arciniega.