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junio 2017

Caza y Safaris

Sumario de junio 2017

Caza y Safaris

En portada: ¿Nos quedamos sin morraleros? Estadísticas de la caza

En portada: ¿Nos quedamos sin morraleros? Estadísticas de la caza

Parece claro que el número de cazadores en España va a menos; pero, ¿es esto realmente así de obvio? Veamos algunas estadísticas al respecto.
De siempre he dicho que la imagen de la caza y de los cazadores ante el resto de la sociedad es el ‘enemigo invisible’, lo que más daño nos puede hacer con el paso del tiempo. Me explico: quizá uno de los mayores problemas para la caza es el alejamiento, cada vez más patente, de los cazadores del resto de la sociedad. Los cazadores, somos, para no poca gente, personas que matan animales y se nos tilda de asesinos sin que, casi nunca, pase nada ni que casi nadie se eche las manos a la cabeza ante tal agravio, y siendo esos insultos graves, aunque sólo de unos pocos –que hacen mucho ruido, eso sí–, es peor quizá la indiferencia, cuando no la aquiescencia, de mucha gente no tan radical, gente de a pie, personas normales y corrientes.

 

Las otras especies invasoras

Las otras especies invasoras

Hemos hablado mucho en las últimas semanas sobre la dramática situación en la que se encuentra el arruí, tras haber sido catalogado como especie exótica invasora en todo el territorio nacional y, por tanto, sometida a un plan para su erradicación, auspiciado, por otra parte, por la presión de diferentes grupos ecologistas que, basados en criterios discutibles, han conseguido mediante sentencia del Tribunal Supremo que así sea.
Sin embargo, el arruí no está solo en ese catálogo, sino que es acompañado por otras muchas especies de aves, mamíferos, reptiles o incluso algas y otras plantas, algunas de ellas realmente peligrosas por diferentes motivos que trataremos de ir analizando, al menos en las que más nos interesan desde un punto de vista cinegético.

 

Caracolas 2017. Nominaciones a la Caracola de oro en cerrado y abierto

Caracolas 2017. Nominaciones a la Caracola de oro en cerrado y abierto

Volver a decir que nuestras Caracolas se consolidan como la fiesta montera, y cinegética, por excelencia, ya puede parecer que nos repetimos un poco cada año, pero el 33, un número redondo, una edición redonda, es el fiel reflejo de lo que ya se puede considerar una parte un tanto histórica de nuestra montería. 
Montería y Caracolas ya van de la mano de todos los que formamos parte de esta nuestra modalidad ancestral de caza.
Y una edición redonda se merece, como poco, el regreso a la Capital de la Montería, Andújar, que acogerá, como es de recibo, a sus caracolas y a sus monteros con los brazos abiertos.

 

Arco. Las flechas para la caza

Arco. Las flechas para la caza

Todo indica que, en tiempos preneolíticos, las azagayas de los propulsores fueron los primeros proyectiles que tuvieron empenaje y, cuando se concibió el arco, se idearon las flechas, que por ser unas eficientes minilanzas voladoras –precursoras de los actuales misiles– fueron los proyectiles más usados hasta que aparecieron las balas. 
Dado que estamos centrándonos en los arcos de poleas, ya es hora de comentar que, según sea vuestra medida de apertura y la potencia del vuestro, deberéis usar unas flechas cuyos ástiles puedan comportarse adecuadamente una vez impelidas, pero, antes de continuar, os conminamos a que ¡nunca disparéis un arco en vacío, es decir, sin que propulse una flecha!, pues podríais propiciar un accidente al agrietarlo y, por la misma razón, ¡nunca usaréis una flecha de madera con un arco de poleas!

 

Tony Sánchez Ariño. Presente y futuro de los Cinco Grandes

Tony Sánchez Ariño. Presente y futuro de los Cinco Grandes

Los denominados Cinco Grandes de África son el elefante, el león, el leopardo, el búfalo y el rinoceronte negro, especies que siempre fueron la meta de todo cazador que soñó con poder cobrarlos algún día… 
Pero ese sueño se va haciendo más difícil cada semana que pasa debido a numerosas razones. 
Aparte del terrible e imparable furtivismo ahora se suman la creciente inseguridad personal en muchos de los países, con los terroristas metiéndose en todas partes, la irresponsabilidad y la codicia sin límites de muchos de sus gobernantes, la absoluta incultura general entre la masa que forma las poblaciones de cada país subsahariano, con hambruna y miseria in eternum, los odios tribales en guerras civiles y el gran aumento de todo tipo de enfermedades, muchas de las cuales habían sido erradicadas durante la época colonial, y que ahora han resurgido con una virulencia incontrolable. O sea, un caos total y absoluto confirmando el dicho de que «no hay situación mala que no se pueda empeorar…».

 

José García Escorial. Los Cinco Grandes. Análisis de su situación

José García Escorial. Los Cinco Grandes. Análisis de su situación

The Big Five, los Cinco Grandes de África, es una denominación que ha tenido indudable éxito y se ha convertido en un reclamo publicitario turístico de todos conocido. Los anuncios ofertando que se encuentran los cinco grandes en una zona determinada para safaris fotográficos definen la calidad de la oferta.
La imagen de estos cinco animales africanos se imprime en manteles, camisetas, pósters y recuerdos de todo tipo. Habrá muy pocos viajeros al África subsahariana que no se traigan un souvenir con la imagen de un elefante, león, búfalo, leopardo o rinoceronte.
Pero muy pocos de esos turistas conocerán el motivo de esa apelación de «Cinco Grandes». No son los animales más bonitos, quién puede dudar de la belleza de un sable, de la elegancia de una jirafa, de la plasticidad de una cebra. Tampoco son los de mayor tamaño, en la nómina de pesos y medidas estaría el hipopótamo, la ya mencionada jirafa o la rotundidad física de un magnífico macho de eland que, junto al elefante y rinoceronte, serían los cinco magníficos en cuanto a peso. En cuanto a precio, tasas de abate o coste total de un safari de caza, el líder africano sería el niala de montaña, y entraría en la categoría de los grandes el eland de Derby o una cacería en foresta del bongo.

 

Caza en Irlanda. ¡Qué verde era mi valle!

Caza en Irlanda. ¡Qué verde era mi valle!

De Irlanda conocía poco. Me limitaba a celebrar ‘religiosamente’, cada 17 de marzo, el día de San Patricio bebiendo un par de pintas de Guinness y con eso cumplía. También sabía que era un país verde, muy verde…
Por eso, cuando me enteré de la posibilidad de cazar un ciervo sika allí me quedé un poco sorprendido.
—¡Ah!, ¿pero allí se caza…?
Un artículo que leí en una revista sobre la caza de las feral goats en Irlanda me despertó la curiosidad. ¡Yo tenía que conseguir una de esas cabras! Así que me puse a investigar un poco y decidí que este año, sería un buen año para celebrar mi propio San Patricio (por segunda vez). Pero esta vez… in situ.

 

En el punto de mira. El reglaje del visor

En el punto de mira. El reglaje del visor

Tras la limpieza del arma llega la asignatura pendiente del cazador de mayor, sin duda: la puesta o reglaje. Un porcentaje aún muy pequeño se atreve a enfrentarse a la regulación, prefiriendo la gran mayoría encargárselo, por lo general, a algún armero o conocido acostumbrado a hacerlo habitualmente. ¿Cuántas veces ha oído eso del temer ponerlo peor que está? Al final es, simplemente, un problema de inseguridad motivada por una nula confianza en la propia capacidad de tiro y en los escasos conocimientos técnicos. Se pierde con ello una magnífica oportunidad para familiarizarnos con nuestra arma, dejando palpable una visible carencia en cultura cinegética y en formación. 
Mientras en otros países el entrenamiento del cazador es una práctica habitual, aquí raro es el que dedica una cierta periodicidad a la tarea, llegando, como mucho, a llevar su equipo a comprobar cómo está justo al comenzar la temporada. Hay que reconocer que la legislación y las instalaciones deportivas no son ni mucho menos lo deseable, sorprendiéndome siempre cuando viajo al norte y tengo la oportunidad de tirar allí. La oferta con la que cuentan va desde las canchas más ostentosas a las galerías subterráneas o a las siluetas móviles, no olvidado los campos de tiro casi improvisados, sabedores de que el cazador no es ningún delincuente y que, con poco más de un talud, el tema de la seguridad está completamente resuelto. Bueno, bueno, volvamos a la realidad de la piel de toro, la ley es clara aquí: si quiere tirar y practicar debe hacerlo en una cancha oficial y homologada.