Consejos para cazar a larga distancia

Desde hace algún tiempo la caza mediante tiros a larga distancia está teniendo gran auge en nuestro país. Es por ello que hemos elaborado este decálogo de consejos que os ayudarán en esta apasionante modalidad de caza.

Borchers

29/08/2017 - 12012 lecturas

«Son pocos los cazadores capaces de dar una estimación precisa de la distancia a una pieza»

«En disparos de larga distancia tan importante es la óptica como el rifle»

«Los tiradores deportivos tienden a usar balas pesadas para tiros a larga distancia »

«Para tiros a larga distancia es crítico estabilizar el arma»

«Cuando tengamos problemas de precisión y sospechemos de la munición debemos comprobarla con un cronógrafo»

Antes de comenzar tal vez deberíamos precisar que, técnicamente hablando, la consideración de corta, media o larga distancia nos la dará el cartucho que usemos. Por término general en calibres medios se considera media distancia desde los 350 m a 600m. Aunque popularmente a cualquier cazador que se le pregunte estos son tiros a larga distancia. Es obvio que este tipo de disparos ofrece una mayor dificultad y que el éxito de abatir una pieza a esas distancias está condicionado por algunas variables que vamos a comentar.

El cálculo de la distancia real

Son pocos los cazadores capaces de dar una estimación precisa de la distancia a una pieza. Esto se complica aún más en terrenos desconocidos sin referencias de distancias. Por otra parte debo deciros que es algo completamente normal, de acuerdo a un estudio realizado por el ejército de USA. En realidad son muy pocas las personas capaces de dar una aproximación precisa de una distancia, aunque en cualquier caso no dejará de ser eso, una aproximación.

Alguno dirá que conociendo el tamaño del objetivo, y mediante la graduación de la retícula, se puede hacer un cálculo aproximado de la distancia, y así es, pero volvemos a entrar en el campo de las inexactitudes. Hoy en día tenemos tecnología a nuestro alcance que nos permite saber con total precisión la distancia a la que está el animal que queremos abatir y, lo que es más importante, puede calcular la compensación del ángulo con el que apuntemos para evitar que el disparo se nos vaya alto. Existen en el mercado magníficos telémetros láser y binoculares con telémetro que nos ofrecen toda la información de la distancia directa y compensada sólo con un click de botón.

Telémetro BUSHNELL SCOUT DX 1000 ARC

Prismático Telémetro BUSHNELL FUSION 10x42

Conociendo perfectamente nuestra óptica

En disparos de larga distancia, tan importante es la óptica como el rifle, por lo que la selección de la más adecuada y el conocimiento de la misma es otro factor decisivo. El elegir el tipo de retícula y su posición en primer o segundo plano focal, el número de aumentos, el diámetro de la óptica, la graduación de las torretas e incluso el peso de la misma marcarán la diferencia. Si ni siquiera sabemos operar con ella, corregir los clicks o incluso simplemente conociendo la caída de nuestro proyectil en diferentes distancias, servirnos de la graduación de la retícula, difícilmente seremos precisos en nuestros disparos. Los visores con puesta a cero automática son especialmente útiles, ya que nos permiten partir de una posición conocida y ajustar los clicks necesarios conociendo la distancia a la que se encuentra nuestra presa.

El problema del viento cruzado

Es posiblemente la variable más difícil de controlar, ya que puede que el viento que haya en nuestra posición, por ejemplo, no se corresponda con el que hay en las proximidades del animal a abatir. Por otra parte, además puede haber vientos cambiantes que incidan desde diferentes ángulos. Es por ello que antes de efectuar el disparo debemos estar atentos a las señales que nos ofrece el entorno, tanto a simple vista como a través del visor o los binoculares, por ejemplo, ramas de árboles, briznas de hierba, arbustos, etc. Es fácilmente entendible que cuanto más distancia requiera el disparo más error puede causarnos el viento, desde errar el tiro hasta desviarnos el impacto del área de la muerte de nuestra presa, dejándola herida y provocando su huida. Solo un entrenamiento en condiciones de viento nos permitirá adquirir la destreza necesaria para minimizar su efecto. Obviamente, el uso de puntas pesadas en nuestra munición ayudará también a salvar o atenuar este obstáculo.

Este problema es posiblemente el menos trabajado por los cazadores en general y el que más desconocimiento concita, tal vez por aquello de que lo fiamos todo muchas veces a proyectiles pesados en calibres potentes.

Uso de proyectiles adecuados

Para tiros a larga distancia tenemos que seguir, como norma general, lo que los tiradores deportivos conocen sobradamente, que aunque las balas ligeras en principio tiene una trayectoria más plana, tienden a usar balas pesadas. A larga distancia, las balas pesadas para ese mismo calibre tienen un mejor comportamiento al resistir vientos cruzados, retener más la velocidad y la energía en su trayectoria de caída. Este último aspecto es importante para aumentar las probabilidades de abatir nuestra pieza causándole la muerte —dependerá de la zona de impacto—. Los proyectiles con forma puntiaguda y cola de bote son las que mejor comportamiento tienen a larga distancia, en definitiva, balas con alto coeficiente balístico.

En el mercado tenemos diferentes proyectiles que poseen estas características, además de tener un magnífico comportamiento expansivo una vez impactan en el objetivo. Dos buenos ejemplos de proyectiles de alto coeficiente balístico y capacidad expansiva son:

Control físico y mental antes del disparo

La disposición psíquica y física antes del disparo es crucial para lograr precisión. El estar sosegado, calmado, controlando la respiración y con una postura adecuada son las pautas a seguir. Además, debemos evitar precipitarnos y esperar a que el animal esté en buena posición. Todo esto que parece obvio y relativamente sencillo, no lo es tanto si lo que vemos a través de nuestro visor es la pieza que siempre hemos anhelado y que pocas o tal vez una vez en la vida tendremos a tiro. Al igual que en otros puntos, solo el entrenamiento continuado puede garantizar que salvemos este tipo de situaciones con templanza y que no nos desborde la emoción.

También debemos considerar nuestra condición física, no es lo mismo una persona de 20-30 años que alguien de 50-60 con sobrepeso. El recechar por el monte durante horas con un rifle pesado no es la mejor circunstancia para lograr un tiro preciso a larga distancia. Puede ser que cuando se nos presente la oportunidad de disparar estemos tan sumamente cansados que seamos incapaces de realizar un disparo con la mínima destreza. La solución en este caso pasa por mejorar nuestra condición física y elegir un rifle que tenga un peso adecuado dentro de los otros condicionantes que mencionamos en el artículo.

Muestra de algunos rifles especialmente ligeros:

REMINGTON 783 - 3,1 Kg.

THOMPSON VENTURE - 3,1 Kg.

REMINGTON 700 SPS - 2,9 Kg.

REMINGTON 700 ADL - 3,0 Kg.

REMINGTON Seven Synthetic - 2,5 Kg.

Estabilizando el arma

En relación con lo anterior es crítico estabilizar el arma, para ello podernos servirnos de varios elementos, lo más habitual es emplear un bípode en este tipo de caza. Aunque también nos puede servir una mochila, un saquete de tiro, etc. Lo importante es que una vez apoyada el arma la sujetemos, NO la amarremos, apoyarla contra el hombro y sujetarla suavemente con la mano derecha —si somos diestros— a la altura del pistolete desde donde presionaremos de forma constante el disparador, hasta que el disparo nos sorprenda. Intentaremos que este se realice una vez hemos exhalado el aire en uno de nuestros ciclos de respiración.

Obviamente esto es la teoría, porque muchas veces nos encontramos con circunstancias del entorno que no son favorables. Debemos evitar en todo momento que nuestro cuerpo transmita vibraciones —por ejemplo la respiración— al arma como consecuencia de tenerla en contacto con nuestro cuerpo en varias partes.

Un error que puede producirse cuando apoyamos el arma en una mochila es el denominado canteo, que es disparar con el rifle ligeramente girado hacia un lado y que puede producir una desviación importante en este tipo de disparos. Es fácilmente solucionable con un accesorio de tipo burbuja como los que vemos en los niveles de obra.

Calibres con exceso de retroceso

Como hemos comentado en algún otro apartado, de un tiempo a esta parte se han popularizado enormemente los calibres tipo magnum, los calibres potentes gozan de mucha popularidad y es cierto que tienen importantes ventajas, sobre todo en tiro a larga distancia. Ahora bien, desde mi punto de vista tienen tres inconvenientes: muchos de estos calibres, en presas pequeñas, causan importantes destrozos en la misma, algunos rifles son excesivamente pesados y algunos no son especialmente agradables de disparar. Esto último tiene especial incidencia en la precisión. Seguro que muchos habéis visto cazadores que justo antes de disparar cierran los ojos a modo de efecto reflejo o toman una postura contraída o antinatural, porque temen el efecto del culatazo. De esta manera, va adquiriendo un hábito reflejo que les resultará muy difícil de evitar en el futuro.

Recuerdo el caso de un amigo que, impaciente por probar un 7 mm Remington Magnum, le puso un visor poco adecuado al rifle; esto le exigió acercarse excesivamente al mismo y el resultado fue una ceja cortada. A partir de ese momento la relación entre él y el rifle estuvo condicionada por el temor al mismo cada vez que lo disparaba. Esto lógicamente provocaba que la precisión con ese rifle se resintiese notablemente, cosa que no le sucedía con otros más dóciles. La solución más fácil viene por cambiar de calibre y/o rifle, buscando uno que tenga menos retroceso, con buena ergonomía, buena culata, cantonera anti-retroceso y un peso que absorba el dicho efecto. Resumiendo, un rifle que te haga sentir cómodo y que te permita entrenar para mejorar en precisión de disparo.

Uso de munición consistente

Es otro de los elementos críticos en la ecuación de la precisión y no siempre ponderado por algunos cazadores. Hace unas semanas tuvimos la oportunidad de realizar unas pruebas de precisión a 100 y 200 m con un Remington 700 Police, empleando varios tipos de munición para tiro y las diferencias en favor de la Remington Premier Match, de entre varias que probamos, fueron simplemente impresionantes. Cierto es que era la más cara de la comparativa, pero las diferencias en precisión eran abrumadoras.

Cuando tengamos problemas de precisión y sospechemos de la munición debemos comprobarla con un cronógrafo, evaluando las velocidades de varios cartuchos para comprobar su consistencia. Se considera una dispersión estándar en torno a los 25 fps o 6 m/s. También puede llegar a ser conveniente desmontar algunos de ellos para comprobar la uniformidad en el peso de las puntas. Sin duda es un proceso tedioso, pero es la única manera de identificar el problema. Además de la munición de calidad, la recarga es otra alternativa.

Limpieza del cañón

Este apartado es controvertido, ya que si preguntas a diferentes cazadores o tiradores oirás todo tipo de respuestas. Es cierto que hay muchos casos en los que está comprobado que el cañón recién limpio no agrupa tan bién como pasados unos cuantos tiros. Aunque también hay casos en los que las mejores agrupaciones se consiguen con un cañón inmaculado. En cualquier caso, el conocimiento de tu arma en este aspecto por tu rutina regular de limpieza te permitirá adelantarte a este problema.

Entrenamiento

Un carísimo equipamiento no garantiza en absoluto el éxito en este tipo de caza si no sabemos lo que tenemos entre manos y, como hemos visto en los anteriores apartados, entrenamos con él regularmente. No podemos pretender impactar a una pieza en la montaña a 350 m en pendiente, si antes ni siquiera hemos practicado tiros en plano a 100 m. Esto, que parece de Perogrullo, sucede muchas veces con cazadores ocasionales con un conocimiento limitado de su arma y óptica, o que provienen de otras modalidades de caza y que comienzan a aventurarse en el tiro a larga distancia.

También puede pasar que las características de nuestro rifle no sean las más adecuadas, aunque el calibre lo sea y este sea perfectamente válido para otras modalidades. Un rifle para esperas o aguardos, donde el peso no es un factor especialmente importante, sí lo es por el contrario si queremos recechar en montaña y hacer disparos por encima de los 300 m.

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