Linda tarde

Hidalgo Reyes

 

A la tardecita, cuando empieza a caer el sol y los pájaros revolotean y acomodan sus nidos, se siente todo el murmullo del monte de los que viven el día; como pa acomodarse pa la noche. Y comienza otro panorama, otra gesta de sonidos guturales que a mí no sé por qué me pone triste.

Veo la vuelta del ave a su nidal, o ceremoniosamente preparar sus plumas para lo por venir, la pucha!, será que hay hacer frío, y su abrigo natural será su nido. Ah torcacita del pago, arrullo del árbol, cuando paso cerca, con tu cabecita me estás saludando. Y sigo con mi zaino, por la huella larga, ya el manto negro me va tragando, al rato llego al monte quemao, donde habita silencio, naturaleza muerta no quiero, no veo la hora de pasar porque me abruma su tristeza.

De estar llego a la represa, y relincha mi zaino, agüita fresca le espera, baño de vida pa su cansancio y cobrará con alfalfa su trabajo. Ahí nomás cerquita la tranquera como estatua de mármol carrara están mis 4 dogos, buey, yango, yunque, y firpo con porte altivo miran, solo la cola mueven, saludo de alegría, que esperan de mi apio, y mientras desmonto pasan rozando mi pierna los cuatro a su manera, me acarician, como queriendo tragar embelesado el aroma a monte, un gruñido suave, en reclamo por no haberlos llevado.

Ahí nomás encaro pal aljibe, mientras suelto y con paso lento, me sigue martillazo, saco baldes grandes de agua fresca, todito pa mi zaino que en dulce armonía relincha de alegría… pa curar el cansancio… bebiéndola todita sin suspiro carajo. Después de todo eso lo mando pal cerco, pega un galope corto se da vuelta y me mira… YO le digo… mañana temprano zaino!, relincha y sale variando, y la libertad toda está en su cuerpo… aunque mañana tenga un trabajo.

Después me saco la camisa, pantalón, zapatillas, mojada por el trabajo, y desnudo en cuerpo y alma, me paro en borde de la pileta tanque australiano grande, lleno de agua fresquita, bella linda donde la nubes se miran… y una mortal se dibuja en el aire… tal cual cuando era chango… y con un estampido de burbujas… hace callar al crespín (pajaro nativo), amigo de mis tardes… ahí nomás llega la (casera) trayendo un mate calentito, y dice sonrojada: no se resfríe patrón!, MIRE QUE ESTÁ DESNUDITO. ja ja ja. Qué lindo volver a la casa. Qué lindo mi rancho querido.