La noche del diablo

Hidalgo Reyes

 

En una noche como pocas; noche negra, cálida pero negra. Me fui metiendo con los perros en el monte, buscando, buscando a ese maldito chancho. Solo el tenue color blanco de los dogos; dibujaba manchas que entraban y salían en el manto oscuro del bosque, que como figuras de un pizarrón del tiempo, lo aparecía y desaparecería todo; presagio de un mal agüero.

Mientras que silbidos lúgubres escapan de mi ser, única comunicación del cazador solitario con su can, hacia cambiar rumbo que no llevan a ninguna presa… ah maldita bestia ande te has metido… la pucha me vas llevando pa la ciénaga… o la garganta del diablo. Hace cuatro horas que toy sin rumbo… y recién me doy cuenta que voy girando… veo de nuevo mi rastro… a la pucha… es un compás de mas de 2km de diámetro mirá vos.

Pego otro silbo pa llamar a mi perra dogo-guía: BALA y nada… ella guía la tropa-dominante, gran generala de feroces batallas, ella mi lugarteniente, comanda al grupo pesado de los dogos; buey, Yango, Yunque, Firpo, qué raro, pa ande se habrán ido. Vuelvo sobre el rastro y pego otro silbo más fuerte… y nada, la pucha estoy perdido. Reviso mi morral, ahí todo está, menos la brújula. Hago memoria… en medio la oscuridad… mie!#@ qué negra noche… ni una estrella che… parece que va reventar (lluvia y vapor) me atormenta la soledad.

Me quedo junto a un quebracho, solamente pa pensar, me saco la camisa mojada por la transpiración y la pongo en un churqui, no sopla viento, pero algún olor hay llevar, a mi tropa que debe estar mas allá, mi blanco siempre me encuentra sino pasa NA. Y digo; mie!#@ mi desorientao muy fiero, ande estoy?… la camioneta abierta en una picada larga… quien pasará… por ahí NADIE si es huella perdida.

Cuando salga sol… le agarro el rumbo seguro. Pero ahora todo esta mudo… noche negra… es la noche del diablo… viste esas noches que aparenta llover y no hay estrella y todo está pesado… y parece que NO hay aire… todo vapor… quieto, mudo, el cristiano sólo se mueve por necesidad… bueno así era esa noche, y YO perdido quieto, petrificado.

De estar escucho jadeo… es mi blanco que pechando monte… se abre paso… y le pego un silbo… cuando va pasar de largo… es mi perra BALA. Y no hay blanco, como ese blanco, más fiel, y bello en esa noche de diablo. Cuando me encuentra… me lame… me besa, me araña y YO la AMO. De estar llegan los otros perros y me cubren de blanco… me encontró la tropa… aura todo es blanco… el amanecer llega… y un lucero avecina… terminó mi noche, noche del diablo. Ja ja ja ja.