El Maizal de Piedra Blanca

Hidalgo Reyes

 

De tantas cacerías, tantas, hay una especial para mí… Llamada en Estancia el Maizal de Piedra Blanca. Como nunca; llegué con mi humanidad totalmente dolorida, y mientras trascurrían las horas de a poco me recuperaba; es que ¿saben una cosa?, me salvé de macana.

Ayer fue el peor día del cazador que despierta al alba, 4:30am y la luna toda de plata, silenciosamente fui a la cocina del rancho, tomé unos amargos y pensaba ¿qué rumbo hay tomar el cazador de luna de plata?, mientras un berraco viejo guerrero con navajas hacía de las suyas en el maizal de piedra blanca. Cargué mi poncho colorao; como la sangre de un berraco, que derramó en el barro; el puñal clavao le llevó la vida, y llenó de mancha colorao, un suelo pardo. Camino por la picada del oso, con dos perros dogos pesados (Yunque y Buey) y demás jauría entrenada, todo en silencio, pensando cómo le iba a rodear, resuelvo entrar por el costado norte viento en contra. Los perros se retiran como unos 200 metros buscando el aroma y no regresan, luego la nada, me quedo solo.

Mis oídos como queriendo escudriñar el silencio y luego allá a lo lejos un torido apenas se escucha… pa… ¡que está lejos, carajo!… me dije y largué la corrida por medio del chacral. De a ratos me paro y escucho, cambio el rumbo, busco llegar… más cerca la lucha, cada vez más feroz y más ardiente, todo medio el maizal, y seguí corriendo en medio esa oscuridad, sólo luz de luna, luna de plata que alumbra un poco más allá.

¿Saben una cosa?, escuché el gemido característico del dogo; era el llamado que hacen los perros, mucho antes que haga presa. Solamente ellos emiten un sonido gutural característico, no de auxilio; sino de más presión en la mordida… porque se va… es como si me dijera qué pasa que no llega… La pucha, nunca pensé que la caza se alargaría de esa manera, pues me olvidé de llevar la linterna y de que correr a tientas, sin luz y en sombras, solo no es fácil… más aun en oscuridad, más difícil todavía… Quiero apurar, corro con trancos largos para poder llegarle… Y faaa… pierdo pie, me hundo… en vacío con un golpe terrible en rodilla, muñeca, y cabeza… giro como puedo, abro los ojos y la luna de plata que me lleva, allá en el maizal, solamente estrellas. Luego respiro un poco y me doy cuenta que caí en un pozo seco de 2.00x1.50 aproximadamente por dar una medida… no sé… pero irregular. Cuanto tiempo estuve dormido y muy dolorido no sé. Pero no se escuchaba la lucha YA. Traté de levantarme y tenía la rodilla torcida.

¡Mucho dolor!, mi cabeza totalmente llena de tierra, saqué como pude el pañuelo del cuello y me limpié un poco… todo acostado. Luego enderecé despacio la pierna izquierda… UFF, qué dolor… dije. ¡Sonó MI ligamento de rodilla!… Afuera la nada. Logré pararme cuando estaba clareando… ¡Ahora, qué dilema!… el trepar los 1.50 de altura ¿como hago? Imagínate apoyado en una sola pierna… la derecha… ¡porque la otra ni la toques!… Clavé el cuchillo como para hacer fuerza, lo más lejos que pude, previo envoltura con el poncho en todo su largo y con un palo corto que encontré adentro, hacía de masa, enterré hasta la cruz y luego comencé a traccionar y reptar… gracias que no aflojó pude salir como iguana. De los perros ni el rastro, porque quedé desorientado, sólo me preocupaba cómo llegar al rancho, y estaba enmedio del maizal… solamente por aire me podrían ver… decía. Además, tenia la muñeca, tobillo, y rostro lado izquierdo inflamados… malaya suerte, ¡casi me mato SOLO!

Ni un palo largo como para improvisar una muleta, lejos ESTÁ el monte, y cuando el sol alto calcinaba mi sesera… de a rato saltando como el sapo… cuatro saltos y parada… llegué a un lado del alambre y la calle, toda la mañana me llevó cruzar los 500 metros… de suplicio dolor y quejidos… ¡OH DIOS… PADRE MIO! ¡Qué calvario… aah! De sufrir, ni me digan… las benditas madres… creo que pagué todas, mi pierna sana, la derecha, totalmente acalambrada… Y seguí luchando; ¡no sé cuantas veces me caí y cada caída era una daga para mi dolor!… OH, DIOS, decía: NO PUEDO MÁS, AYUDA, me faltan 3 kilómetros para llegar… ¡qué mala suerte de este GAUCHO, carajo! Pero ¿saben una cosa?; me volvía la FUERZA y volvía a levantarme. Luego, eran como las 15hs, miro a lo lejos una imagen de a caballo y perro, llegó la salvación, era el puestero, venía con Buey. Pero me banqué muchas horas a solas, magullado y sediento. Luego me contó qué pasó con Yunque y los chocos. Ese tema en otro POST, te lo cuento.

Entonces dije, sentado en el balcón de la casa, recuperándome… ya no puedo seguir a mi jauría que me costó tanto y pensé en aquella canción que dice:

SERÈ: Un día llegara que ya de tanto venir rodando el cuerpo me dirá que NO, que pare; que ya está cansado. Un día llegará quizás que tenga que pagar muy caro por no saber decir que no.

Al ansia de llegar muy alto. Seré quien todo lo dio por triunfar, dejando su vida al pasar… hecha pedazos… Seré un sueño que sí se cumplió. Un potro que nadie domó. Sólo los años.

Un día llegara que ya no sepa qué seguir contando. Entonces yo me callaré. Y ya me quedaré callado… Un día llegará que ya de tanto que canté, de tanto, mi voz ya no será mi voz, mi canto no será mi canto. Seré quien todo lo dio por triunfar, dejando su vida al pasar… hecha pedazos… Seré un sueño que sí se cumplió. Un potro que nadie domó. Sólo los años… Seré un hombre que no pudo más… Un viejo gavilán, cansado… ¡Echando a las palomas que solamente que VAN… VOLANDO!

Amigos: Espero que le sirva este relato, yo aprendí que: NO ES BUENO SALIR SOLO DE CAZA, PAL MONTE. SUERTE LA MIA, Si no, NO te lo cuento. Un abrazo.