Indulto de una caza

Hidalgo Reyes

 

Hace dos temporadas que te busco, allá cerquita de la quebrada, con pastos altos y miles de recovecos es que ¿sabes una cosa?, te ganaste una vida; porque tú eres la reina del mimetismo en los pastos altos… oh hermosa perdiz colorada.

Me fui a buscarte allá en la loma cortada donde el viento es tu aliado y tu salto como un misil lanzado se escapa siempre para abajo, mas arrugas tu color como una forma de esconderte en el horizonte y por tu Alti-bajo vuelo buscas como aliado al señor viento y esquivas con denuedo los dos tiros que mordiendo y en silencio me quedo.

Pero ¿sabes una cosa, mi reina colorada?, esta vez me entrené con esmero, muchas horas en el campo de tiro y transpirada la camisa de horas enteras de entreno, allá sea corriendo en el óvalo de arena, llamado matailusiones porque corre el sudor hasta el dolor y el rechinar de dientes para bajar los gramos de asados, desvelos y quimeras.

Tengo, como el quijote mi gran sancho, un pointer de escudero y le llamo el «dios del viento»; caza al galope en llano y es una topadora en el cerro. Yo he cazado a varias con mi perro, ganador de muchas monterías de vuelo. Pero tengo una caza de ala colorada en mi recuerdo que la hace muy especial y muy grande como un sueño a ella la deje viva indulto del cazador bueno, porque se jugó en el escondite y merece que viva para trasmitir a su prole la enseñanza del juego.

Te busco, oh reina del cerro, seguiré tus pasos con esmero, mi sancho va en avanzada que con rapidez pilla el efluvio de tu colorado cuerpo, mas no te escaparás, oh reina con plumas de fuego. Y llegó el día tan ansiado, ya comienza el juego, en el campo está, mi perro y YO caminado en silencio. Busque, busque, le digo a mi dios del viento… Y EL de apoco el terreno ondulado va consumiendo… Pego un silbo y cambia de dirección, oh topadora, llevas todo el viento, luego otro cambio de dirección y galopando va mi perro, agarró un aroma y con un freno se queda quieto, al acecho, me espera con su cola moviendo, cambia de postura y sigue corriendo… ¿Qué pasó, TOM?… JA, JA, JA, se dio cuenta… marca falsa… ja, ja, ja.

Y te digo, colorada, NO vas a joder a mi perro… está bien entrenado… YO lo crié de pequeño… vamos perro… Vamos, que YA la tenemos. Busque, busque TOM, NO me falle este juego, estamos cerca. Ya la tenemos, siga… siga… y queda clavado como hierro, me acerco despacio… y antes de que me acomode… se levanta la perdiz como un trueno, se van los dos tiros y el plumerío en el cielo… FAA… digo, me quedé atrás, cargo y sigo de nuevo… el perro sigue buscando allá donde se lanzó con denuedo… busque TOM… busque… y otra vez quedo quieto… hace dos paso y su nariz para lado izquierdo… Camina como cuatro metros… me mira como diciendo ¡la perdí! Oh maestro ¡mueve su cabeza como mirando el cielo y, de atrás nuestro, se levanta la reina colorada para agarrar vuelo. Le pongo el guión en el centro y la sigo con mis ojos bien abiertos, hace una curva grande allá en cielo y cuando ya la tengo en la mira: todo ese cuerpo y color bello, ¡no sé qué me pasó, hermano!, bajé el arma… la dejé libre… y ella se fue con su vuelo.

Amigos del foro: ¡Así fue! la dejé viva y ¿saben por qué?… porque es bueno darse cuenta a tiempo que se ganó su vida. Yo bien entrenado en tiro al vuelo y con dos tiros y una señora escopeta, una FRANCHI Master Trap. Además, con mi perro pointer, señor del olfato muy capas. Ella solamente con su poder del mimetismo nos ganó a los dos. Porque nos pasamos, y ella quedó atrás, es decir que nos GANÓ. Entonces dije, si me vuelas de atrás… ¡mereces la vida! Entonces bajé el arma, la miré y dije: ¡NOS GANÓ, TOM!… DÉJALA que vaya con vida y con su vuelo.