Jabalí medalla cazando perdices

perdizM98

 

Buenas a todos. Quería contar la historia que me aconteció la temporada pasada, cuando abatí mi primer jabalí, en unas condiciones un poco peculiares. Bueno, a lo que vamos...

Aunque todavía soy bastante joven, llevo cazando ya algunos años y anteriormente acompañaba a mi padre, pero esto que me pasó nunca pensé que iba a suceder. El caso es que, como todas las mañanas, nos levantamos a las siete, preparamos las escopetas, recogemos al compañero de caza de mi padre –Simón, con el que lleva cazando muchísimos años y siempre vamos los tres–, y nos encaminamos al bar a tomar el primer café del día. Después nos fuimos ya al coto para empezar a cazar.

Salimos como siempre detrás de las perdices, muy bravas en esta zona, y como siempre volamos unas cuantas. El día iba transcurriendo de manera normal, pero a eso de la una y media, cuando nos disponíamos a volver a la casa para comer y echar otro ratito por la tarde, y veníamos en mano hacia arriba –mi padre iba a mi derecha, y a mi izquierda, Simón– cazando una zona con algo de maleza, muy querenciosa para las liebres –en ese momento llevábamos dos y una perdiz–, cuando de pronto, a mi izquierda, se levanta una liebre en dirección a Simón. Encaré la escopeta, pero encumbró y no me dio tiempo al disparo, aunque le avisé de que le iba a pasar una liebre cerca cuando sonó un disparo, y poco después otro... a criar. Cuando esto pasaba, y preocupado en ver si venía algo o no, empecé a escuchar las voces de mi padre desde la otra ladera: ¡el jabalí, ahí te va el jabalí! Entonces reaccioné y vi un jabalí enorme que venía a pasar por delante de mí; probablemente había salido de la zona de maleza asustado por los disparos.

El caso es que se presento allí al lado, a muy pocos metros, así que me encaré la escopeta y disparé apuntando a la cabeza. La cuestión es que le hizo daño, a pesar de que le tiré con munición del siete, que es con la que normalmente cazamos la menor, porque le revolqué pero siguió hacia arriba. Le solté el otro disparo, volvió a caer, pero siguió corriendo hacia abajo, ya que mi padre le tiró también así que se volcó hacia abajo. Como tengo una paralela salí corriendo metiendo cartuchos bala en la escopeta más fácilmente que con las semiautomáticas, y cuando los metí apunté y con la bala sí quedó bastante malherido y se "aculó" en una piedra. No se me olvidará el chasquido que hacía con sus colmillos al frotarlos entre sí, era impresionante, y allí le rematé.

Fue impresionante: un medalla de oro, según me dijeron cuando lo llevé a naturalizar. En fin, espero que os haya gustado, a mí desde luego me pareció increíble abatir un jabalí impresionante cazando perdices y liebres.

Un saludo y a disfrutar de la caza... pero dejando madre, no lo olvidemos.


perdizM98