Opinando sobre el lobo

Munchausen

 


Existen algunas cosas a las que me resulta difícil negarme, y una de ellas es a las peticiones de mi amigo Kachi, especialmente en su versión Loloco, ayer me prometió escribir y me pidió que yo publicará dentro de los relatos de El Clan, el primer articulillo mío que conoció, unos pocos de vosotros ya lo tenéis, no lo quise publicar en cazar.com porque no es un relato, lo podríamos definir como un artículo de opinión, además allí éramos demasiados y no es bueno dar pistas a algunos, aquí somos menos y mejor avenidos, por eso y para que Loloco no tenga nada que objetar os lo ofrezco, aunque como dice Nacho, algunas de las teorías que en él sostengo son más que discutibles y todo él, sin paliativos, es políticamente incorrecto, lo envié, en el año 2000, como contestación a una encuesta sobre el lobo que hacia una determinada autonomía entre los titulares de cotos, en ella además de rellenar un cuestionario de preguntas pedían que si era posible se opinara, opine y nunca jamás tuve contestación, como se trata de un tema muy opinable sinceramente me gustaría montar una discusión sobre él, opiniones tan llenas de lógica y conocimiento del tema como las de Nacho, pueden verse enriquecidas por las vuestras y por las que Kachi nos pueda transmitir de gentes como su amigo Toño “El Barbas” por ejemplo, os arrojo el guante amigos este foro puede ser un buen palenque para la discusión, hoy por cierto bien de actualidad como podréis haber visto en las revistas de caza.

Os ahorro el encabezamiento con datos que no vienen al caso y empiezo por el segundo párrafo:

El mencionado coto no es nada representativo en cuanto al lobo, Gracias a Dios, pues se trata de una explotación extensiva de ganado vacuno selecto, si “patas pardas” aparece por allí, y se queda algún tiempo, puedo asegurarles que más bien pronto que tarde, se enfrentaría, con alguno de nosotros, y terminaría participando de nuestras reuniones, en torno a la chimenea, mirándonos de frente y en silencio, pues ese es su sitio en una dehesa ganadera, es casi imposible que se llegue a indemnizar el daño producido, al matar animales con carta de origen, que han sido el fruto de una lenta, laboriosa y muy cara selección.

Debo de aclararles que, sin embargo, soy partidario de la existencia de los lobos, aunque limitados a zonas determinadas, en donde sean cazadores, y no parásitos del hombre y su entorno, aunque, esporádicamente, se coman alguna oveja o cabra, siempre que se permita su caza, planificada y controlada, que sea cara y contribuya a indemnizar a los que soporten sus fechorías, soy cazador, desde hace cincuenta años, sobre todo de caza mayor, cobré mi primera liebre con cuatro y mi primer venado con once, y desde entonces no he parado ni, por el momento, pienso hacerlo, creo que el día que no exista el lobo, ni se pueda encontrar un mastín con carlancas, algo muy importante faltará en el campo, muchos, incluso entre mis amigos, piensan que tengo “lobitis”, y probablemente acierten, pero me continúan tratando, porque no parece dolencia demasiado peligrosa ni contagiosa.

He procurado leer, escuchar, preguntar, vivir y en resumen aprender, cuanto he podido de lobos, con ingenieros de montes y científicos, como mi buen amigo Alfonso Urquijo (Q.E.P.D.), que hablaba, de cómo los lobos cazaban en dirección contraria a las agujas del reloj, impulsados por las características de sus hemisferios cerebrales, hasta Tiburcio, un rústico pendenciero y valentón, natural de lo que hoy es Reserva de Las Batuecas, conocido de mi abuelo, que aseguraba haber matado una loba con una boina; pasando por Felix Rodríguez de La Fuente (Q.E.P.D.), compañero de caza en alguna ocasión, y Angel “El Cololo”, uno de mis maestros en esas lides, viejo guarda, de una finca extremeña de mi abuelo, que había matado once lobos, todos a tiros, dos, lobo y loba por supuesto, “haciendo el amor” a la lupina manera, y otro mientras hacia sus necesidades mayores, él, no el lobo, pues los hay que no sueltan la escopeta ni para eso, guardas, carboneros, corcheros, perreros y otros muchos de muy varios lugares, como Pepe el de Fresneda, con quien cace corzos y charlé, creo que hasta aburrirle, o “El Tarzán” de Perales, que buscaba, al amanecer, el vaho que salía de las cuevas de las lobas, para quitarles las crías; sin desdeñar la información que, del lobuno comportamiento, me transmitió la Tía Felipa, madre de los caseros de una finca, sita en un pueblecito entre las sierras de Gredos y Bejar, que en más de una madrugada, se las tuvo tiesas con los lobos, incluso en las calles del pueblo, por las que circulaban ambos, ella, para coger el coche de línea con parada a más de seis kilómetros de su casa, con una “segureja” bajo el brazo derecho, y una botella, de “la coñá”, en la mano izquierda, según decía, destinadas respectivamente al lobo y al frío, la parte del lobo la abandonaba en algunas épocas, pero frío debía de tener hasta en agosto.

Me crié con un mastín, el “Leal”, al que a los catorce años destrozaron los lobos, igual que le paso, a más temprana edad, a su hijo el “Cervante”, quien se hizo acompañar, en ese último viaje, por dos lobos, uno cojo y otro enorme; y con otro mastín, “Reverte”, un cachorrón de poco más de un año, me encontré por primera vez, junto con Antolín, un compadre de mi edad nieto de la Tía Felipa, cara a cara con el lobo, éramos dos niños, y un “niño” perrazo, frente a un lobo, nos pareció tremendo, pero, probablemente, era también un lobo “niño”, pues se limito a chascarle los dientes al perro y mirarnos fijamente, igual que nosotros a él, para retirarse con dignidad al principio y corriendo después, también igual que nosotros, el único que no corrió fue “Reverte”, que permaneció, cubriendo nuestra retirada, arañando el suelo con las manos y atronando la sierra con sus ladridos, de todas formas, creo, como el profesor Valverde, que la combinación de lobos (más aún lobas) y niños es peligrosa, para los niños, y, por otras razones, para los lobos.

Lo que apunto, en el párrafo anterior, creo es el mayor peligro que tiene el futuro del lobo, quien mantenga que el lobo no es en absoluto peligroso para el hombre, se equivoca o miente, a lo largo de la historia muchos, pero que muchos, muchos, humanos han sido atacados y devorados por los lobos, y algunos no hace tanto tiempo, ello sucede siempre cuando las circunstancias han sido propicias para ello, como excelente predador, que es, el lobo cuida en extremo su integridad física, de la que depende, y jamas, excepto en absoluta situación de desesperación por hambre, enfermo de rabia, o por miedo, al sentirse acorralado, correrá riesgos innecesarios; pero existen, al menos, dos momentos de peligro para los niños o los ancianos, cuando las lobas paren, quieren comida fácil y lejana a su cubil, un niño en una “corredoira” gallega por ejemplo, y cuando empiezan a cazar los cachorros, que sin conocer cuan peligroso es el hombre, pueden iniciar un ataque a un niño, quizá un amago, pero que es de inmediato secundado por la loba, para protegerlos y aleccionarlos, y eso es peligroso.

En definitiva el lobo es un gran oportunista, y hace muy bien en serlo, no me da el más mínimo miedo pasear por campo de lobos, incluso desarmado, pero no opinaría lo mismo si viejecito, y con la espalda doblada, la altura y la postura con los cánidos es decisiva y para ellos decisoria, tuviera que trasladarme, en una dura noche de invierno, entre dos aldeas serranas, creo que un ataque a humanos puede producirse, y más tarde o más temprano se producirá, los lobos que han quedado, durante los años en que eran muy escasos, han sido los más tímidos y precavidos, los que más miedo tenían del hombre, eso les ha salvado, pero su proliferación, su protección a ultranza y su integración en un medio muy poblado por humanos (peor aún, urbanitas), parasitando desperdicios incluso de ciudades importantes, producirá unos individuos, que, en algún momento, olvidaran las precauciones y serán cada vez más osados, cuando surja la oportunidad, facilona, la aprovecharán y ese día morirá un niño, una viejecita o un indigente ebrio y todo el esfuerzo hecho, por todos los que de una u otra manera defendemos al lobo, morirá con ellos o estará en grave riesgo de muerte.

Creo que la caza controlada es esencial para la supervivencia del lobo, debe temer y respetar al hombre, no somos amigos ni debemos serlo, somos grandes predadores y como tales debemos comportarnos y respetarnos, pero sin pamplinas, cada uno en su sitio, él en donde pueda cazar y comerse una oveja o cabra de tiempo en tiempo, nosotros, los hombres a los que nos gusta el lobo, ecologistas, periodistas que escriben en su defensa, cazadores, etc. pagando sus daños, de nuestro peculio, no del Erario Público, al que también contribuyen los no partidarios, a quienes los soportan, normalmente ganaderos, titulares de cotos de caza mayor o automovilistas, que se lo llevan por delante cuando cruza una autovía, a los que razonablemente no les gusta ni pizca, evitando que salga de sus cuarteles, convirtiéndose en un estorbo, para una sociedad inclemente, insisto en los accidentes de carretera, en los que muere el lobo pero también puede morir o resultar lesionado el hombre, existen señales avisando el peligro de caza mayor, pero todavía no he visto una sola de peligro, por lobos en la calzada, y como sucede con las “meigas”, haberlos hailos, y en Castilla León, en varios puntos y todos los días o más bien noches.

No creo que exista nada mas dañino, para la lobuna especie, que el cuento de Caperucita o el de los Tres Cerditos, el lobo es un animal serio y con un espíritu lúdico limitado a los de su especie, más aún, a su manada y en las circunstancias oportunas, sin bromas ni con la jerarquía ni con la comida; cualquier lobo decente se hubiera comido a Caperucita, y hubiera dejado la Abuelita (pieza más difícil y menos apetitosa), para el cazador; en cuanto al tonto del marrano, que en lugar de darle con las piedras en la cabeza, cuando lo pilla dormido (que ya es pillar), practicando el instrusismo, en la profesión de los cirujanos, se las mete en la barriga; seguramente lo dejo vivo debido a que, como de lo que se come se cría, no quiso correr el riesgo de entontecerse por vía gástrica; los “navajeros”, los viejos “macarenos” y los lobos, se respetan una barbaridad y no necesitan piedras, ambos saben, que excepto en condiciones extremas, es mejor ni saludarse.

Durante mis primeros años, desde 1942 hasta 1960, aproximadamente, tuve muchas ocasiones de saber del lobo y sus andanzas, y ver algunos; incluso tuvimos un lobato, claramente el dominante de una camada, por el que mi padre pago 100 pts. a su captor, que durante varios meses convivió con nosotros, hasta que nos puso firmes a toda la “gente menuda”, incluyendo en especial al “Tul”, el setter irlandés de mi padre, al que tenía arrinconado y no dejaba, casi, ni respirar, cuando desapareció, los tres hermanos supusimos que, como decía la abuela, en esos casos, se habría ido al cielo, y probablemente así lo hizo, siguiendo las instrucciones de nuestro padre; una loba crió a no más de 300 metros de casa y la veíamos con frecuencia, sin que en ningún momento molestara ni siquiera a una gallina; después pasaron muchos años en los que cualquier noticia, al respecto, era casi un acontecimiento, pero desde hace unos pocos años, y en especial hablando de Castilla León, las cosa ha cambiado totalmente, he visto personalmente varios lobos, he tenido noticias fidedignas de otros muchos y constatado su presencia en zonas en las que hacia muchos años que no aparecía; creo que el lobo esta aumentando considerablemente sus efectivos, y repoblando zonas de, Asturias, Galicia, Zamora, León, Palencia, Valladolid, Burgos, Soria, Salamanca, Avila, Segovia, Madrid, Guadalajara, La Rioja y norte de Cáceres; nada que objetar y mucho me alegra que así sea; pero no olvidemos los tres riesgos, enormes para su supervivencia, que esa situación acarrea, posibilidad de un ataque a humanos, riesgo ante una epidemia de rabia e incremento de los accidentes de automóvil; al que debemos de añadir, en menor escala por su menor gravedad, los importantes daños que, en zonas en las que al no existir prácticamente caza salvaje, solo soportan los ganaderos, lo que es tremendamente injusto y de difícil cuantificación en cuanto a indemnizaciones, pagar una reproductora de “pedigrí” o un semental o futuro semental, a precio de carne barata, no es mas que una falacia y una incitación al uso del veneno.

Si existe un censo difícil de realizar es el de lobos, lo fue siempre, pero ahora más, el campo esta despoblado, la mayoría de los que cuidan rebaños, con honrosas excepciones y en zonas muy determinadas, solo han oído hablar del lobo de Caperucita y en vez de mastines tienen unos perrillos que solo sirven para careas, no quedan carboneros, ni arrieros, nos trasladamos siempre en coche, en definitiva en el campo hay poca gente, transita a pie menos y muchos de los que lo hacen son capaces de confundir al lobo con un mochuelo, entre los que si transitan están los excursionistas de fin de semana, bueno, pues me ha contado un lobo, viejo conocido pero no amigo, que en una ocasión intentó experimentar, con una pareja de excursionistas, el sistema de “alobar”, que le había enseñado su abuelo, pego una carrerita, intencionadamente ruidosa, desde atrás y les paso entre las piernas dándoles con la cola en las corvas, bueno pues del ruido de la carrerita ni se enteraron, lo atribuye a unas cucarachas negras, con un rabo larguísimo, que llevaban metidas en las orejas, de la pasadita saco el rabo todo sucio, pringoso y pintado de blanco, de una cosa que ellos llaman “Nivea”, lo que le trajo problemas de reconocimiento al volver a encontrarse con la manada, y lo peor de todo, de lo que no esta aún repuesto, la depresión, en la que, desde aquel momento, esta inmerso y sin levantar cabeza, producida el oírse llamar, a dúo, “Joío chucho”.

Cuando considerábamos, en la zona de Gredos, que hacía varios años de la desaparición del lobo, una bonita mañana, después de una fuerte nevada, salimos a dar un paseo, varios miembros de la familia y el guarda de la finca, a no más de un kilometro de las casas, cortamos la pista de tres lobos, que, muy tranquilamente, subían, desde el valle del Tórmes, hacia la sierra, nadie había sospechado de su existencia, ni volvimos a saber de ella, hasta que un par de años después, y en pleno agosto, cuando uno de mis primos, haciendo un recorrido a caballo, por la zona del Calvitero, levanto una pareja de entre unos piornos, veinte años más tarde nadie, de la zona, ha vuelto a tener noticias de ningún otro.

Censarlos es bastante más complicado que a los demás grandes vertebrados de la fauna europea, y algunos son muy difíciles, sirva de ejemplo, de esa dificultad, lo sucedido en el entorno del aeropuerto de Zurich, los guardas forestales estimaban la existencia de unos 20 ó 30 corzos, teniendo censados con seguridad 17, se dio un ojeo censal (incruento) y, con gran sorpresa, descubrieron que la población real era de aproximadamente 300; si eso sucede con corzos, ¿Que sucedería con lobos?; creo que hay muchos más de los que se dice, en la mayoría de las ocasiones se sabe de su existencia por el sistema bíblico, “Por sus obras los conoceréis”, son capaces de pasar desapercibidos a cuatro pasos del hombre. Los sistemas de collares radio etc., no dudo que de algo servirán, pero me parecen una aberración, una intrusión manipuladora en la naturaleza, paso por poner algunos, pocos y para muy puntuales estudios científicos, pero si proliferan considero preferible vestir, a los lobos, de “Lagarterana”, lo que a la par que llamativo, serviría para ayudar a la artesanía nacional en lugar de a la industria foránea, sería igual de feo, pero al menos más Folk, y además facilitaría la labor de todos, si lleva collar, perro, si viste de carnaval, lobo, si lleva lana, oveja, y si lleva algo así como una antena de TV en la mano, es el antenista del pueblo, no un guarda o un ecologista.

Decía el gran cazador, y hombre de campo, que fue el anterior Marques de Valdueza, que él, a lo largo de su vida, había conocido al menos cuatro desapariciones y reapariciones del lobo y la urraca, algunas con explicaciones claras y otras muy poco claras; son probablemente especies que se autoregulan al igual que lo hace el jabalí, dicen que cuando los lobos no cuentan con un cierto número de individuos en una zona, se hacen más tímidos, pierden la libido y no crían, lo tomo con grandes reservas, creo que tan solo será absolutamente cierto cuando los pocos individuos que existan, sean todos del mismo sexo, he conocido, directamente, crías de lobo con mastína, algunas de muy difícil trato, y ello no parece indicar falta de libido en el padre.

Los medios de divulgación masivos, que indudablemente han contribuido a concienciarnos sobre la necesidad de proteger determinadas especies, en el caso del lobo han creado confusionismo, han mezclado, lobos árticos y lobos del continente americano con los lobos europeos, son primos, es cierto, pero en su comportamiento, respecto al hombre, ni parecidos, las relaciones con los humanos han sido, durante muchos siglos, completamente diferentes, tradicionalmente las grandes hambrunas, las pestes y las continuas guerras han contribuido a que para los lobos europeos, y para los asiáticos de las estepas rusas, el hombre fuera habitual fuente de alimento y fácil pieza de caza, no olvidemos que durante, la aún reciente, II Guerra Mundial los soldados heridos, fueron atacados por hordas de lobos, en su retirada durante el invierno ruso, a pesar de que muchos de ellos iban armados y ofrecían la lógica resistencia, ni que lo del “Hermano Lobo”, de San Francisco, fue un milagro, hasta el momento de la conversación con el Santo, el susodicho tenía aterrorizada la Comarca de Asís; tampoco es cierto que el lobo ataca, solamente, a los débiles y a los enfermos entre sus piezas de caza, ataca cuando lo necesita y cuando se le presenta la oportunidad y si es fácil mejor, pero cuando puede matar lo hace sin tasa, he visto 65 ovejas muertas en un solo ataque y más de 30 cabras en dos ocasiones diferentes, también conozco de fuente absolutamente fiable, como un gran rebaño de caribús, con dificultades para huir por la profundidad y poca dureza de la nieve, fue totalmente exterminado, por unos cuantos lobos, en un solo ataque, es el lobo un animal con unas pautas de comportamiento muy bien marcadas en sus genes, en las glaciaciones mataban cuanto podían, pues el hielo conservaba los cadáveres, ello les ahorraba trabajos futuros, y conservan ese instinto, pues las modificaciones genéticas, no se producen de una manera precisamente rápida, sino no son facilitadas y manipuladas por el hombre.

No mitifiquemos especies ni comportamientos, intentemos decir la verdad, sin olvidar que a mi, por ejemplo, quizá un bicho raro, tengo amigos, magníficos, pero con muchos defectos (incluso con tantos como yo) y algunas señoras me gustan, incluso con defectos y hasta por ellos, creo que es más atractivo el lobo predador y con un cierto picante peligroso, que el lobo “Hermanita de la Caridad”, para eso ya esta el “Golden Retriver”, que además huele mucho mejor.

Actualmente, en el campo ganadero, si vuelve el lobo, que esta volviendo, enfrentaremos unos animales domésticos, muy manipulados y transformados genéticamente, con un predador, en estado puro, al que se lo ponemos “A huevos”, en unas ocasiones, en lugar de enfrentarse con un toro “sanabres”, con una agilidad y unos pitones que eran un molinillo de viento tirando cornadas, que sabía, directa y genéticamente, de lobos más que Merlín, y era un excelente padre de familia, capaz de dejarse la vida en su defensa, le ponemos enfrente unas vacas, “Holandesas” o “Soizas”, que dicen algunos, genéticamente acornes y con cuarenta litros de leche en las mamas, cuyo padre de familia es un tubito de plástico, metido en un contenedor de acero con nitrógeno liquido, y cuyo precio se escribe con muchos ceros; en otras, unas ovejas de razas muy seleccionadas, solas en un cercado, sin pastor, en muchas ocasiones, y sin mastines, porque comen mucho, en casi todas, y en el mejor de los casos en una explotación cinegética, en la que alguien lleva invertidos mucho tiempo y dinero, creo que el permitir que esto suceda sin enseñarle al lobo, a tiros, cuales son sus limites, es más peligroso para su especie que los mencionados tiros.

Opino que la última gran desaparición del lobo, estuvo motivada, sobre todo, por cuatro razones y quizá por este orden, la estricnina (primero en su modalidad de Nuez Vómica), los alimañeros, la desaparición del conejo y las grandes obras publicas de infraestructura.

Comento en primer lugar las dos primeras, y lo hago de forma conjunta, pues indudablemente así actuaron, independientemente de que algún guarda o ganadero pusiera cepos y envenenara, fueron los alimañeros quienes vivían de ello, cepeando y envenenado, no solo percibían ayudas de los particulares, también de las diputaciones, las asociaciones de ganaderos y los ayuntamientos (estos incluso les proporcionaban el veneno), hoy no conozco a ningún joven con condiciones de alimañero, no creo que queden muchos sabiendo montar un cepo, como es debido, y parece impensable que las Instituciones, vuelvan a pagar por lobo muerto; pero envenenar es muy fácil y no requiere unas especiales facultades, los venenos solo se podrán evitar, limitando las zonas de lobos a donde sus daños sean menores, e indemnizando estos rápida y generosamente.

Los conejos no creo que vuelvan a ser tan abundantes como fueron, pero el aumento de la caza mayor compensa, en gran parte, ese déficit, a unos costos, para el hombre, muy superiores, ¿Qué sucederá cuando empiecen a notarse sus banquetes, en las Reservas de Cabra Hispánica, con el precio que han alcanzado los machos en las ultimas subastas?, los venados y corzos ya sufren, y sufrirán más aun, gran cantidad de bajas, quizá pueda ser el jabalí el gran proveedor, de lupina pitanza, pero también según me aseguraron grandes furtivos, como “El Mahoma”, de Agudo, por ejemplo, los guarros machos no dudan en comerle la cría a las lobas, es un clásico, de las manchas con lobos, la existencia de muy pocas jabalinas y la presencia, sin embargo, de un número anormalmente numeroso de grandes machos, pero también que donde abunden los “macarenos” no criaran las lobas; aunque tiene lógica que sea la caza mayor, en mayor medida que el resto de las reses, la que soporte en sus carnes (nunca mejor dicho) la existencia de lobos, no debemos olvidar que la caza mayor es un bien a proteger y que en muchos casos se trata de una explotación privada, muy similar a la ganadera, de la que depende la supervivencia económica, directa e indirecta, de muchas familias e incluso regiones, por lo tanto lobos si, pero con prudencia.

Las infraestructuras han influido mucho, cortando desplazamientos, circunscribiendo territorios y aislando núcleos familiares, pero además muchos lobos han muerto atropellados, incluso por el tren, las líneas férreas, los pantanos y en mayor medida las autopistas, autovías y tendidos eléctricos de alta tensión, han condicionado la lupina existencia, curiosamente los lobos suelen tardar menos tiempo en decidirse a cruzar una autovía, que en pasar por debajo de una línea de alta tensión, cosa que en algunos casos tardan años en hacer o no hacen nunca, en el futuro los trazados del AVE y de los TAV, existentes y proyectados, tendrán una enorme influencia en la distribución de las familias lobunas; me resultaría interesante conocer, si los opinadores, que están muy de acuerdo con que sean los ganaderos y propietarios de fincas de caza mayor, quienes se sacrifiquen por la existencia del lobo, están dispuestos a sacrificar, al menos una parte, de la comodidad y seguridad que las citadas infraestructuras les proporcionan a ellos, y les quitan a los lobos, intuyo que, como decía Unamuno, “Que inventen ellos” estos dirían que “lo soporten otros”, una de las mejores definiciones que he oído es la de Cirugía Menor “ Que es, aquella cirugía que le hacen a otro”.

No soy tan drástico, ni me puedo permitir serlo, por obvias razones, como nuestro Premio Nobel, D. Camilo José Cela, quien afirma, en uno de sus magníficos libros, que la existencia del lobo, es una de las vergüenzas nacionales, él, que es de zona lobera y que, como gran erudito, caminante y curioso, ha visto, sabido y oído casi todo sobre lobos, pero no es ningún disparate, los países verdaderamente desarrollados no tienen lobos, excepto Canadá, Estados Unidos solo los tiene en parques nacionales y unos cuantos fuera, para muestra, y los de Alaska, que son zona aparte; Inglaterra, Francia, Alemania, Suiza etc. etc. acabaron con ellos hace muchos años y ahora pretenden que los conservemos nosotros, la existencia de lobos aparece unida a la de los países pobres, este de Europa y las más despobladas zonas de Rusia, y ello no creo que sea bueno, ni muy digno de ser imitado; últimamente comienzan a entrar procedentes de Rusia, algunos, escasos, lobos, en Suecia, y la polémica, organizada al respecto, es seria, en un país, que se sabe arruinado por las excesivas concesiones sociales, no parecen dispuestos a tener muchas consideraciones, con algo que cuesta tanto y sirve para tan poco.

Por lo tanto tengamos lobos, pero los justitos y en su sitio, donde la incidencia de su población y sus daños, sean factores debidamente ponderados, soportemos sus gastos, solamente los que de ellos somos simpatizantes, unos como eruditos y escritores del tema, otros como ecologistas y otros, como es mi caso, como cazadores y folklóricos, no se si me gusta más que existan lobos, para poder cazarlos, que me apasiona, o que los haya por el precioso folklore que rodea su existencia, pues casi me apasiona tanto una conversación, sobre lobos, con los viejos del lugar, alrededor de una lumbre, y con la lejana, en todos los sentidos, posibilidad de un aullido.

Las historias y los lobos han estado siempre muy unidas, por eso voy a terminar esta larga exposición de mi lobera opinión, con una historia, que leí, hace muchos años, la escribía un profesor de universidad, miembro de un grupo de científicos, que estaba realizando un estudio de campo sobre el lobo, en una zona del Yukon, habían montado todo lo necesario para la observación de una familia de lobos, compuesta por el padre, un lobo de gran tamaño y en plenitud de facultades, la madre, recién parida, una loba, de similares condiciones a las del macho, y cuatro lobatos, dos machos y dos hembras; comprobaron, durante días, como el padre cazaba y aportaba la caza, como vigilaba el entorno, y como la loba empezó a acompañarle, cuando lo considero oportuno, y finalmente los lobatos salieron de la madriguera y empezaron los descubrimientos y los juegos, uno de los machos era de mayor tamaño y de un carácter aventurero, independiente y camorrista, en sus juegos siempre dominaba violentamente a los demás, se metía en peligros de los que era salvado por los padres, cada vez más osado, era constantemente reconvenido y hasta golpeado por sus progenitores, una mañana después de jugar con sus hermanos, intento alejarse y fue reñido y recogido, por la loba, en dos ocasiones, a la tercera intentona, Papá Lobo, tranquilamente acostado, hasta ese momento, se levanto, lo cogió por el centro del lomo, lo atravesó con los colmillos y de un zarandeón que le debió dividir en trocitos la columna vertebral, lo tiro lejos, Papá se volvió a acostar, Mamá ni se inmuto, ni se acerco a olerlo siquiera y los hermanos mejoraron en tranquilidad y tocaron a más leche; que cada uno saque las conclusiones que quiera, pero yo quiero creer que Papá Lobo y yo, opinamos lo mismo en cuanto a los medios por los cuales los lobos aprenden cual es su sitio.

Un atento y cordial saludo,