Este grupo de cazadores de Caldas de Reis ha tenido este fin de semana una grata e inesperada recompensa a su buen hacer en la caza del jabalí por tierras gallegas.

Como en los últimos tres meses, cada fin de semana, con las primeras luces del alba se echaron al monte en busca de los rastros dejados por el suido durante sus paseos nocturnos.

Un buen día, climatológicamente hablando, acompañó esta vez a los cazadores que, guiados por sus perros atraillados, intentaban descifrar el laberinto en el que se habían convertido los rastros existentes tras el deambular nocturno de los ‘cerdos salvajes’.

Tras una dura mañana de trabajo, con perros y perreros exhaustos, tocaba resolver los presuntos aplaces de los jabalíes. Decimos ‘presuntos’ porque no siempre los perros y perreros aciertan con el lugar donde los jabalíes han decidido ‘tumbarse a descansar’ de su agitada ‘vida nocturna’.

Los labores de ‘intendencia’ previos a la suelta se hacen largos pero imprescindibles: comprobación de documentaciones, cubrir los impresos correspondientes, recordar las medidas de seguridad, colocación de la gente en los puestos… en definitiva, ‘organización’ y ‘responsabilidad’ en aras de que no se produzca ningún desagradable incidente.

Camino del lugar de la suelta, las dudas y la impaciencia ‘asaltan’ sobre todo al ‘aplazador’ que en breve resolverá la duda existencial de todo buen cazador de jabalí con perro a traílla, que no es otra que verificar si ha acertado o no en la presunta ubicación del jabalí… una cuestión de honor que está en juego en cada suelta. En este apartado Sergio y ‘Tora’ atesoran un grado de efectividad espectacular, fruto del extraordinario equipo que forman.

Llegó la hora de la verdad y tras la suelta de los perros en el lugar predeterminado por ‘Tora’, que ‘a vientos’ había localizado el encame de su enemigo, se produce un levante espectacular, todos los perros en bloque, inician una larga persecución de alrededor de media hora para intentar acercar la pieza a los puestos, que se encontraban a más de un kilómetro, cerrando la mancha.

Los incesantes y sonoros latidos de los perros nos hacen intuir que el jabalí se muestra reacio a abandonar su ‘guarida’ intentando con mil y un rodeos despistan a los perros.

Son momentos de máxima tensión y unos minutos interminables, que hacen disparar la adrenalina y subir el ritmo cardiaco al más tranquilo de los mortales.

Tras un perfecto trabajo de acoso por parte de los ‘sabuesos’ y la demostración una vez más de su valentía y tenacidad, curtidos en varias batallas a golpe de cicatrices en su cuerpo, consiguen ‘convencer’ al jabalí, que debe abandonar su ‘refugio’ e iniciar la huida.

Huida que a buen seguro emprendió con la intención de buscar un lugar más seguro, sin contar que el destino, esta vez sí, le daría la espalda.

Un lance rápido y certero que pone fin a la huida del ‘macareno’, que en esta ocasión había perdido una guerra en la que tantas batallas había ganado.

Como casi siempre los primeros en llegar al lugar del lance son los perros que ‘mordisquean’ su trofeo en recompensa al gran trabajo realizado.

Tras las felicitaciones entre los componentes de la cuadrilla por el trabajo realizado, se procede a examinar la pieza abatida, que esta vez venía con sorpresa. Una sorpresa en forma de trofeo. Una espectacular boca, inédita por estos lares.

A pesar de no sobrepasar los 110 kg de peso, el jabalí abatido contaba con unas defensas espectaculares.

Una ‘Boca Extraordinaria’ para estas tierras gallegas, con casi 11 cm de colmillos a la vista, simétricamente perfecta y digna de las mejores monterías del sur de la península.

Menos mal que no le dio por usar semejante herramienta contra los perros, si no, en vez de una alegría, probablemente estuviésemos hablando de una tragedia y de un gran número de bajas entre los valientes perros.

Fotos, recuerdos, experiencias, opiniones se agolpan, mientras se procede al precintado de la pieza, que a buen seguro dará para un buen trabajo al taxidermista que se encargue de inmortalizar para siempre esa Extraordinaria Boca.

Enhorabuena a los integrantes de la cuadrilla Os Da Tora por este espectacular trofeo.

 

Manuel Martínez