Un amigo, apesadumbrado, me relataba sus desventuras de la pasada brama, «se me fue increíblemente, lo tenía a menos de cien metros, y yo a esa distancia no puedo escapar; lo que pasa que el .308W es pequeño para los ciervos, debería utilizar un calibre mayor», afirmaba totalmente convencido de su experiencia.

Y en rueda de cazadores se suscitó lo de siempre: «El calibre que yo uso es el mejor porque bla, bla, bla…», e inmediatamente arrancó cada uno con su calibre favorito, sus puntas especiales, con sus mejores recargas.

Por supuesto que hay muchísimos calibres excelentes con muchos adeptos, pero quiero hacer hincapié en tres, que yo los defino de la siguiente manera: El .308 W, «el más popular»; el .300 Wmag., «veloz y poderoso»; el .375 H&Hmag., «el monstruo», tres calibres que tienen infinidad de seguidores cada uno.

De ninguna manera quiero establecer comparaciones que podrían ser muy desagradables para muchos buenos cazadores que utilizan alguno de estos excelentes calibres, simplemente es mi intención plantear elementos que pueden ser de muchísima utilidad en el momento de definir un lance cinegético, es decir, el momento en que debemos abatir la pieza tan ansiada; sobre todo para aquellos que recién se inician en el noble deporte de la caza.

Casi toda nuestra fauna de caza mayor en la Argentina —salvo contadas excepciones—, puede ser cazada con cualquiera de estos tres calibres, en algunos casos estaremos justos y en otros sobrados; por ejemplo, en el caso del ciervo colorado, el .308 W exige que la distancia de disparo no sea más de doscientos metros, y que la munición empleada tenga una energía cinética mínima, es decir, que pongamos un cierto peso a una determinada velocidad; personalmente para este lance usaría puntas de 180 gr a 2650 pies/seg. Y quiero aclarar un concepto cuando establezco los límites para el .308 W: me refiero a las condiciones ideales en las que debe ser usado para estar dentro de la ética del cazador y NO a las circunstancias fortuitas o puntuales en las que se pudo disparar sobre un animal a mayor distancia y con menor peso de punta, aunque el resultado haya sido su caza.

Habla bien de este calibre que, por lo general, los rifles son livianos y su retroceso no es severo, son buenos para caminar durante horas sin que su peso se sienta demasiado.

El tipo de punta a emplear y el lugar de impacto son fundamentales a la hora de la definición, es decir, que las variables se van incrementando a medida que nuestras posibilidades de elección también.

Como diría El Gran Elefante, mi querido amigo Tony Sanchez-Ariño, «la bala en su sitio» es lo fundamental, es preferible un tiro de .375 H&H Mag. en el corazón que un tiro de .458 W.M. en las tripas.

Si volvemos al ciervo colorado del ejemplo anterior, pero esta vez lo hacemos con un .300 Wmag., en este caso a una punta de 180 gr. la empujaremos con más fuerza, podremos ponerla más o menos a 3050 pies/seg., y nuestro disparo podrá ser a mayor distancia, y digo podrá porque soy de la idea de que la caza a corta distancia es hermosa, excitante y más deportiva pero, como dije antes, respeto la opinión y las circunstancias de cada lance; este calibre nos permite efectuar disparos con mucha precisión a 350 metros, sobre todo si contamos con alguna telescópica de varios aumentos o variable, y con apoyo, aunque repito que para mí cuanto más cerca es el disparo, tanto mejor, puedo valorar bien sobre qué estoy disparando y el acercamiento es lo que más disfruto de la caza.

Conozco gente que son verdaderos defensores acérrimos del .300Wmag y tienen, según ellos, miles de argumentos para definirlo como el «mejor calibre» de caza mayor en nuestro país. Junto con algunos de mis compañeros de cacería hemos llevado a cabo unas cuantas experiencias en polígono y cazando sobre animales pesados con este buen calibre, pudiendo hacer cientos de comparaciones de balística de efectos sobre animales de buen porte, con diferentes tipos de puntas, diferentes cargas de pólvoras, etc. etc, y por lo general con resultados altamente satisfactorios.

Sería interminable enumerar las recetas de recarga pero, a modo ilustrativo, las puntas Speer McTip de 180 gr, con 76 gr. de IMR4350 en mi .300W obtengo unos resultados más que excelentes, a 150 metros en polígono concentré seis tiros en un diámetro de 3 cm; y en cacería fue archiprobado sobre jabalíes y colorados; la variedad de puntas que ofrece el mercado para el calibre 30 es muy grande, como así también las municiones factory. No hace mucho, junto con Eduardo, experimentamos la munición Fail Safe de Winchester sobre un padrillo de aproximadamente unos 120 kg, bastante respetable, Eduardo le disparó de frente, en el pecho, un poco hacia abajo y a la izquierda, el chancho corrió unos cincuenta metros; una vez que estuvimos a su lado pudimos observar que no había una gran herida de salida del proyectil, éste atravesó en diagonal al animal, salió por el bajo vientre y volvió a penetrar en el jamón derecho, de manera que el proyectil lo recuperamos inmediatamente debajo del cuero, presentando un muy pequeño hongo de deformación en la punta; no perdió casi nada de su peso original, y su comportamiento fue casi como un proyectil blindado. En la posterior autopsia de campo comprobamos que había impactado en pulmón, corazón, hígado y pierna; no sé qué hubiese pasado con un tiro no tan certero…

Juntos, analizamos qué hubiese pasado si el disparo hubiera sido con las puntas Hornady 180 gr RN, que tantas satisfacciones nos dieron, y los criterios fueron similares: no hubiera habido tanta penetración y las heridas habrían sido mayores, tolerando algunos errores de precisión, y probablemente algo de pérdida de peso del proyectil, seguramente.

Otra experiencia con mi .300 W Mag. Ruger, fue con munición Hornady Flat de 170 gr, cuyo fabricante aconseja no usarla a velocidades superiores a los 2800 pies/seg. Sin embargo, las he usado a 3050 pies/seg. sobre animales de piel fina, pumas, sobre los cuales los efectos de esta munición son devastadores e incapacitantes en el acto, por supuesto si el proyectil impacta en lugar adecuado.

Repito: que a pesar de ser un calibre poderoso y con una trayectoria muy rasante es fundamental ‘qué tipo de punta’ y ‘lugar de impacto’, además de trabajar en los rangos técnicos aconsejados (de peso, velocidad y distancia).

No puedo dejar de mencionar a la punta que yo considero la estrella para mi .300 W. Mag. y me refiero a las Nosler Partition en sus dos versiones de Spitzer y Protected Point, las que uso en 180 gr, y las disparo a unos 3050 ft/seg. en la boca de mi Ruger Mark II, con resultados más que satisfactorios en cuanto a precisión y killing power, muchas alegrías me han dado estas puntas a lo largo de mi vida cazadora.

Larga vida para las Partition.

Hay infinidad de motivos por los cuales un cazador se siente mejor con un rifle de un determinado calibre que con otro; muchos aducen que el .308 W patea menos que los .300WM o los .375H&H, también influye el peso del arma en la determinación del empuje de retroceso, además no debemos olvidar las experiencias y vivencias que cada uno ha tenido con un determinado calibre, las satisfacciones que le dio en uno u otro momento, en todas estas cosas se basan para definir sus sentencias los viejos cazadores, las cuales sirven de punto de partida a los iniciados hasta que manejen sus propias experiencias de caza.

Y el monstruo, o sea el .375 H&Hmag., disipa cualquier duda en lo que a potencia se refiere, y voy a tratar de ser lo más imparcial posible en la comparación de este calibre con los demás, pues todos saben de mi predilección por él es muy grande, realmente para mí es un calibre REY.

Si pensamos que desde su aparición en el mundo allá por el año 1912 tiene plena vigencia en todos los ámbitos de cacería, en África es sin lugar a dudas el número uno, sus municiones factory se consiguen en cualquier lado, si hablamos de recarga podemos movernos en un rango amplio en lo que a pesos de puntas se refiere, desde 235 gr. hasta 300 gr., y en cuanto a pólvoras acepta muchas con muy buenos rendimientos, por citar algunas: las IMR4350, IMR4895… RELODER 19, RELOADR 22… Y hasta con nuestra venerable A-27 he conseguido recargas sumamente precisas.

Hay muchas maneras de medir la potencia en las armas, la Energía Cinética (E=½ m v2) donde la expresión cuadrática de la velocidad dificulta comparar proyectiles de diferentes calibres; El Momento (M=m v) donde se multiplica la masa del proyectil por su velocidad; El Knock Out de Taylor (KO= m v d), acá Pondoro Taylor multiplicaba al Momento por el diámetro del proyectil; y existen otras fórmulas más modernas de medir la potencia, sobre todo las que usan densidad seccional, coeficiente balístico, etc., pero no es mi intención entrar en desarrollos matemáticos, sino dar algunos elementos de comparación, con estas fórmulas en las que llevando los pesos de las puntas a libras podrán comparar potencias.

Una comprobación en polígono de una recarga con puntas de 270 gr. Speer Boat Tail, y con 78 gr. de IMR-4350, con una velocidad en boca de casi 2700 pies/seg., en un cañón de veintiséis pulgadas, agrupó cinco disparos en un círculo de 4 cm a 150 metros, y estando reglado en cero a 180 metros, agrupó cinco disparos en un círculo de 9 cm, a 300 metros, impactando solamente 12 cm por debajo del centro, lo que considero un test con resultados excelentes.

La brama pasada cacé un ciervo de cuerpo muy grande, no así su cornamenta, con una recarga para monte Pampeano —la llamo así— punta de 300 gr. Hornady R-N, con IMR-4350 77 gr., que en mediciones en polígono dio una velocidad en la boca del cañón de 2530 pies/seg.; el disparo fue a unos sesenta metros solamente, le entró al ciervo desde el pulmón derecho, en diagonal, hacia la paleta izquierda, sin orificio de salida. En la posterior autopsia y análisis del comportamiento del proyectil pudimos observar que el mismo se fragmentó, manteniendo una parte del mismo, de un determinado peso, la trayectoria en diagonal que llevaba, alcanzando a estirar el cuero desde adentro hacia fuera pero sin perforarlo; allí Eduardo hizo un corte en cruz y recuperamos partes del proyectil fragmentado separado de su camisa y la totalidad de ésta, con parte de plomo en su interior; son muchas las veces que pude observar la fragmentación de los proyectiles Hornady RN, la fragmentación plantea una cantidad de proyectiles secundarios que producen alta incapacitación en el cuerpo del animal, impactando en los grandes vasos sanguíneos, o en la fontanería, como llama Kevin Robertson a la zona de salida y entrada de los grandes vasos y arterias al corazón, donde luego de una autopsia se puede ver que el proyectil impactó en algún gran hueso alejado de los grandes vasos y, sin embargo, éstos fueron alcanzados por esos proyectiles secundarios producidos por la fragmentación. Y están los proyectiles Premium, proyectiles que deforman mucho y pierden poco peso, los famosos hushrooms (hongos), los que más uso en mi querido .375 H&H Mag. como son los Swift A-Frame, los Woodgeigh Weldcore, son de un comportamiento magnífico, expanden de igual manera en grandes animales como en otros más pequeños, y con una retención de casi el 100% del peso.

Disparé sobre búfalos de casi una tonelada de peso directamente con mis recargas con punta Swift A-Frame de 300 gr, derribando de un solo disparo bien colocado en el medio del pecho de un gran toro a no más de veinte metros, impactando algo debajo de la barbilla, de manera de dar justo donde la columna baja hacia la altura de los hombros, el bruto se desplomó en el sitio. Estos proyectiles son una garantía y sobre todo cuando la caza se realiza en alguna manada, donde las posibilidades de usar puntas blindadas es un gran riesgo de atravesar un búfalo limpiamente e impactar a algún otro que se encuentre atrás, con los consabidos peligros que esto implica, además del problema económico.

Mi .375 H&Hmag tiene acoplada una mira óptica Carl Zeiss 3-10x50 con retícula iluminada, con montaje muy bajo y 26 pulgadas de cañón, una culata recta con carillera y un muy buen culatín de goma, y les aseguro que el retroceso (patada) no es mucho más severo que el de un .300 W, como asimismo el peso del arma. Es más, creo que pesa menos que algunos .300W a los que se les ha acoplado miras muy grandes, así que recién podría pensar en una desventaja, en cuanto a estos parámetros, con los 308 W solamente; pero si volvemos a la potencia y trayectoria…

Espero haber aportado algo al bagaje técnico-cinegético de mis lectores. Si así fue, bienvenido sea, y si no, habré cumplido con el decir de un colega puertorriqueño: «Si no puedes convencer, al menos confúndelos».

 

Jorge Borque