Toledo

Detenidos seis cazadores furtivos tras una peligrosa persecución en helicóptero

Cuatro agentes de la Guardia Civil que prestaban servicio en un helicóptero se jugaron ayer la vida y lograron detener a seis cazadores furtivos en las afueras de Gerindote, después de una peligrosa persecución que transcurrió en parte por las calles de este pueblo de 2.500 habitantes.

23/02/2008 | ABC | MANUEL MORENO

Los hechos sucedieron sobre las 15.00 horas. El helicóptero participaba en la operación «Galgo», puesta en marcha hace tres años en la provincia de Toledo por la Guardia Civil para luchar contra la caza furtiva que se practica con galgos. Una veintena de patrullas reforzaba desde tierra el trabajo del helicóptero en el aire.
Los cuatro agentes que viajaban en la aeronave (dos pilotos y dos guardias de apoyo) observaron la presencia sospechosa de un todoterreno Mercedes ML 430 de color verde en el camino del cementerio de Gerindote. El potente vehículo, oculto entre unas retamas, llevaba las matrículas delantera y trasera tapadas con cinta verde.
El helicóptero se aproximó para ver la reacción del conductor, que, inopinadamente, aceleró y salió disparado por el camino. La aeronave comenzó a perseguir al automóvil, ocupado por seis individuos y dos galgos, que se introdujo en las calles de Gerindote a gran velocidad. El conductor realizó numerosas maniobras temerarias que estuvieron a punto de costar la vida de algún peatón. Este violento comportamiento de los sospechosos llevó a los agentes a pensar que serían algo más que cazadores furtivos.
Durante los minutos que el todoterreno callejeó por Gerindote, con el helicóptero siguiéndole a pocos metros de distancia, el conductor no quitó el pie del acelerador. El automóvil salió finalmente del casco urbano y se dirigió hacia Carmena por un olivar. La persecución continuó por un camino y el piloto del helicóptero intentó en todo momento que el vehículo no volviera hacia Gerindote, ya que los agentes temían que los ocupantes del potente y carísimo automóvil causaran alguna desgracia.
Actuación profesional
En una arriesgada maniobra en un paraje agreste donde no había cables aéreos, el comandante de la aeronave -un capitán con una gran formación y muchas horas de vuelo- se aproximó al todoterreno con la intención de que parase. Se puso en paralelo a él, pero no consiguió que el vehículo se detuviera.
Al contrario. El conductor arremetió contra la aeronave para desestabilizarla y golpeó el vehículo contra uno de los patines, lo que provocó la rotura de un cristal de la parte trasera del todoterreno. El comandante, auxiliado siempre por el otro piloto, volvió a intentarlo, se giró y colocó el helicóptero de frente al automóvil, pero el conductor no se amedrentó y arremetió de nuevo contra uno de los patines de la aeronave, reventando en esta ocasión la luna delantera del todoterreno.
El vehículo acabó deteniéndose en el campo ante la firmeza del comandante. Los seis ocupantes salieron a la carrera, pero los dos agentes y los pilotos, pistola en mano, lograron reducirlos y arrestarlos rápidamente. Se trataba de cinco adultos y un menor, de 17 años; españoles, de etnia gitana y con antecedentes policiales. Llevaban dos galgos y una liebre muerta, lo que demuestra que estaban cazando de forma furtiva. Además, portaban dos navajas y la documentación del vehículo no está a nombre de ninguno de los detenidos, que manifestaron que el todoterreno era de un pariente.
La Guardia Civil, que investiga la propiedad del automóvil, les atribuye varios delitos: contra la protección de la flora y fauna, la seguridad en el tráfico y desobediencia grave a los agentes, entre otros. Los arrestados pasaron a disposición del juez de guardia de Torrijos.
El pasado 28 de noviembre, la Guardia Civil también se ayudó de una aeronave para echar el guante a dos sujetos precisamente en Torrijos, después de perseguirlos durante una hora y media por el campo y las calles de ese municipio, que se encuentra a un kilómetro de Gerindote.

« Ver más noticias