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León

El futuro control sanitario de la caza no logra consenso entre los profesionales

Única Salud es un concepto novedoso que afecta de forma cada vez más directa a las explotaciones ganaderas de distintas provincias españolas, una de ellas León. El término se traduce en la necesidad de colaboración entre distintos profesionales del sector con el objetivo de erradicar la tuberculosis.

08/08/2018 | Diario de León | Rubén Vega

El futuro control sanitario de la caza no logra consenso entre los profesionales Bajo el concepto de única salud se construye toda la normativa previa que sirve como inspiración del Real Decreto que aún se encuentra en fase de borrador y que pretende publicarse en enero de 2019. Este documento reúne información de cómo proceder al saneamiento de las especies cinegéticas y salvajes contagiadas con tuberculosis. En el mismo se recoge la documentación sobre la figura del cazador formado y algunas de sus competencias, un extremo que ha causado discrepancias.

Manuel Martínez, presidente del sindicato de veterinarios de Castilla y León se mostró, en nombre del colectivo, «absolutamente en desacuerdo», alegando que «todos debemos estar formados pero quien debe comprobar si un animal tiene enfermedades le compete exclusivamente a un profesional dedicado a ello». Competencias que discrepan con las especificadas en el apartado 3, subepígrafe g) del Real Decreto 50/2018 en el que se habla del cazador formado. Sobre ello, también, opina el catedrático de Sanidad Animal en la Universidad de León, Elias Fernando Rodríguez Ferri. Precisamente fue él el primero en acuñar el concepto en España aprovechando la apertura del curso de la Real Academia de Doctores que entonces presidía. Ferri asegura, por tanto, que hay que ‘adiestrar’ a los profesionales en relación al tema, debido a que «es un terreno abonado a la multiprofesionalidad».

Según datos aportados por el sindicato de Veterinarios de Castilla y León los últimos registros indican que la Comunidad tiene una prevalencia menor a los dos ejemplares afectados por cada 100, una cifra inferior a la media nacional, de cerca de tres afectados por cada cien. En la mayoria de localidades de la provincia el porcentaje de afectados es menor al 1%. Según ese mismo documento, las únicas excepciones son Fabero con un 1,63%, Villablino con un 1,35% y Carrizo con un porcentaje, cercano a la media nacional, del 2,5%. La situación está bajo control, según indica Martínez que, no obstante, anota su rápida propagación. «En el momento en el que bajes un poco la guardia el complejo va a multiplicarse exponencial e inmediatamente», explica.

Existen vías para la detección de la tuberculosis, especificadas en el borrador del Real Decreto como Elisa e IDTB. Aunque según detalla el Plan de Actuación sobre Tuberculosis en Especies Silvestres (Patubes) «el uso de la inmunización oral» como «una valiosa herramienta» se encuentra en fase experimental. También las «vacunas vivas atenuadas». Alternativas sobre las que «existen todavía muy pocos datos» según señalan en ese mismo informe.

La Junta, que gestiona las tres reservas de la provincia, aún no ha comunicado quién se encargará de los gastos destinados al control sanitario. El borrador, que se encuentra en fase de alegaciones, unifica el «Plan Nacional de Vigilancia Sanitaria en Fauna Silvestre» y el «Plan de Vigilancia Sanitaria Permanente de la Fauna Silvestre de Castilla y León».

No obstante, las implicaciones de la normativa a futuro son claras, una población cada vez más creciente que en 2050 se estima de 9.700 millones. Ese dato supone, entre otras cosas, el crecimiento de la demanda en hasta un 60% de carne, huevos y leche. Ese aumento de las cifras exige un mayor control de las enfermedades contagiosas como la tuberculosis entre las especies salvajes y ganado.

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