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Teruel

El turismo de caza gana terreno y atrae a extranjeros

Con su estancia en la provincia turolense, Donald Trump Jr. hizo mucho más que una visita. La llegada del mayor de los hijos del presidente de Estados Unidos, pero sobre todo, la promoción que él mismo hizo a través de sus redes sociales, ha puesto al descubierto un mundo desconocido para aquellas personas ajenas al sector.

13/04/2018 | La Comarca | Javier de Luna y Beatriz Severino

El turismo de caza gana terreno y atrae a extranjeros Ha puesto el dedo en el potencial y repercusión que ejerce la caza mayor, sobre todo de cabra hispánica, en el territorio. Matarraña y Maestrazgo son los destinos elegidos por excelencia.

En el Matarraña el impacto económico del turismo derivado de la caza mayor supone un importante apoyo en algunos establecimientos en épocas de temporada baja, aunque su impacto representa un reducido porcentaje en términos de volumen de personas comparado con el turismo familiar o meramente rural. Sin embargo, durante todo el año esta comarca recibe hasta 300 personas en épocas además de baja afluencia de visitantes. El cazador que suele alojarse en el Matarraña lo hace además fuera de las épocas de mayor afluencia de turistas lo que mantiene la actividad en muchos de los establecimientos. Buena parte son extranjeros y el resto, de otras comunidades autónomas del país. El cazador que se hospeda en el Matarraña suele ser de poder adquisitivo medio-alto o alto. Pese al compromiso verbal que los hosteleros tienen a la hora de preservar el anonimato de sus clientes más mediáticos, precisamente para afianzar su estancia, algunos de ellos reconocen que desde hace varios años cuentan con grandes empresarios del ámbito nacional e internacional o incluso integrantes de la Familia Real entre sus clientes.

Llama la atención el gran número de empresas especilizadas en internet vinculadas a este negocio. Realizan «safaris» de caza en Beceite y Maestrazgo con tarifas de miles de euros en cuyos paquetes se incluye caza, estancia, transporte, gestiones y otros servicios. Las comarcas turolenses se mezclan en la oferta con rutas de caza mayor por África, Oceanía o Asia. La empresa que trajo a Trump, Wild Hunting Spain, cuenta con guías especializados, uno de ellos campeón mundial de tiro. Como ésta, existen decenas en internet con cuyos propietarios se puede contactar directamente a través de teléfono móvil.

Asímismo, la manera de la que llegan al territorio es en la práctica totalidad de los casos a través de gente cercana a los cotos de caza, por el ‘boca-oreja’, o bien a través de empresas que se dedican a ofrecer paquetes en los que incluyen el ejemplar a abatir y la estancia y transporte si así lo requiere el cliente. Una de las formas de captación, que no la única, se realiza en ferias específicas en los países de origen del cazador.

«El proceso es largo y costoso porque hay que preparar los permisos y certificados de todo tipo y ahí entran hasta invitaciones remitidas a los consulados para que puedan venir, no es llegar y cazar», explica José Manuel Utrillas. Es el gerente de Acitur, una de las empresas que se dedican a organizar este tipo de viajes como el del hijo de Trump. Están establecidos en Teruel y gestionan varios cotos, entre ellos cuatro del Maestrazgo (Castellote, Luco de Bordón, La Iglesuela y Bordón).

DGA realiza un censo se los animales en cada coto y se otorgan los cupos de la cantidad que se puede cazar. Cada animal capturado es señalado con una brida y al final de la temporada, que en el caso de la cabra hispánica acaba el 30 de mayo, se entregan a DGA para el nuevo censo.

Toda expedición se realiza con personal y guías para todos los cazadores. También para los extranjeros. Este público es el mayoritario de las empresas que gestionan estas actividades. Utrillas comenzó con el nacional pero el extranjero ha ganado terreno y supone el 90% de su clientela, entre ellos, además de europeos, muchos canadienses y americanos. «Tenemos algunos que han reservado para la temporada 2020, estos son sobre todo, los americanos», cuenta.

Además de como previsores, define a los norteamericanos como gente interesada por el entorno, y especialmente, en la historia. «Hacen muchas preguntas sobre los modos de vida, el pasado y se fijan mucho en las construcciones», dice. De hecho, Trump Jr. cumplió todo esto con las fotografías que publicó en Instagram. En este sentido, desde las empresas se suelen ofertar visitas y experiencias turísticas a demanda según lleguen con familia o amigos.

Por ello apenas existen consultas en las oficinas de turismo al respecto ya que suele ser un visitante que antes de llegar ya tiene todo reservado. En el caso de personas mediáticas, llegan ya con la información de servicio y de interés turístico necesaria precisamente para preservar su anonimato.

El atractivo de España radica en que pueden encontrar las cuatro subespecies de cabra que más buscan y que se encuentran en Maestrazgo y Matarraña en territorio entre Teruel, Castellón y Tarragona; y también en Gredos y Andalucía. El producto estrella en todas las serranías es el denominado «macho de Beceite», llamado así porque durante décadas tan solo se encontraba en las montañas beceitanas y poco a poco fue extendiéndose por toda la serranía ibérica. El más codiciado es el denominado Trofeo Oro, es decir, machos con cornamentas perfectas y simétricas, que normalmente superan los 10 años de edad y que pueden llegar o superar los 80 centímetros de envergadura, como fue el caso del macho que abatió recientemente Donald Trump junior. Por un Trofeo Oro pueden llegar a pagarse hasta 12.000 euros. Sin embargo desde unos 500 o 1.000 euros un cazador puede hacerse con una cabra de menor valor.

En este sentido, José Luis Falomir, que gestiona la finca La Espadella (Castellón), destacó que este tipo de visitante valora el servicio. Desde la recogida en el aeropuerto de turno, hasta la experiencia en la caza, la gastronomía, alojamientos y el trato. Falomir es además, presidente de la Asociación de Propietarios para la Gestión Cinegética y Conservación del Medio Ambiente (Aproca) en Castellón. «Estar asociados nos permite estar más organizados para defender nuestros intereses o, simplemente, para acudir a ferias», valoró. En Aragón, la constitución de esta asociación que trabaja a nivel nacional, se quedó en un intento hace unos años. «Este tipo de turismo beneficia a todos y, sobre todo, en zonas más desfavorecidas por la despoblación», concluyó.

De igual modo, los cazadores que tan solo acuden un día a cazar, explican, recalan en los restaurantes de la zona especialmente en aquellos que les recomiendan las agencias. Por su parte, los huéspedes cinegéticos de ‘alto standing’ que pernoctan uno o varios días, utilizan alojamientos también de alto nivel, especialmente masías y lugares tranquilos en los que pueden preservar su anonimato. «Nosotros llevamos más de dos décadas recibiendo a cazadores y nos parece un cliente muy interesante porque nos ayuda a desestacionalizar el turismo», explica César Lombarte, de Hotel Posada Guadalupe.

Al margen del lugar en el que pernoctan, los establecimientos de localidades como Fuentespalda, Valderrobres, Peñarroya de Tastavins o Beceite notan la presencia principalmente de los visitantes cinegéticos en los almuerzos y comidas. Así pues, por lo que explican, determinados bares y restaurantes notan de igual modo la afluencia de este tipo de turista. Lo mismo sucede en este sentido en el Maestrazgo, donde restaurantes y bares despachan a menudo almuerzos y comidas a las sociedades de caza, sobre todo, del territorio, una clientela a la que han ido uniendo la extranjera.

«Además de a los cazadores de toda la vida, desde hace un tiempo estamos viendo por aquí a gente de alto nivel adquisitivo y, aunque hay españoles, hay muchos extranjeros y todos están por aquí porque vienen a cazar», explica la presidenta de la Asociación de Empresarios Turísticos del Maestrazgo, Pilar Beltrán, quien además regenta un bar restaurante en Cantavieja desde hace más de 30 años. En la mayoría de los casos, los cazadores no van solos sino que suelen llevar a amigos o, incluso, a la familia sobre todo cuando la expedición es para varios días. En el Maestrazgo, la llegada de extranjeros se viene dando desde hace años pero de un modo discreto. Beltrán es una de las personas, que como ajeno a este sector que es, no oculta su sorpresa por todo lo que implica y genera. «A veces puede pasar desapercibido pero se mueve gente y se nota en la calle. Y lo de Trump ha dado una publicidad que si sirve para que vengan a vernos en las épocas más duras en las que no hay tanto turismo, bienvenido sea», concluye.

En el Matarraña este tipo de turismo está estabilizado. Entre otras razones por la larga trayectoria de esta comarca, cuya Reserva Nacional de Los Puertos de Beceite, constituída en 1966, ya era muy conocida en el mundo de la caza de cabra hispánica desde hace décadas. De igual modo la extensión de la cabra montés, muy circunscrita hace décadas a los Puertos de Beceite, ha experimentado una espectacular expansión en los últimos años a otras sierras de Teruel, Castellón y Tarragona, por lo que de igual modo se ha diversificado el destino de los cazadores que van en busca de este mamífero.

Los beneficios en el territorio

Al margen de los beneficios en el sector turístico, los cotos de caza y los propietarios de las fincas son los más beneficiados. Las situadas en zonas montañosas, muchas de ellas en lugares de difícil acceso y cuya productividad es muy escasa, se benefician tanto en la Reserva de Caza como en los cotos del dinero que genera la caza, ya que reciben una cantidad por poseer tierras en dichos cotos. Asimismo, añaden, los cotos invierten en labrar y cultivar fincas destinadas a las especies cinegéticas que de otra manera estarían abandonadas y además contribuyen a limpiar el monte. «El dinero que mueve la caza revierte directamente en el territorio. Ya no solo en la hostelería sino que llega al propietario y se destina al cultivo y limpieza de muchos montes», explica Juan Manuel Batiste, ingeniero forestal y asistente técnico en los cotos de caza del Matarraña.

Asimismo, con los ingresos obtenidos, los cotos indemnizan a los agricultores de los daños producidos en sus cultivos por esta especie o a los accidentes que pueden provocar otras especies como los jabalíes. Además, hacen sostenibles los cotos en una zona con caza menor más escasa.

La sarna como amenaza

Entre las principales amenazas con las que cuenta este tipo de actividad cinegética, se encuentra la epidemia de sarna sarcóptica detectada el año pasado en los Puertos de Beceite. Pese a que el avance de esta enfermedad está siendo más lento de lo esperado, no se descarta ningún escenario. Tampoco se observa una bajada en la actividad cinegética en los últimos meses relacionada con esta enfermedad. Cabe recordar que en poblaciones de cabra hispánica como las de Sierra Nevada, la plaga, que no se contagia a los humanos, redujo la población de este caprínido hasta en un 90%.

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