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Baleares

Buen año para las perdices

Los 350 cazadores de Sant Josep celebraron ayer en es Cubells su ‘diada’ con una comida de hermandad (eso sí, la paella fue de marisco y pescado, sin nada de carne de caza) en la que participaron medio millar de personas. Los miembros de esta sociedad exhibieron algunas de sus jaurías, además de a ‘Rita’, una podenco que acaba de parir siete cachorrillos.

05/03/2018 | Diario de Ibiza | José Miguel L. Romero

Buen año para las perdices Una de las entidades con más poder de convocatoria de Ibiza es la Sociedad de Cazadores de Sant Josep: sus miembros prepararon ayer cubiertos y cocinaron una paella (ojo, de marisco) para casi medio millar de comensales en el polideportivo de es Cubells, donde celebraron su diada anual, en la que, como aperitivo previo, sirvieron sobrasada y queso curado.

La integran 350 cazadores, según indicó su presidente, Antonio Reyes. Son, más o menos, los mismos que un año antes. Disfrutan de 9.000 hectáreas para capturar perdices, conejos, tordos, torcaces o becadas ( cega o perdiz chocha). «Es la mayor superficie de toda Balears», recalca Reyes. En periodo de caza, no es difícil verlos con ropa de camuflaje y escopeta al hombro caminando por los parajes del interior de Sant Josep, desde Benimussa a Cala d'Hort.

La hemorragia vírica sigue diezmando a los conejos, aunque, según Antoni Reyes, eso va por barrios: «En algunas zonas, ha mejorado; en otras, bajan». Eso sí, son buenos tiempos para las perdices, de las que «hay un aumento considerable este añ0». Se debe, explica, a los bebederos, comederos y a la enorme superficie que siembran sólo para que estas gallináceas se ceben en ella.

Porque los cazadores están tan bien organizados que incluso tienen contratada a una persona, Jaume Ribas, para que les are y siembre las 170 hectáreas que cultivan con trigo y cereales desde hace tres años. Ribas, además, se encarga de mantener los 152 bebederos (de 50 litros cada uno, conectados a una piqueta que se activa mediante boya) y comederos (cubas de unos 12 kilos de trigo), que abastecen con unas ocho toneladas de grano al año.

Hace tres años sembraban unas 70 hectáreas, a las que sumaron otro centenar (en muchos casos son terrenos cedidos por los propios cazadores) desde que contrataron, en exclusiva, a Ribas.

Lo que han observado también ha sido la proliferación de palomas torcaces, que creen que se debe al «cambio climático», según Reyes. Al contrario que los cazadores de los municipios de Santa Eulària y Sant Joan, no temen, de momento, la proliferación de serpientes: «Se ha escuchado a alguien decir que las ha visto por Benimussa, aunque no hay constancia. Pero algún día llegarán».

Toni Torres fue uno de los cazadores que ayer exhibieron sus perros en la diada. En su caso, dos pointers (blancos y negros) de fina figura, además de tres hermosos y peludos setter ingleses. Los cinco, están muy equilibrados, quizás por su relación con el cazador: «Los tengo sueltos en una finca de 2.000 metros cuadrados y duermen en una caseta o, si hace frío, dentro de mi casa, frente a la chimenea». Les dedica tiempo, «necesario para establecer un vínculo. Tener perros de caza no sólo consiste en echarles pienso».
Como un equipo de fútbol


Coincide en ese aspecto Toni Ferrer, Cristòfol, propietario de una docena de podencos, ocho de ellos campeones de España (ayer los llevó, orgulloso, con sus respectivos collares decorados con los colores nacionales) en cuatro ocasiones. «Cada día hay que soltarlos para que corran. Una jauría es como un equipo de fútbol: si no salen al campo, no están en forma».

Por eso insiste en la necesidad de que se habilite «una zona de entrenamiento y adiestramiento». Actualmente es época de veda, de manera que no pueden dejar a los podencos libres por el monte para que se ejerciten: «Podrían multarnos». A lo sumo, corren por sus propiedades, pero no son suficientemente grandes. Y como apenas saltan y rastrean, ayer estaban muy fornidos: «Gordos», en palabras de Cristòfol, que ayer también mostró en es Cubells a Rita, una podenco que hace dos semanas tuvo a siete cachorritos. Durante los tres próximos meses, Rita no cazará, sólo se dedicará a amamantar a sus crías. Luego, al monte.

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