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Cantabria

La Fundación Oso Pardo pide al fiscal que investigue si una cría herida recibió un tiro

La Fundación Oso Pardo solicitó ayer la intervención «urgente» para el rescate de un osezno herido en la comarca de Liébana. El animal, que ha sido avistado ya por numerosos vecinos, vaga a la pata coja desde hace semanas por las poblaciones cercanas a Cabezón de Liébana en busca de comida.

21/12/2017 | El Diario Montañés | ELENA TRESGALLO

La Fundación Oso Pardo pide al fiscal que investigue si una cría herida recibió un tiro Al respecto, se especula con que el plantígrado haya resultado herido por una bala perdida de una de las cacerías que se han organizado a inicios de noviembre, como ocurrió con otro ejemplar de Palencia. Todo apunta, según las fuentes consultadas, a que se trata de dos casos «diferentes», aunque inicialmente se difundió que era «el mismo» animal y se montó un dispositivo de búsqueda. En todo caso, la Fundación ha denunciado el asunto a la Fiscalía de Medio Ambiente por la falta de información sobre el caso.

Respecto al ejemplar de Liébana, se sabe que es un osezno de menos de un año «que tendría que estar con la madre», pero por alguna circunstancia que se desconoce está vagando sólo «aunque se sabe alimentar», explicaron. El problema, según la Fundación Oso Pardo, es que «dada la corta edad» del individuo es «fundamental cogerlo y curarlo cuanto antes para rehabilitarlo», insistió ayer Guillermo Palomero, presidente de la fundación. Una opinión, con la que discrepa Medio Natural, cuyos veterinarios han considerado conveniente dejarlo en el medio.

Expertos en el seguimiento de esta especie del colectivo conservacionista se trasladaron ayer a Liébana para recoger muestras y medir las huellas del osezno. «Presenta la pata izquierda herida y sabemos que no la posa», explicaron. Además, y por las especiales circunstancias que han rodeado a éste caso, desde la Fundación se ha decidido denunciar el mismo ante la Fiscalía de Medio Ambiente en un escrito que fue remitido ayer. «Hemos tomado las medidas legales oportunas para que se investiguen las causas y el origen de la herida del animal», explicó Palomero. De hecho, en su opinión, rescatar el animal para tratarlo «sería la mejor forma de saber qué ha pasado», opinó.

A la par, la organización criticó duramente la «falta de transparencia» que ha rodeado a este caso por parte de la Dirección General de Medio Natural, a la que se le ha pedido que se comunique lo relativo al mismo sin conseguirlo. Una crítica que hace extensiva a otros colectivos conservacionistas de «reconocido prestigio y trayectoria» que también se han quejado en este sentido. «La actitud de esta Dirección General es prepotente y desconsiderada y no es un hecho aislado con nosotros, pasa con otras asociaciones», criticó el presidente de la Fundación Oso Pardo, quien comparó esta situación con lo que ocurre en otras regiones con las que trabajan. «Afortunadamente ésto sólo pasa en Cantabria, en otros lugares aunque discutamos como ONG, te integran y te mantienen informado y, aunque no coincidan, escuchan tu opinión», dijo.
Se siguió el protocolo

El jefe del Servicio de Conservación de la Naturaleza de la Consejería de Medio Rural, Ángel Serdio, negó ayer que hubiese aún constancia de que el animal pudiese haber sido herido por una bala de una cacería de jabalí en Liébana, como apuntan desde distintas fuentes locales, ya que no existieron «indicios suficientes» que hicieran pensar a los guardas y a los propios cazadores qué había un oso.

A la par, señaló que tras conocerse la presencia de éste ejemplar el protocolo se siguió a rajatabla, dando traslado a Fiscalía y al Seprona desde el principio, por lo que nadie les puede acusar de inacción en la materia. Según explicó, «a los dos o tres días» que se recibió el aviso de que se había visto el oso pequeño que podía coincidir o no con el que se buscaba en Palencia «montamos un dispositivo de captura y activamos un servicio de vigilancia de 24 horas para el seguimiento de éste ejemplar», señaló.

También dijo que se mantuvo activa la vigilancia diez días y se avistó y grabó al animal, al que se estuvo a punto de capturar. No obstante, se le suministró alimento con medicación para tratarle y, tras evolucionar favorablemente, se decidió dejarlo en su medio bajo vigilancia, para lo que incluso se consultó a expertos «canadienses». Respecto a la procedencia del animal, aseguró que se esperará a las pruebas genéticas dadas las muestras que se han recogido, pero no descartó que se trate de otro oso «distinto» al de Palencia admitió.

Respecto a las acusaciones de «falta de transparencia» y déficit de comunicación hacia la Fundación Oso Pardo, Serdió explicó que «son terceros y particulares», y no tienen la competencia del manejo de la fauna, pero que, en todo caso, «cuando se pide información se trata de facilitar», añadió.

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